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17 de junio de 2017

La cura del bienestar (2017)

La cura de lo convencional

El cine actual sufre una dolencia de gravedad, la monotonía. La falta de ideas frescas convierte la mayoría del cine generalista en convencional. Pero la película que os traigo hoy es justamente una de esas pequeñas muestras de cómo todavía existe la imaginación dentro del mundillo holliwoodiense, Aún quedan directores con un par de huevos, con perdón de la expresión, para hacer lo que quieren y plasmarlo de una manera ten poco ortodoxa, tan rompedora y arriesgada. Muchos podréis pensar que debía estar drogado cuando la vi y que menudo pedazo de mierda os he endilgado, pero me quito el sombrero ante Gore Verbinski. Por su desvergüenza para combinar las más variadas influencias y por su maestría para volcarlas convertidas en un fascinante descenso a la oscuridad.

No es una cinta fácil de ver. Es extraña desde su comienzo, y densa. Su mirada se detiene en belleza y el horror a partes iguales. En su contradicción esta su mayor baza. Después de verla habrá cosas que nuestro cerebro no acabe de comprender, y es en este momento en que reposamos y pensamos, en que recaemos en que da igual y que cada uno ha podido obtener una interpretación diferente de lo que acaba de ver.

Es complicado hasta estructurar un comentario de esta cinta, ya que es de una extrema complejidad. El planteamiento inicial me ha recordado a Shutter Island de Scorsese pero rápidamente se distancia de ésta para aventurarse en un ambiénte distópico. No tiene una estructura fragmentada con la que juega el director, es una narración lineal, pero tan imaginativa, surrealista rozando lo paranoide, que en ocasiones cuesta seguirla. No está contada de manera apresurada, todo lo contrario, es de un ritmo reposado, con matices, . Exige mantener la atención a lo que ocurre en la pantalla y recomiendo verla en un día lúcido, porque si no la tarea se puede hacer un camino cuesta arriba. Como punto negativo está su duración, bastante extensa. Creo que dentro del metraje hay altibajos, excediéndose a veces en contenido. Y el final es una absoluta ida de olla, pero su resolución no resulta tan satisfactoria como me hubiese gustado.

En el reparto destaca su actor principal, Dane DeHaan, con cierto aire a Leonardo Dicaprio pero con un esfoque propio. Sabe transmitir el cansancio y los desvaríos a medida que progresa el proceso de degeneración de su personaje. Todo un acierto de casting por su aspecto inmaduro y su escasa corpulencia, que le dan un toque de debilidad dentro del infierno en el que se mueve.

En las cuestiones técnicas he de decir que la puesta en escena es brutal. La fotografía, hermosísima, posee un aire gótico que caracterizará al peculiar balneario que conforma el escenario. La banda sonora es otro gran acirto, y hay que aplaudir la cancioncita que tararea la protagonista femenina, tierna pero a la vez tramposa, como la propia película.


Todavía no se muy bien qué chaladura he visto pero tengo que reconocer que me ha fascinado. El cine va de embarcarnos en un viaje que nos muestre algo nuevo e inesperado. Y este trabajo lo consigue. Para mi, un producto más que notable.






Un joven y ambicioso ejecutivo de empresa (Dane DeHaan) es enviado para traer de vuelta al CEO de su compañía, que se encuentra en un idílico pero misterioso "centro de bienestar" situado en un lugar remoto de los Alpes suizos. El joven pronto sospecha que los tratamientos milagrosos del centro no son lo que parecen. Cuando empieza a desentrañar sus terribles secretos, su cordura será puesta a prueba, pues de repente se encontrará diagnosticado con la misma y curiosa enfermedad que mantiene allí a todos los huéspedes, deseosos de encontrar una cura.




31 de mayo de 2017

Déjame salir (2017)

Terror racial

Una de las mayores virtudes del género fantástico es su potencial para abordar los grandes temas de manera alegórica, dotando de cierta atemporalidad sus reflexiones, algo que en otros acercamientos más naturalistas es mucho más difícil de conseguir por su tendencia a quedar relacionados con la anécdota, a ligarse a una reivindicación concreta y propia de un momento determinado. Get out comparte en buena medida estas bondades a partir de una idea interesante desarrollada con inteligencia.

Esta cinta aborda un tema complicado y de plena vigencia en su país de origen, EEUU: el racismo. Jugando de manera perversa con los mimbres de Adivina quién viene esta noche plantea diferentes aspectos de la problemática racial: el temor y prejuicios que planean sobre las relaciones interraciales, la condescencia bienintencionada pero paternalista de los blancos liberales de clase alta, la incomodidad resultante de encontrarse en determinados ámbitos racialmente homogéneos…Y todo ello lo hace con una fina intuición que no impide dejar entrever que a pesar de lo mucho que se ha avanzado permanece la sensación de que siempre pierden los mismos mientras se perpetúan los ganadores.

Pero es que además de contar con una reflexión social pertinente y necesaria, lo cual ya es meritorio de por sí, lo hace de una manera muy destacable. En términos cinematográficos el debutante Jordan Peele, que también hace las veces de guionista y productor, levanta un thriller ejemplar. Sabe conjurar una atmósfera de tensión creciente que mantiene al espectador en vilo, revelando un gran manejo de los tempos y la dosificación de la información, porque si bien alguno de los elementos ocultos de la historia resultan previsibles, Peele parece adelantarse a la intuición del espectador reservando aún más sorpresas de manera que no deposita su interés en un único giro final sorpresivo. En su pulso narrativo y en su capacidad de generar ambiente tiene una intuición natural que remite en determinados aspectos a grandes títulos como La semilla del diablo.

La producción cuenta con un presupuesto modesto pero esto apenas se nota en la pantalla más allá de la escasez de efectos especiales espectaculares, algo que por otra parte tampoco se hecha en falta. Técnicamente, y pese a no contar con ningún alarde innovador, encontramos pequeñas muestras del talento que como narrador atesora Peele, como el montaje paralelo que muestra una intensa conversación entre el protagonista y su pareja al tiempo que en la casa de sus suegros se celebra una macabra subasta.

El reparto, por su parte, realiza un trabajo más que correcto. La pareja protagonista, interpretada por Daniel Kaluuya y Allison Williams, resulta creíble y posee un cierto aire naif que nos aproxima a los primeros estadios de una relacion en la que sus integrantes aún se están conociendo. Catherine Keener y Bradley Whitford, en la piel de los padres de ella, también realizan una excelente labor, especialmente la primera, que consigue dotar a su personaje de una calidez y cercanía que apenas consiguen tapar la inquietud que generan su mirada y sonrisa.





Una película de género inteligente y con dimensión social más allá del mero entretenimiento. Y además un ejercicio ejemplar en su plasmación audiovisual. Recomendable 100%


Dentro de un género lleno de películas de baja calidad y rápido consumo,es de agradecer productos como con el que nos encontramos ayer. Get out no es una obra maestra pero sí una película llamativa y mórbida por el tema que toca, bien hecha, que funciona y que conjuga géneros interesantes. El guión comienza con mucha fuerza, su primera escena usada de prólogo es de alto nivel, el que mantiene hasta más de la mitad de la película, momento en que el se hace previsible. También tiene alguna idea rocambolesca que empaña un poco la magnífica primera hora de la cinta, y aunque el final es apresurado también es muy satisfactorio, rompedor con todo lo demás visto, pena que no dure más y pase fugazmente. Este es el ejemplo perfecto de cómo con un presupuesto irrisorio, en este caso siete millones de dólares incluyendo gastos de distribución, si tienes una buena idea bien ejecutada se puede convertir en una muy buena película. Me quito el sombrero ante Jordan Peele, que ha conseguido algo similar a lo que consiguiera Shyamalan con su Sexto sentido. Veré con ganas sus trabajos venideros. Mi conclusión: un 6 si hablasemos de cine en general, pero dentro del género en el que se encuentra un 7 rotundo. Espero que sus competidores tomen nota y se hagan más películas como ésta.
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Yo fui al cine a ver una de miedo, y salí trasquilado. Me tengo que poner hater con esta película, porque esperaba agarrarme a la butaca como el protagonista en el cartel y aparte de un único susto, más por el sonido reverberante de la sala que por el miedo en sí, he soltado más carcajadas que gritos de terror. He sentido que la película no sabe mantener la tensión que se le atribuye al género y, a pesar de que hay que experimentar cosas nuevas en esta categoría más que trillada, en algunas escenas me parecía estar viendo un Scary Movie con moralina. A pesar de que no me hayan vendido la idea, la película tiene una buena historia por detrás, un protagonista con un resultado más que decente y una dirección valiente, fresca y prometedora, a la cual un servidor no va a perder de vista.




Un joven afroamericano visita a la familia de su novia blanca, un matrimonio adinerado. Para Chris (Daniel Kaluuya) y su novia Rose (Allison Williams) ha llegado el momento de conocer a los futuros suegros, por lo que ella le invita a pasar un fin de semana en el campo con sus padres, Missy (Catherine Keener) y Dean (Bradley Whitford). Al principio, Chris piensa que el comportamiento "demasiado" complaciente de los padres se debe a su nerviosismo por la relación interracial de su hija, pero a medida que pasan las horas, una serie de descubrimientos cada vez más inquietantes le llevan a descubrir una verdad inimaginable.




4 de mayo de 2017

Comancheria (2016)

Western moderno

Domingo después de ver una primera película, me dispongo a ver otra con desconfianza por mi anterior mala elección. Opto por una que tiene una pésima traducción a nuestro idioma, Comanchería, cuando su título original, Hell or hight water, resulta mucho más acertado para lo que estamos a punto de ver.

El mercado de Hollywood tiene un objetivo claro: aumentar las ganancias con películas atractivas pero de dudosa calidad para el consumo en masa. Pero no nos olvidemos que también es una ventana que proyecta la reflexión, la queja, la protesta y el pensamiento de una sociedad que mantiene una constante dinámica de auto-crítica. Caso del que me encuentro hoy hablando. Pequeñas joyitas de cine independiente que golpean al espectador con una historia de la vida cotidiana norteamericana, con un gran contenido de critica social, abordando temas como la situación de las razas minoritarias, el blanqueo de dinero, la libertad de posesión de armas o, de manera muy destacada últimamente, el sistema financiero de EEUU y la banca que oprime a las clases bajas para salvarse a si misma de su propia y pésima gestión.

Esta película no está hecha para todo tipo de paladares. Aquel que busque un producto de acción lleno de atracos y persecuciones que se abstenga, puesto que es posible que la califique de tostón inmerecidamente. Pero los que buscan contenido con una carga de reflexión pueden encontrar aquí su película. La trama es sencilla pero rica en matices, una vuelta de tuerca al western clásico en la que las diligencias son sustituidas por todo-terrenos. Película de atracadores de bancos y un sheriff que les quiere dar caza pero con una profundidad humana digna del mejor cine. Aquí no importa si el bueno es el más bueno o el malo es el más malo, ya que aquí lo que importa es el desarrollo de los personajes. Una historia triste pero real que hará temblar hasta al más duro de corazón porque esta cinta es un gran puzzle en el que todas las piezas encajan. Los encuadres potencian la narración y los diálogos dan riqueza a los personajes, incluso los silencios refuerzan el sello poético de la cinta. Además, con su incitación a la reflexión moral tras su visionado aporta multiplicidad de lecturas.

El reparto no podía ser menos que el resto de la producción, con una pareja protagonista, Chris Pine y Ben Foster, simplemente irreconocibles. Alcanzan una cota de gran madurez, con actuaciones contenidas pero siempre elocuentes, capaces de provocar empatía y solidaridad incluso en los momentos más salvajes. Una mención especial se merece el ya veterano Jeff Bridges, el cual merecidamente fue nominado al Oscar al Mejor actor secundario por este papel.
En el apartado técnico tampoco encontramos sorpresas. La fotografía es de gran belleza, capturando polvorientos escenarios de la Texas más profunda. La acción es limitada, por lo que los efectos especiales son escasos aunque de calidad, y en su realismo contribuyen a hacer sobrecogedoras algunas escenas. La banda sonora de Nick Cave y Warren Ellis también se adpata como un guante a lo que estamos viendo.



Estamos ante una de las mejores películas del año pasado, un tipo de producto añorado por su excasez en nuestro cine más inmediato. Me siento obligado a recomendar este tipo de trabajos, por ser cine con mayúsculas y tener cantidad de carga moral y social.






Toby (Chris Pine), un joven padre divorciado, y su impulsivo hermano Tanner (Ben Foster), un ex presidiario recién salido de la cárcel, se dirigen al Oeste de Texas para realizar una serie de robos en unas pocas sucursales bancarias. El objetivo de Toby es intentar poder conseguir el dinero suficiente como para poder salvar la granja familiar, que está en peligro. Nada más cometer el primer robo, un veterano Ranger de Texas (Jeff Bridges) y su compañero irán tras la pista de los hermanos. 



26 de abril de 2017

El Bar (2017)

Demasiada película para tan poco final

Hoy toca hablar de la nueva pelicula de nuestro paisano  Alex de la Iglesia. Entré con miedo al cine, porque si bien es verdad que me cautivó con sus primeras obras, las ultimas han dejado bastante que desear: productos de poca calidad y con una notoria falta de cariño hacia sus espectadores. Pero ya se sabe, el dinero es el dinero.

He de reconocer que la sensación al encenderse las luces ha sido más gratificante de lo esperado, la película vuelve a retomar la esencia propia  del director, con todas sus virtudes y defectos, con esos excesos, tópicos y situaciones esperpénticas que tanto le gustan. Y esto es de agradecer, porque aunque dista de ser un producto redondo, está más cerca de sus primeros trabajos que de los últimos.

La función comienza con unos títulos de crédito que descubren en demasía la causa del embrollo, siendo ésta nada original, aunque también es verdad que se trata tan sólo del pretexto para poder encerrar a los personajes en un espacio cerrado y mostrar sus reacciones. La apertura nos sitúa en Madrid, primera hora de la mañana, varios personajes coinciden en el típico bar castizo de barrio, de los de toda la vida, donde todos se conocen. Una ludópata, un policía jubilado, un hipster, un barrendero, un banquero, un indigente..... y de repente entra la niña guapa, que ha ido a dar en tal lugar por pura casualidad. La niña mona necesita un cargador de movil, el banquero que le cobren... cuando súbitamente ocurre algo terrible y los personajes quedan encerrados como ratas en una jaula. En este momento el lugar se convierte en el escenario de una lucha enclaustrada por la supervivencia, sacando a la luz los prejuicios, las mentiras y la auténtica naturaleza humana.
La trama se inicia con los niveles de genialidad a los que nos tiene acotumbrados de la Iglesia, pero se va desinflando a medida que avanzan los minutos para desembocar en un final falto de ideas y apresurado. La película transcurre en tres escenarios que actúan como puntos de inflexión segmentándola en tres partes bien diferenciadas:

Acto 1: se abre con una presentación de personajes en un solo plano-secuencia magistral, que acaba situándonos en el interior de la tasca. Un pistoletazo de salida brutal, nunca mejor dicho. Los diálogos y primeras caracterizaciones de los personajes se suceden con maestría, incrementando la intriga y el interés continuamente. Es un arranque que engancha de manera poderosa a la situación delirante que estamos presenciando.

Acto 2: la película se siente más encerrada, con un déficit de personajes y falta de aire fresco. Es cierto que es ahora cuando tiene lugar el gran puntazo de la película... original y bien pensado a mi parecer. Pero después de éste todo comienza a deslizarse por una pendiente, los giros son escasos y la trama no está al nivel inicial.Con todo, continúa manteniendo el interés.

Acto 3: la historia cae en un pozo vacío, no está  bien atada, tiene un giro incoherente y se aprecia cierto cansancio y falta de ideas para el desenlance, que acaba siendo cerrado con desgana y de forma nefasta. Lo peor de todo es que esto mismo ya le ha ocurrido al director en numerosas ocasiones, convirtiéndose casi en un defecto de fábrica. La escena final es irrisoria y muy poco verosímil. La moraleja que trata de transmitir es excesiva. Todo ello afea el resultado final, que no se salva ni con el semidesnudo de Blanca Suárez.

El reparto lo componen ocho actores, émulos de Los odiosos ocho, con unos personajes que cada uno es más peculiar, depravado, siniestro y oscuro que el anterior. En su conjunto todos están de aprobado, incluso Mario Casas, actor que en estos papeles se siente más cómodo. Pero si hay que destacar alguna interpretación esta sería sin lugar a dudas la de Jaime Ordóñez en la piel del vagabundo borracho y trastornado. Sin duda el rey del metraje, con una caracterización notable y una actuación fantástica en un papel nada sencillo.

En cuanto a los aspectos técnicos, sólo podemos señalar que nos encontramos ante una cinta de autor, con una fotografía muy cuidad, un movimiento de cámara espectacular y un montaje exquisito. Todo ello unido a una banda sonora que sin ser destacable sabe mantener la tensión en todo momento. En definitiva, todo un ejemplo de saber hacer.




Película entretenida con regusto al buen cine de Alex de la Iglesia. Si bien no llega al nivel de algunos de sus títulos previos satisfacerá tanto a los seguidores del director como a un público más convencional.









9:00 de la mañana. Un grupo de personas absolutamente heterogéneo desayuna en un bar en el centro de Madrid. Uno de ellos tiene prisa; al salir por la puerta recibe un disparo en la cabeza. Nadie se atreve a socorrerle. Están atrapados.





12 de abril de 2017

Life (2017)

Topicazos en el espacio

Acabo de llegar del cine de ver Life, película a la que, desde que vi su prometedor trailer, tenía bastantes ganas de hincar el diente por ser un amante de la ciencia ficción y (aún más) de las monster-movies. El resultado ha sido desilusionante. Sé que es una crítica complicada, a más de uno le habrá gustado, hasta yo tengo que reconocer que me ha entretenido, pero eso no es suficiente para valorarla como buen cine.

Empecemos: Life nos sitúa en la Estación Espacial Internacional, donde tras recuperar unos fragmentos de tierra de Marte se satisface uno de los grandes anhelos de la humanidad: el hallazgo de vida extraterrestre. Sin embargo, la alegría por el descubrimiento se truncará en horror cuando el ser se descontrole y comience a cazarlos uno por uno mientras los protagonistas tratan de impedir que alcance la Tierra. Bajo esta premisa pensaréis: "esa película ya la he visto ciento de veces". Y es verdad, uno de sus aspectos más flojos es que ni aporta ni mejora sustancialmente nada.

La trama, a pesar de su simpleza, su linealidad en el desarrollo y de estar plagada de topicazos, también tiene sus puntos positivos. El más destacable es el ritmo con el que transcurre, muy ágil. La narración comienza con un arranque rápido e interesante, y continúa con una concatenación de escenas de acción que no dan tiempo al respiro. Este buen pulso puede contribuir a que sus fallos y déficits pasan un poco más desapercibidos. El guión hace aguas y no concibe forma de solucionar el conflicto de manera inteligente.

Padece de uno de los problemas del cine comercial americano actual: una acumulación de situaciones inverosímiles que no tienen más objetivo que el de aumentar la carga dramática para que el espectador no pierda el interés. Lo que acaba ocurriendo es que terminas pensando que o el extraterrestre es muy listo o los protagonistas muy tontos. La falta de originalidad que atraviesa toda la película se hace especialmente palpable en el final, que cierra con un giro tan predecible y tramposo que pone de manifiesto la escasa imaginación de los guionistas.

Los personajes carecen de desarrollo y los diálogos son escasos, lo que no favorece la actuación de ningún miembro de un reparto notorio, dejando un regusto de oportunidad desaprovechada. Igual de desaprovechado resulta el alien en su recreación. Si comienza de manera prometedora con un aspecto informe y tentaculoso, acaba siendo irrisorio con el intento de bestializarlo y dotarle de rostro.
Otros aspectos positivos son la fotografía, que refleja muy bien la angustia y claustrofobia de una estación espacial; y la banda sonora, que genera tensión en los momentos claves y proporciona un buen tono a toda la película.



Si os gusta ver películas sin pretensiones, para descansar el cerebro, está es una buena elección. Pasaréis un rato entretenido. Pero si buscas una buena película, con un desarrollo serio y un mínimo de contenido, no pierdas tu tiempo, ésta ya la has visto.









Seis miembros de la tripulación de la Estación Espacial Internacional están a punto de lograr uno de los descubrimientos más importantes en la historia humana: la primera evidencia de vida extraterrestre en Marte. A medida que el equipo comienza a investigar y sus métodos tienen consecuencias inesperadas, la forma viviente demostrará ser más inteligente de lo que cualquiera esperaba.





25 de marzo de 2017

Inferno (2016)

Torpe y rutinaria

Estamos ante la adaptación a la gran pantalla del tercer bestseller de Dan Brown. Si en 2006 nos llegó la interesante pero irregular El codigo da Vinci y en 2009 una ligeramente superior pero también insuficiente Ángeles y demonios, ahora le llega el turno a la tercera aventura del doctor Robert Langdon, Inferno.

Realizada por el mismo equipo que el resto de la saga, que tuvo mejor acogida tanto de público como de crítica, esta entrega adolece de un problema considerable. Está hecha con un solo objetivo en mente: lucrarse y exprimir el filón de Dan Brown. Es torpe, hecha con desgana y llevada durante todo su lineal metraje en piloto automático.

A la dirección se encuentra Ron Howard, ganador de un Oscar por la sobresaliente Una mente maravillosa y recordado por transportarnos al mundo de fantasía de Willow. Un director con grandes obras a sus espaldas pero realizador también de productos taquilleros de escaso contenido y filmación rutinaria. Desafortunadamente, la pelicula que analizamos hoy entra de lleno en este último grupo.

En cuanto a la historia en sí he de aclarar que no voy a realizar comparaciones con la novela puesto que no la he leído. La trama es poco lúcida y monótona, contándonos sucesos mil veces contados y de manera mucho más satisfactoria. Los giros de guión son muy poco sorprendentes y se ven venir desde prácticamente el comienzo de la película.

Si me tuviese que quedar con algo sería con el inicio durante el que se nos presenta al protagonista en una situación límite. El problema es que la tensión y el interés rápidamente se diluyen hasta culminar en un final descafeinado y sinsorgo. 

En lo que hace a los actores el reparto está totalmente desaprovechado. Ninguno luce de manera especial y el esfuerzo que depositan en sus personajes es mínimo. Esto es especialmente apreciable en Tom Hanks, que perpetra una de las interpretaciones más lineales de toda su carrera.

En el apartado técnico hay que destacar la recreación inicial del infierno de Dante en las calles de Florencia. La fotografía es gratificante aunque en gran parte se debe a las magníficas localizaciones donde está rodada. La banda sonora es correcta y reconocible para los que vimos las anteriores entregas.



Película con falta de gancho y realizada con desgana. Es cierto que se puede ver, pero la sensación que nos dejará no será satisfactoria.






Robert Langdon, el famoso profesor de simbología (nuevamente interpretado por Tom Hanks) se encuentra tras el rastro de una serie de pistas conectadas con el mismísimo Dante. Cuando Langdon despierta con amnesia en un hospital italiano hará equipo con Sienna Brooks (Felicity Jones), una doctora de la que él espera le ayude a recuperar sus recuerdos. Juntos recorrerán Europa en una carrera a contrarreloj para desbaratar una letal conspiración global. Adaptación del best-seller homónimo de Dan Brown.





20 de marzo de 2017

Contratiempo (2016)

Un segundo lo cambia todo

Esta película fue estrenada en salas de cine a finales de 2016. Las malas críticas de prensa y el hecho de que coincidiese en cartelera con otros grandes títulos hicieron que pasara desapercibida para muchos. Pero tengo que reconocer que viéndola me he llevado una grata sorpresa. Está dirigida por Oriol Paulo, que ya nos sorprendió en 2012 con El cuerpo, su primera y prometedora película. Contratiempo bebe de las mismas fuentes que su predecesora, tiene muchas similitudes y se percibe la misma mano creadora detrás de la cámara. 

La premisa es sugerente en su aparente sencillez: una habitación con dos personas, abogada y cliente, con un reloj-temporizador programado en sesenta minutos. Es el tiempo del que disponen para buscar una duda razonable que libere al segundo de su previsible condena.

La película comienza con muy buen ritmo desde su comienzo, te atrapa y no te suelta hasta el final. La trama se puede dividir en dos partes bien diferenciadas: por un lado, el asesinato que les lleva a reunirse y del que deben probar la inocencia del acusado, y por otro, la causa previa que ha provocado dicho asesinato. El inicio es algo flojo puesto que el suceso que da nombre al título así como la reacción de los dos protagonistas son algo ridículas e inverosímiles. Pero a partir de aquí, con la aparición de más personajes, la unión de las dos tramas y los diferentes puntos de vistas que se van sucediendo, la película gana en interés, revelándose como un producto sólido y con un gran contenido de entretenimiento. Otro de sus puntos flacos es que partes de la trama y algunas de las escenas recuerdan o son plagiadas de otras películas del género. A veces resulta tramposa y el final me ha parecido predecible y falto de imaginación. Pese a todo, sabe cámo dejar buen regusto.

Los actores están todos correctos pero si tengo que quedarme con uno sería con José Coronado. Su mera presencia refleja madurez y elegancia, equilibrando la producción y eclipsando al resto del elenco. La peor interpretación la ofrece Mario Casas, que hace un trabajo inexpresivo y lineal, un claro fallo de casting que afea el resultado final ya que en su personaje descansa el eje central de la película.

Por último en el tema de la producción destacaría la fotografía, espléndida captando escenarios oscuros como la historia a la que da forma.


Otro buen thriller español, fallido en algunos aspectos pero interesante y disfrutable durante todo su metraje.










Adrián Doria, un joven y exitoso empresario, despierta en la habitación de un hotel junto al cadáver de su amante. Acusado de asesinato, decide contratar los servicios de Virginia Goodman, la mejor preparadora de testigos del país. En el transcurso de una noche, asesora y cliente trabajarán para encontrar una duda razonable que le libre de la cárcel.





16 de marzo de 2017

Westworld (Almas de metal) (2016)

No es para todo el mundo

La serie nos sitúa en un futuro próximo, en un parque de atracciones ambientado en el Lejano Oeste en el que el visitante puede cumplir sus fantasías más salvajes. Los pobladores de este inédito parque son cyborgs con un único cometido: satisfacer al cliente.

Lo primero que hay que saber es que estamos ante un producto de cierta complejidad. Aborda temas de gran carga de profundidad sobre la identidad humana, sondeando el significado de la creación, la individualidad, la capacidad de elección. Si lo que buscas es un entretenimiento sin más complicaciones puede que esta serie no sea la más adecuada.

El episodio piloto tiene mayor duración que sus continuadores, exceptuando el último de la temporada. Me parece que cuenta con un inicio muy poderoso en el que se nos muestra el escenario, se presenta a los personajes y se engancha al espectador con los primeros elementos de la trama. Durante los siguientes capítulos el ritmo aminora aunque en ningún momento me llegó aburrir, gracias a una trama inteligente e interesante que además se deja entender muy bien. Se podría afear que las posibilidades que ofrece el guión son enormes y se podría haber aprovechado mejor puesto que en algunos momentos la historia se hace lineal y previsible. En cambio, durante los tres últimos capítulos la serie recupera esa narrativa poderosa que pudimos echar de menos en la parte central de la serie. Hay un par de giros bien resueltos y durante los últimos minutos te das cuenta de que lo que acabas de visionar no es sino el prólogo de lo que está por llegar en futuras temporadas.

En cuanto a los aspectos de la producción no se le puede reprochar nada: los escenarios y los decorados son impresionantes, con un gran trabajo de vesturario y caracterización. Los actores están muy bien, destacando el trabajo de Thandie Newthon, capaz de condensar y transmitir emociones con su mirada de una manera envidiable y haciendo que sea su personaje el que disfrute de una evolución más orgánica. En la otra mano se podría señalar que las dos caras más conocidas de este proyecto, Ed Harris y Anthony Hopkins, tan sólo ofrecen interpretaciones correctas, sin arriesgar en ningún momento y confiando en que su buen hacer sea suficiente. La banda sonora es otro de los aciertos de la serie. Grandes temas de piano en los momentos claves que harán las delicias de todo amante de la música.

La mayor pega que se le puede hacer es que hasta el 2018 tendremos que aguantarnos las ganas de saber cómo va a continuar, aunque si mantiene el listón de calidad habrá sido una espera que merezca la pena.



Capítulo 1:  9     Capítulo 6:  6
Capítulo 2:  8     Capítulo 7:  7
Capítulo 3:  7     Capítulo 8:  8
Capítulo 4:  6     Capítulo 9:  10
Capítulo 5:  6     Capítulo 10: 9







Westworld es un parque de atracciones futurista y controlado por alta tecnología dirigido por el Dr. Robert Ford (Anthony Hopkins). Las instalaciones cuentan con androides cuya apariencia física es humana, y gracias a ellos los visitantes pueden dar rienda suelta a sus instintos y vivir cualquier tipo de aventura o fantasía, por muy oscura o peligrosa que sea, sabiendo que los robots no les harán daño.





14 de marzo de 2017

El Guardián Invisible (2017)

Qué desastre

Nos encontramos ante la adaptación cinematográfica del libro homónimo de Dolores Redondo. La primera parte de una trilogía que fue todo un fenómeno editorial con un millón de ejemplares vendidos en español y su traducción a una quincena de idiomas. La historia se sitúa en Navarra y cuenta la investigación de una detective de la Policía Foral, Amaia Salazar, para capturar a un asesino de mujeres adolescentes en los bosques del valle de Baztan. El escenario tiene una importancia crucial en la trama e impregna de tradición y supervivencias legendarias la labor policial.

El comienzo de la historia está falto de ritmo y coherencia y resulta confuso. El trabajo tanto del director como de los guionistas no ha sido bien resuelto, reflejándose en la aparición de personajes que no no se sabe de dónde vienen, saltos de lugar tramposos o una cronología  excesivamente "flexible". El desarrollo de la propia protagonista no acaba de perfilarse en todo el metraje, siendo un personaje plano. Orientarse a lo largo del metraje resulta complicado, debiendo el espectador completar con su interpretación lo que va voendo en la pantalla.  Tampoco el empleo que se hace de los flashbacks parece adecuado, presentando una segunda trama pretendidamente relacionada con la investigación de los asesinatos que en la práctica no está bien resuelta, acercándose peligrosamente a lo anecdótico. Parte del problema reside en que la interpretación de casi todo el reparto (con excepciones como la de Ramón Barea) no da más de sí. Los propios diálogos abundan en este problema con fómulas acartonadas y escasamente creíbles. Marta Etura, en su papel de protagonista, es un buen ejemplo de esta carencia de verosimilitud, con un gran número de planos dedicados a mostrar su faz meditativa y nostálgica y consiguiendo justo el efecto contrario, alejando al espectador de lo que está ocurriendo ante sus retinas. Un suspenso para el reparto en su conjunto.

A todo esto hay que añadir un claro problema de ritmo. La base de cualquier buen thriller debería ser mantener el suspense del espectador y que su interés por lo que le están contando se mantenga. Pues en esto tampoco consigue El guardián invisible obtener éxito. Es un producto lineal, con exceso de metraje, incoherente y sin un gancho atractivo... El resultado es que un cuarto de hora después de comenzarla llega el aburrimiento.

Para que no todo sea malo vamos a acabar destacando dos elementos positivos que sí tiene la cinta:
-La fotografía: oscura pero de gran belleza. A ello contribuye de manera determinante la localización y un buen uso de la iluminación. Quizás peque un poco de abuso del recurso a la lluvia como elemento dramático de por sí, como si tratase de mitigar otras carencias a la hora de generar atmosfera mostrándonos un escenario continuamente anegado.
-La banda sonora: está bien implementada y es más que correcta, cubriendo en ocasiones la desnudez del guión y constituyéndose en uno de los escasos elementos que contribuyen a mantener la tensión en el film.



Que no os engañen ni los comentarios ni las críticas de prensa. El cine español está dando últimamente títulos bastante notables, pero esta película no es uno de ellos. Ésto es cine del malo, se mire por donde se mire. Dentro de su género no puede competir con otras producciones recientes como La isla mínima o Que Dios nos perdone.








 En los márgenes del río Baztán, en tierras de Navarra, aparece el cuerpo desnudo de una adolescente en circunstancias que relacionan ese crimen con un asesinato ocurrido un mes atrás. La inspectora Amaia Salazar dirige la investigación, la cual le llevará de vuelta al pueblo de Elizondo, donde ella creció y del que ha tratado de huir toda su vida. Enfrentada con las complicadas derivaciones del caso y sus propios fantasmas, la investigación de Amaia es una carrera contrarreloj para dar con un implacable asesino en una tierra fértil en supersticiones y brujería.




4 de marzo de 2017

Buried (Enterrado) (2010)

Claustrofobia, angustia y una dosis enorme de buen cine.

Entré al cine a ver esta pelicula con bastantes ganas puesto que habia oído muchos elogios hacia ella. Y la verdad es que los pronósticos se cumpliron. Salí con una fuerte sensacion de angustia y a la vez el buen regusto de haber visto una peli muy interesante y con mucho estilo.

Para empezar, estamos ante una película de las que no gustan a toda la gente. Habrá algunos que salgan decepcionados porque les haya aburrido o porque no hayan podido ver los muchos puntos positivos que tiene.O porque que "un tío se tire una hora y media dentro de un ataúd hablando por el móvil" ya es algo malo y poco interesante.

A mi parecer es una pelicula muy bien dirigida por el español Rodrigo Cortés, con una idea más que original y curiosa detrás y con un gran Ryan Reynolds haciendo que nos sintamos con él dentro del ataúd. La cámara se emplea de manera perfecta para crearnos esa sensacion de claustrofobia, la música es el complemento perfecto y el ritmo vertiginoso hace que en ningún momento podamos dejar de mirar qué hace el protagonista. Otro de sus puntos fuertes es la facilidad que tiene para meternos en la piel del personaje, para que no dejemos de empatizar con él y pensemos qué haríamos en su situación. Hace que, a la salida de la sala de cine, podamos decir: "hoy por fin he visto una más que notable película".




Estamos ante una de las mejores películas del cine nacional de los últimos años, no dejéis que os cuenten nada de este thriller con mayúsculas. Descubridla vosotros mismos y, sobre todo, DISFRUTADLA.










Paul Conroy (Ryan Reynolds), padre de familia y contratista civil en Irak, es secuestrado y despierta enterrado vivo en un viejo ataúd de madera, teniendo en su poder únicamente un teléfono móvil y un mechero. El teléfono es el único medio para tratar de escapar de su agónica pesadilla. La cobertura precaria y la escasa batería son sus mortales enemigos en una carrera a vida o muerte contra el tiempo: sólo dispone de 90 minutos para lograr su rescate antes de que se le agote el oxígeno... Aclamado film español de suspense presentado en Sundance 2010, que levantó grandes colas y mucha expectación.