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30 de mayo de 2017

La llegada (2016)

Esta película no va de marcianos

La gran pantalla nos ha mostrado de muchas maneras diferentes a seres del espacio exterior. Visitantes que van desde los marcianitos cabezones con mala gaita de Mars Attacks! hasta la variopinta fauna intergaláctica que nos presentan en sagas como Men In Black. Y la verdad es que algunos dirán que es un género que está ya muy trillado, con poca imaginación, poco sutil y muy palpable, que ha llegado a buscar una salida en largometrajes como Cowboys & Aliens. La llegada viene a dar una lección de humildad y a mostrar que no está todo el pescado vendido, pero que hay que dar un paso hacia adelante y dejarnos de láseres e hiperespacios para arriesgar con un guión fresco e insólito.

La llegada nos muestra el advenimiento de extraterrestres a diversos puntos de nuestro planeta y establece una cuestión que en la mayoría de películas del género se pasa por alto, pero que es una cuestión esencial y de obligada demanda cuando alguien desconocido y posiblemente peligroso se adentra en tu terreno: quién eres y qué quieres. Y de esto tratan las casi dos horas que conforman el celuloide. Como puedes comprobar, si esperabas ver naves espaciales y trajes plateados con leds brillantes por doquier, este no sería el negativo más recomendable. Eso si, pásate por la entrada de Guardianes de la Galaxia (vol 2.) que hicimos hace unos días, seguro que la vas a disfrutar más.

Porque, a pesar de ser una película de extraterrestres, la cinta trata en su conjunto del ser humano, de cómo afrontamos como raza una crisis global. El guión está centrado en el contacto que hace una lingüista (Amy Adams) con los visitantes, y los esfuerzos que hace para comunicarse y formular "la pregunta". Además, hace hincapié en las relaciones humanas, pero no tan solo a nivel individuo con individuo, sino que va más allá y establece el contacto entre naciones y las buenas relaciones internacionales globales como puente hacia el avance y la prosperidad humana.

Finalmente podemos notar que el metraje tiene un argumento palpitante, con un giro final que quizás no sea santo de mi devoción pero que casa con la trama y que no te llegas a esperar debido al tono melancólico del filme. Además, deja muchas preguntas y reflexiones al espectador que dan para varios café tertulias y que nos permite empatizar con la protagonista y su entorno.



Es oro puro: sus diálogos, sus introspecciones, su clímax. La forma de llevar la trama es sublime y cuando salen los títulos de crédito el espectador sigue aún con la boca abierta. El cine en general necesita más películas como La llegada.






Cuando naves extraterrestres comienzan a llegar a la Tierra, los altos mandos militares piden ayuda a una experta lingüista para intentar averiguar si los alienígenas vienen en son de paz o suponen una amenaza. Poco a poco la mujer intentará aprender a comunicarse con los extraños invasores, poseedores de un lenguaje propio, para dar con la verdadera y misteriosa razón de la visita extraterrestre.





13 de mayo de 2017

Alien: Covenant (2017)

El que mucho abarca...

Me pongo a escribir esta crítica nada más ver la tan esperada nueva película de la saga Alien. Y muy a mi pesar me he llevado una enorme desilusión, incluso enfado, ante la poca imaginación  del cine actual, la acumulación de entregas que no arriesgan nada y se estrenan a sabiendas que funcionarán bien por su renombre, con el único objetivo de llenarse los bolsillos y sin tener la más mínima consideración con el espectador. La espera de todos estos años para nada ha sido complacida.

La película nos sitúa diez años después de su predecesora. La nave colonizadora Covenant, que lleva en su interior 15 tripulantes, 2000 colonos y varios miles de embriones; lleva rumbo a un planeta de características similares a la tierra con la intención de asentarse en él cuando intercepta una señal extraña que, descubren, procede de un planeta hasta entonces desconocido y que posee unos parámetros de habitabilidad aún mejores que los de su destino original. Ante este misterio la tripulación decide variar el rumbo paraa descubrir qué es lo que ha originado el mensaje que acaban de recibir. Y hasta aquí os puedo contar.

La película comienza con un prólogo, tan interesante como revelador, que enlaza con  Prometheus. Desafortunadamente, es de las pocas pinceladas que tendrá como referencia a ésta, y la intención de ampliar la historia de su antecesora se desvanece con el paso de los minutos. Esta vez no quiere meterse en demasiados berenjenales, no vaya a ser que luego no sepa salir. Scott es conocedor de que tiene un proyecto importante entre manos y, buscando satisfacer a la crítica, intenta enfocarlo más hacia la saga original, como se puede intuir tanto en su título como en su póster de cartelera. Sinceramente tampoco llega a conseguirlo, y creo que el mayor problema de este proyecto es que no sabe complacer ni a los amantes de Alien y ni a los de Prometheus.

La historia es un desbarajuste total: mal contada, mal hilada, con un ritmo muy pesado, cantidad de altibajos... lo mismo te regala un diálogo rico en contenido al que le sucede otro que no tiene ningún trasfondo, que una escena de acción seguida de varios minutos de aburrimiento. La cinta no arranca hasta su minuto 90, momento en el que he mirado la hora y he pensado: "llevo tres tercios de película y no ha pasado nada". Ni sorprende ni arriesga, con unos personajes sin ningún desarrollo, unos giros de guión previsibles y sin tomar una posición de manera decidida. Parece que quiere contar cantidad de cosas pero tan solo cuenta una y de manera bastante deficiente. Es cierto que en su tramo final, en el que explota la acción, se desenvuelve mejor, en un terreno ya conocido, porque cuando más bruta, y desenfrenada se vuelve, mejor se siente. Una pena que este momento sea demasiado breve y se asimile más como un buen postre, como un adorno final al mal menú que acabamos de degustar.

Uff, ahora toca el turno del reparto, del que solo se salva Michael Fassbender. Se nota que la película está hecha para su lucimiento.  Es más, en vez de un papel central realiza dos, dando vida a dos androides con interior completamente distinto. El resto de los actores pasa desapercibido, incluso alguno, como la protagonista femenina, son de lo menos expresivo y carismático que se ha visto en los últimos años. Otro detalle curioso es que actores de la talla de James Franco tengan una aparición en la cinta menor a un minuto de duración.

Para terminar, en la producción hay poco que reprochar siendo un producto de este calibre, lo único negativo es que la imagen es demasiado oscura, dificultando su visionado en las escenas de ritmo acelerado.




La segunda más floja de toda la saga. La película en ningún momento se centra en lo que quiere ser y en donde nos quiere llevar. Es uno de los productos más desilusionantes y desequilibrados de los últimos tiempos. No la llego a suspender porque algún matiz sí que me ha llamado la atención, tiene algún guiño a sus hermanas mayores y puede ser un inicio interesante para lo que esté por venir.
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Una engañifa. El timo de la estampita. Un "se mueve la bolita, señora, caballero" que se han marcado en nuestros morros para sacarnos los cuartos. Un servidor no puede decir que no haya disfrutado viendo ciertas escenas de la película, pero de lo que se supone que íbamos a ver a lo que nos hemos llevado a casa hay una diferencia demasiado grande. Y no es solo la decepción que siento, es que esta saga se merecía una buena precuela, los fans la pedían y había medios para crearla. Lo que no había eran ganas. Parece ser que a Ridley Scott se le han acabado los polvos mágicos, y ya no sólo basta con su nombre para hacernos ir al cine. Me pegáis un toque cuando os encontréis con una nueva película de Alien que merezca la pena, porque un servidor no vuelve al cine para volver escaldado.


Alien Covenant peca de ser una película exageradamente pretenciosa. Scott es demasiado autoconsciente de la repercusión que va a tener su trabajo y trata de dotar de trascendencia el mensaje de la cinta a la base de escenas grandilocuentes y de falsa solemnidad. Tiene algunas escenas y diálogos reseñables, con una carga reflexiva importante, pero todo se pierde en un conjunto que acaba siendo un derroche de pretenciosidad. De hecho, los momentos en los que el espectador se encuentra más a gusto es cuando abandona ese tono grave y retoma las escenas de tensión y terror que caracterizaron a las entregas anteriores. Sin embargo, la cinta tiene un ritmo extraño y estas escenas se asemejan a pequeñas islas en un mar de tedio. Con un director como Ridley Scott es muy complicado hablar de mala película, pero si vas a verla, ármate de paciencia porque la vas a necesitar.







Rumbo a un remoto planeta al otro lado de la galaxia, la tripulación de la nave colonial 'Covenant' descubre lo que creen que es un paraíso inexplorado, y que resulta ser un mundo oscuro y hostil.




12 de mayo de 2017

Saga Alien (1979 - 2012)

Mañana viernes se estrena en los cines de España Alien: Covenant, la precuela de la primera entrega de la saga Alien que se inauguró allá por finales de los 70. Esta saga ha marcado tanto el cine actual como la ciencia ficción en general, situando un antes y un después en la forma de contemplar a los extraterrestres, pasando de la típica especie colonizadora ultratecnológica al enjambre desorbitado de criaturas con instintos primarios básicos. Además, crearon un universo propio, con una humanidad surcando libremente la galaxia e introdujeron a criaturas ya míticas en el cine como los Yautjas (depredadores), que han pasado a ser parte de la cultura pop.

Sin liarnos mucho más, a continuación podéis encontrar las críticas de cada una de las películas, que culminaremos mañana con una entrada dedicada especialmente a la nueva entrega que cerrará la saga. Esperamos que os gusten tanto como a nosotros escribirlas para vosotros.

Alien: El octavo pasajero (1979)


Hablar de Alien no es una empresa fácil. No es una película cualquiera sino que se trata de un hito cinematográfico. Estamos ante uno de esos títulos que en un lapso de escasos años cambió para siempre el género fantástico junto a Star Wars (1977) o Terminator (1984). Su repercusión e influencia sobre la senda que en el futuro seguirían otras películas es tal que ha traspasado sus cualidades fílmicas objetivas, por otra parte sobresalientes. Es una película que transpira oscuridad y tensión, un relato de terror con un envoltorio fascinante de ciencia ficción. El diseño de decorados y los efectos especiales son magníficos, y si tenemos en cuenta que han pasado casi 40 años desde su realización no podemos más que quedarnos con la boca abierta por lo bien que han resistido el paso del tiempo. La concepción de la nave como un carguero sucio y polvoriento, en combinación con una tripulación madura y alejada del estereotipo de héroes de acción, resulta todo un acierto al dotarla de un realismo que incrementa la identificación y la sensación de terror. Para referirse al diseño de la criatura, que corrió a cargo del artista suizo H. R. Giger, es complicado no emplear superlativos, consiguió un mérito al alcance de muy pocos: crear una figura de inmediato impacto en el imaginario colectivo. La yuxtaposición de elementos de naturaleza mecánica con otros de ascendencia organicista, así como las no tan veladas referencias sexuales (el comportamiento reproductivo del alien no deja de ser una perturbadora metáfora de una violación masculina), dibujaron un conjunto simplemente aterrador. El ritmo pausado de la película contribuye a mantener un clima de tensión que se acumula como una olla a presión hasta que por fin todo estalla en una de las escenas más icónicas de la historia del cine: el estallido del pecho de John Hurt. La decisión de Ridley Scott de no mostrar la criatura hasta muy avanzado el metraje se reveló como una sabia elección, haciendo brillar la máxima de que sugerir es mucho más aterrador que enseñar. En definitiva, si te gusta el cine y aún no has visto esta película no sé qué haces aún leyendo esta chapa y no corriendo a bajar las persianas y ponerte a verla. Lo pasarás de miedo.


Aliens: el regreso (1986)


En este caso Ridley Scott cede el testigo a James Cameron, que tenía una complicada prueba por delante ante tan sobresaliente primera entrega. Pero aquí se rompe esa regla no escrita de que segundas partes no son buenas, y es que esta película es una maravilla. Partiendo de que la idea ya no era novedosa, esta entrega opta por la acción, y aunque tiene mayor duración que su antecesora, es más ligera de llevar. Tiene una historia bien elaborada, más personajes, más armas y más, muchos más aliens. Consigue un producto notable, que aunque no llega a las cotas de calidad de la original, aguanta muy bien el tipo con una inclinación al entretenimiento puro y duro. La producción es apabullante, con un gran presupuesto que brinda unos decorados y efectos destacables. Para mi, la segunda mejor de la saga, incluso en la actualidad. Es más disfrutable que la primera por ser más ágil y haber envejecido mejor.


Alien³ (1992)


La saga de Alien está compuesta de diferentes entregas en las que creadores muy diferentes plasman su particular visión. Y si Scott hace una reinterpretación de la clásica película de terror de casas encantadas y Cameron hace una película de acción palomitera, David Fincher vierte en Alien 3 una mirada ciertamente nihilista, brindando la entrega de carácter más introspectivo, filosófica incluso, de la saga. Esta es una crítica atípica, pues aunque se trata de una película fallida sin lugar a dudas, no puedo ocultar mi entusiasmo. Entusiasmo que se dirige más hacia la concepción de la propia cinta que a su resultado final. El escenario, un planeta prisión en el que los reos trabajan de metalúrgicos; el componente de fanatismo religioso, que dota a la película de un nuevo sentido al convertir al alien en una suerte de dragón mitológico y al sacrificio de Ripley en un acto martirial por el que redime a la humanidad; la ausencia de tecnología punta en un mundo escombrera que conduce a que los protagonistas no tengan armas y hayan de enfrentarse al extraterrestre tan sólo con su ingenio; son elementos todos que me resultan poderosamente sugerentes y que hacen que sienta cierta debilidad por esta entrega pese a que racionalmente sepa que en ningún momento dichos elementos acaben por ensamblarse correctamente. Si mantengo un enfoque objetivo, los problemas de esta película son cuantiosos: los personajes, con la excepción quizás de Dillon, bien interpretado por Charles S Dutton; apenas están esbozados y carecen de personalidad propia y desarrollo, los efectos especiales, con un alien que por primera vez es creado digitalmente, resultan pobres y han envejecido mal, el guión, en su retorno a la esencia de la saga, acaba siendo en algunos momentos una sucesión de ataques carentes de emoción… Pero esto no son matemáticas y el cine no se percibe solo con el cerebro, por ese motivo mantengo que la película, a pesar de sus defectos, me gusta y no tengo reparos en recomendarla.


Alien: Resurrección (1997)


Cronológicamente esta es la última película de la saga. Nos sitúa 200 años después de Alien³, pero que nadie se engañe: si la película no se llama "Alien 4" es por un motivo muy claro. A pesar de tener a nuestros xenomorfos de dos bocas favoritos, la película se queda en un slasher muy desorganizado, con un claro objetivo recaudatorio. Solo tienes que sustituir al grupo de adolescentes por curtidos piratas espaciales (con las mismas posibilidades de supervivencia), a la mansión encantada sin escapatoria por una nave espacial y al señor enmascarado con machete por un alien con muchas bocas. El guión hace aguas por todas partes, quisieron abarcar mucho y apretaron muy poco. Si algo salva a la película, es la cantidad de dinero que invirtieron. Los efectos especiales, para el año de estreno, están muy logrados y tiene algo que el cine actual casi ha perdido: da gusto ver a los animatronics de los aliens babeando.
Para una película con un guión tan mal atado y un final tan soso, se deja ver. Aunque solo llegará a sacarle algún tipo de emoción a los fans de la saga.


Prometheus (2012)


Precuela con clase, que fue apaleada por la crítica injustamente, es cierto que no es la mejor película de la saga, que tiene un estilo diferente a sus antecesoras, y puede que a muchos de sus seguidores les defraudara al no mostrarnos a los xenoformos en todo su esplendor. Los amantes de la ciencia ficción nos sentiremos satisfechos con ella, es verdad que lanza más preguntas de las que llega a responder, y que el guión tiene puntos flacos, pero eso no quiere decir que no sea un producto hecho con cariño e imaginación, y en su conjunto más que interesante. Posee una puesta en escena muy elegante, una fotografía impactante y una acción puntual gratificante y de gran factura técnica. En el reparto destacar a Michael Fasbender haciendo el papel del mejor sintético de toda la serie. Recomendable, diferente, un toque de aire fresco que le vino de perlas a una saga bastante quemada, con una cuarta parte de dudosa calidad.




Una saga imprescindible para los amantes del cine de ciencia ficción. Directores tan grandes como David Fincher, Ridley Scott o James Cameron y un universo tan expandido tanto por cómics como por sagas paralelas, hacen de esta saga una de las mejores jamás creadas del el cine espacial y de ciencia ficción. Con un ambiente oscuro, tétrico y sin medias tintas hablamos de cine de nivel, el cine verdadero, el que ha hecho soñar e inspirar a grandes guionistas y directores actuales. Ha sentado cátedra, sin duda, a pesar de sus altibajos recaudatorios.







Para terminar y como regalito final, os dejamos por aquí un vídeo-resumen que, en 5 minutillos, te fusila la trama principal de las 5 películas. Si vas a ir a ver Alien: Covenant y ya se te están enfriando las palomitas, este vídeo es tu salida de emergencia. Eso sí, esperamos que prestaras atención a las clases de inglés del colegio, porque te van a hacer falta.


11 de mayo de 2017

Guardianes de la Galaxia Vol. 2 (2017)

Excesiva 

Corría el año 2014 cuando James Gunn, director de corta trayectoria, se arriesgó en taquilla con Guardianes de la Galaxia. Siendo otro producto de Marvel Studios, esta película era distópica, con personajes poco conocidos, un humor ácido y un estilo muy peculiar... Resultó todo un éxito tanto para la crítica como para el publico. Su irreverente frescura la distanció de las otras películas de superhéroes y consiguió destacar dentro de un genero ya sobreexplotado.

Hoy os traigo la crítica de su secuela, que ayer a regañadientes entré al cine a ver. Os preguntaréis que por qué con pocas ganas. Como ya he dicho en otras ocasiones las películas de superhéroes me parece que son más videojuegos que películas, se me hacen aburridas y monótonas porque me parecen todas iguales y habiendo visto gran cantidad de ellas es un género que despacho rápido si hay alguna otra opción. Pero ayer la cartelera era bastante pobre, los colegas querían ver ésta y la primera me gustó, así que me resigné.

La película continúa con las aventuras galácticas de este equipo tan peculiar y quiero empezar señalando que esta cinta es excesiva en todo menos en una cosa: su guión. Es como la primera, sigue trasmitiendo ese buen rollo, está repleta de chistes (alguno demasiado facilón...), es muy colorida y rebosa pura acción durante toda ella. En su contra diré que aunque se agradece que dé más de lo mismo que su predecesora ya no sorprende.

La historia es lo más pobre del conjunto aunque no resulta demasiado evidente puesto que está perfectamente adornada con un envoltorio fabuloso. La trama principal es muy básica y carece de complejidad. Parece que han sacado la idea de la libreta de oficio de guionista: malo malísimo que quiere acabar con el mundo y los buenos que han de frenarle. Y ya está. Además, y para agravar esta carencia, esta película padece de un mal muy extendido últimamente en el género: una duración excesiva. Lo bueno si breve, dos veces bueno.

En cuanto al reparto merecen más ser destacados los personajes secundarios que el supuesto protagonista de la cinta. En esta ocasión Chris Pratt se encuentra más soso mientras que las mejores interpretaciones se deben a otros actores como el gigantón Dave Bautista, que proyecta una obtusa sinceridad que fue lo que más me hizo reir.

Todo lo relacionado con la producción es sin duda lo más remarcable. Los escenarios resultan vivaces y coloridos, belleza en estado puro, lo que se complementa con un maquillaje sobresaliente que hace que la fantasía aparente realidad. Los efectos digitales son abundantes y abrumadores, pata negra.

Por último quiero destacar la banda sonora, tratada como un personaje más dentro de la película y que posee un nivel altísimo.


Guardianes de la Galaxia 2 recoge el espíritu de su primera parte. Continúa siendo graciosa y desenfadada, mantiene ese tono simpáticamente granuja, como ese aprendiz de macarra de buen corazón al que todos conocemos y que no podemos más que apreciar. Y lo bueno no se acaba en el interior, sino que además es un producto de una exquisita factura técnica. La fotografía es hermosa y los efectos digitales, omnipresentes, son de una calidad desacostumbrada. Por sacar un demérito podría argüirse que peca de colorida y abigarrada, pero aún así sigue siendo un deleite visual. La mayor pega que le he encontrado a la película es su duración, 140 minutos, excesiva para la sencilla trama que desarrolla. Si hubiese rondado por abajo las dos horas hubiese sido perfecta. En cualquier caso, si lo que buscas es entretenimiento sin mayor trascendencia con Guardianes de la Galaxia 2 no te vas a equivocar. Muy recomendable.



Si os gustó la primera, esta no os va a defraudar, un producto muy solido, divertido, entretenido y disfrutable, como punto negativo, peca de ser un pelín larga y repetitiva.






Continúan las aventuras del equipo en su travesía por los confines del cosmos. Los Guardianes deberán luchar para mantener unida a su nueva familia mientras intentan resolver el misterio de los verdaderos orígenes de Peter Quill. Viejos rivales se convertirán en nuevos aliados, y queridos personajes de los cómics clásicos acudirán en ayuda de nuestros héroes a medida que el universo cinematográfico de Marvel continúa expandiéndose.




9 de mayo de 2017

Langosta (2015)

Eh... ¿qué?

Click click, abrir Google, escribir "mejores comedias 2015" y pulsar Enter. The Lobster. Ja. La leche, si es Colin Farrel con barriga. ¡Y Rachel Weisz! Además, es una producción griega. ¡Griega! Venga, para adelante, ya tenemos película de risillas para echar la tarde.

Veinte minutos después, nuestra cara es un poema.

También es justo que entonemos el mea culpa, porque no conocíamos el cine de su director, Yorgos Lanthimos, al que se le califica como "el director con más personalidad del cine europeo". Y personalidad tiene la película. La virgen. Si lo que estás buscando es una comedia de domingo para pasar sus casi dos horas con el chiste fácil flotando en el ambiente replantéatelo, porque hay que quitarse los tacones y ponerse la ropa ancha de deporte para sentarse a visualizar esta historia.

El planteamiento es el siguiente: en un supuesto universo paralelo a las personas sin pareja se les encierra en un hotel para que la encuentren. Si en mes y medio no son capaces de encontrarla les transforman en el animal de su elección. No le des más vueltas, esta no es una cinta de cómos o por qués. Dale al play, sumérgete en ella, termínala (si puedes) y nos cuentas. Porque lo que está claro es que no es un film para todos los gustos. Y tampoco tenemos muy claro si se trata de una comedia.

Hay que reconocer que el reparto es de lujo. Tras los tropiezos anteriores de Lanthimos, en esta ocasión se la jugaba. Colin Farrel, en un rol al que no nos tiene en absoluto acostumbrados, hace que nos creamos al aparentemente pánfilo David. Y como protagonista femenina un órdago a grande con la ganadora del combo Oscar-Golden Globe Rachel Weisz, que a pesar de aparecer relativamente tarde en escena nos hace cogerle cariño a la humilde mujer miope. Además, hay unos cuantos conocidos del cine de Lanthimos, como Angeliki Papoula o su actual esposa, Ariane Labed.

El planteamiento absurdo de la sociedad distópica y la forma que tienen los personajes de comportarse frente a estas nuevas "normas" es lo que le da salsa al metraje. Situaciones que se producen y que tienes que deducir por qué motivo se están produciendo, comportamientos de los protagonistas a los que tienes que buscar la retorcida lógica en la que se basa todo este universo hacen que no te relajes en ningún momento y que tengas que pausar la película si quieres levantarte a rellenar el bol de ganchitos.

Y me parece que este es el motivo por el que se le puede aplaudir. Es algo nuevo, algo fresco, algo a lo que el cine de películas cuadriculadas de Hollywood no nos tiene acostumbrados. Podemos ver trazas de un romance, trazas de un drama, trazas de una comedia. Pero sobre todo, podemos ver trazas de humanidad que se van reuniendo según va avanzando el metraje para dejarnos claro que, muy a pesar del universo que nos rodee o de la situación en la que estemos metidos, somos, sentimos y padecemos.



No es una comedia pura, así que no esperes acabar en el suelo partido en dos. Pero si lo tuyo es el cine al estilo Wes Anderson y estás harto de las producciones industriales del cine norteamericano, seguro que le sacas jugo.







Narra una historia de amor no convencional, ambientada en un mundo distópico, en el que según las reglas establecidas, los solteros son arrestados y enviados a un lugar donde tienen que encontrar pareja en un plazo de 45 días. El tema central es la soledad, el temor a morir solo, a vivir solo, y también al temor a vivir con alguien.



5 de mayo de 2017

Ghost in the Shell (2017)

Esta no es una película de superhéroes

Anoche fue un día de fiesta. La redacción al completo fuimos al cine. Los tres juntos de la mano para disfrutar de una buena película. Cual cowboys galopando hacia el amanecer nos plantamos delante de la cartelera para pensar qué película podría resultar más interesante. Tras enjuagarnos la boca con el mejor de los coñacs, ajustarnos el monóculo y atusarnos el sombrero de copa, nos decidimos por la nueva película de Rupert Sanders y protagonizada por Scarlett Johansson.

Dejando de lado la parafernalia literaria, íbamos con bastante flojera respecto a este metraje. Como una tollina de padre nos la veíamos venir, y teníamos la ligera sensación de que no nos íbamos a plantar frente a la película que revolucionará los Óscars en 2018. Pero bueno, ya sabéis que vemos de todo y que lo que nos gusta es el cine, en general, así que sacamos las entradas y accedimos a la sala. Por supuesto, como buen jueves fuera de la "Fiesta del cine" estábamos 4 gatos sentados esperando a la proyección.

Antes de que empezara ya habíamos hecho los deberes. La película es una versión filmada de un anime que, como no podía ser de otra manera, proviene de un manga. Algunos ya nos habíamos visto la serie y sus OVAS hace ya unos cuantos años, y otros un poco in extremis unas horas antes, así que ya sabíamos a lo que veníamos. Cabe decir que esta saga, este universo, es en el que se inspiraron las ahora Hermanas Wachowski para la creación de la saga Matrix. Una vez situados, vamos al tema.

La película tiene un guión muy visto: el cyborg que busca su identidad y que, tras sufrir una de crisis de identidad llega a un checkpoint que puede dar lugar a secuelas. Pero que nadie se desaliente desde el principio. El ambiente futurista, totalmente cyberpunk, los personajes extraídos de la saga, que a pesar de estar poco desarrollados en la película mantienen en su esencia, y la estética general, hacen que nos interesemos más y más por este nuevo mundo, por este futuro distópico que se nos va presentando poco a poco.

En el apartado técnico, los efectos especiales son espectaculares y han sabido llevar a la gran pantalla un tema que, a la hora de adaptar dibujos japoneses, en ocasiones se queda flojo. Y es el detalle, los primeros planos y el posicionamiento de cámara respecto al resto de películas de acción, que le dan el toque futurista que la película pedía a gritos.

Y ya que tratamos el tema de la acción, cabe destacar que tampoco es que tenga unas escenas de acción espectaculares, y que para más inri en ocasiones pecan de ser lentas y predecibles. Pero parece que se han querido centrar en el trasfondo del mundo del futuro que se nos presenta y dejar de lado los tiros y las patadas para la sobrecarga de películas de superhéroes y sus secuelas que se pueden ver hoy en día en cartelera. Destacar las escenas de hackeo, que dejan de lado el elemento digital y se centran en el humano, representando físicamente las consecuencias digitales. Espléndido.

En cuanto al casting, destacamos la aparición del mítico Takeshi Kitano como Arakami/Beat, que a sus más de 70 años sigue repartiendo estopa en el momento menos esperado. Johansson cumple la función en su papel de Mayor, a pesar de que más de uno pensemos que un personaje asiático hubiera encajado más en este papel. Pero de haber sido así probablemente ni podríamos haber visto esta película en una sala de cine ni estaríamos haciendo esta crítica. Bienvenidos a Hollywood.





Una película de acción futurista que, a pesar de no ser de las más desatacadas de su género, puede satisfacer paladares exigentes. Recomendable el visionado de la saga en la que se basa, no tiene desperdicio.


Difícil adaptación, con un resultado más que decente. Es cierto que la conclusión del anime la desvelan desde su primera escena, pero estamos hablando de un blockbuster para el consumo de masas y el guión tiene que ser accesible desde un principio. Tampoco estamos ya en 1995, es una idea muy sobada y el resultado final no sería sorprendente a estas alturas. Habla un servidor que se ha visto el anime unas horas antes. Lo más positivo: su ambientación cuidada y rica en todo tipo de detalles, bebe mucho del clásico Blade Runner, pero es un añadido a la original que le queda como anillo al dedo. La acción es potente y excelentemente ejecutada aunque diré que pierde esencia el omitir la sangre, pero claro, a cuanta más gente llegue más bolsa hago. Como aspecto negativo tendré que decir que el guión lo componen varias tramas, mal estructuradas; en mi opinión con una sola hubiera valido. Esto no quiere decir que la película acabe siendo mala, es más, se la recomiendo a todo amante de la ciencia ficción. Sin demasiada expectativa se deja ver muy bien.
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Me he quedado sorprendido con esta película. Pensaba que iba a ser un nuevo jalón en esa ya larga cadena de apropiación por parte del mainstream de un producto minoritario al que, tras vaciarle de contenido y ponerle una flamante carcasa exterior, exhiben sin ningún pudor en pases para todos los públicos. Y algo de eso hay, ojo. Pero el resultado hay que reconocer que es bastante espectacular. La estética y ambientación están muy cuidadas, logrando sumergir al espectador en ese mundo masificado, de apariencia digital y en el que los implantes cibernéticos se encuentran a la orden del día. La caracterización de los personajes también es sobresaliente, así como el impacto visual de las contadas escenas de acción que hay. Lo que me impide darle mejor puntuación tiene más que ver con lo que no está, con esa mutilación de la esencia original de la que hablaba. Y es que en esta adaptación la búsqueda e implicaciones de la autoconsciencia por parte de un ente cibernético acaba transfigurada en una tópica y anodina historieta de amor y pérdida. No vaya a ser que hacer pensar al personal no resulte igual de beneficioso para las cuentas de Dreamworks.





En un japón futurista la joven Motoko Kusanagi (Scarlett Johansson), también conocida como 'the Major' Mira Killian, es la líder de grupo operativo de élite, Sección 9, cuyo objetivo es luchar contra el ciberterrorismo y los crímenes tecnológicos. Al mando de esta unidad de operaciones encubiertas está Aramaki (Takeshi Kitano), y destaca Batou (Pilou Asbæk), un exmilitar considerado como uno de los agentes más salvajes del grupo. Pero, después de un peligrosa misión, el cuerpo de Kusanagi queda dañado, siendo sometida a una operación quirúrgica para trasplantar su cerebro en un cuerpo robótico. Este nuevo cuerpo artificial le permitirá ser capaz de realizar hazañas sobrehumanas especialmente requeridas para su trabajo... Basada en la aclamada saga homónima de ciencia ficción.