Mostrando entradas con la etiqueta DRAMA. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta DRAMA. Mostrar todas las entradas

11 de junio de 2017

Moonlight (2016)

¿La mejor película del año? 

Hoy ha llegado el momento de analizar la ganadora del Oscar a la mejor película de este año, Moonlight. Un mérito discutido por el malicioso rumor de que recibió el premio por una confusión en el momento de desvelar el nombre de la ganadora, que debería haber sido su competidora La La Land. A pesar de la escasa promoción que se le ha dado en nuestro país a esta cinta, y con una puntuación de 6'9 a día de hoy en Filmaffinity, me lancé animado a por ella. Después de verla, ¿se merece el galardón a la mejor película más prestigioso que se le puede dar a una película? Mi rotunda respuesta es: NO.

Me puse a verla sin saber exáctamente de qué iba. Me imaginaba que retrataría la desigualdad étnica, la exclusión, la vida en los suburbios... Y abarca todos estos temas, pero lo hace solo de pasada, como el contexto en el que desarrollar otros como el bullying o la homosexualidad. Siendo un soplo de aire fresco dentro del cine generalista tampoco  arriasga en demasía. Aunque haya gustado a los críticos de Hollywood, a la gente de a pie puede dejarle un poco indiferente.

No quiero decir para nada que el film sea malo, en absoluto. Nos cuenta con gran habilidad tres etapas diferentes de la vida de nuestro protagonista. La primera parte es la más interesante.  El papel de Mahershala Ali, por el que recibió el Oscar a mejor actor de reparto, es inmenso. Es una pena que no aparezca más, la película se resiente de ello. Los diálogos están bien escritos y tienen una enorme fuerza. También alcanza niveles líricos con un buen empleo de la banda sonora en planos cortos. Pero en sí la película nunca arranca, se llega hacer pesada en su tramo final y al salir los títulos de crédito te preguntas: ¿ya? No fastidies, ¿tanto para esto? Si me hubiesen dado dos horas más, dos horas más que hubiese visto. Consigue reflejar la realidad, la ausencia de un guión que te diga qué va a ocurrir mañana.

La producción es correcta, es una cinta de presupuesto contenido grabada con cámara en mano para lograr más realismo. Aunque consigue su objetivo al principio es algo mareante. La música y la puesta en escena alcanzan el más alto nivel.



No es la mejor película que he visto este año. Puede ser aburrida y puede espantar al que llegue buscando otra cosa. A pesar de ello es una buena historia intimista, sutil y muy emotiva. No gustará a todos los paladares pero es cine social del bueno.








Chiron es un chico afroamericano que crece en uno de los barrios más conflictivos y violentos de Miami. Desde su infancia, pasando por la adolescencia, hasta llegar a su etapa adulta, Chiron lucha por encontrar su lugar en el mundo, en un ambiente donde la violencia no da tregua. A medida que pasan los años, el joven vive una constante e intensa lucha interna, para descubrirse a sí mismo. Además de sufrir un constante acoso escolar, el fantasma de la homosexualidad se hace presente en la vida de Chiron. En su camino explorará la masculinidad, la sexualidad y tendrá que hacer frente a los conflictos de su desestructurada familia.




6 de junio de 2017

Pride (2014)

Cuando una película se convierte en absolutamente necesaria

Es tarde de domingo después de un fin de semana duro y no hay muchas ganas de hacer nada. Gruesas gotas resbalan por el cristal del balcón y, a pesar de que quizás el estado anímico no acompañe, nos proponemos una de peli y manta. Recuerdo que nos recomendaron una hace tiempo, una de esas que pasan desapercibidas pero que se consideran joyas. Un tesoro enterrado, sin X que marque el lugar, sin mapas que guíen hasta ella, nada más que un par de comentarios de taberna de mala muerte que nos guían a ciegas hasta nuestro destino. Abrimos el armario y, sin dobles sentidos, sacamos Pride y la metemos en nuestro reproductor.

Sólo con el nombre nos podemos imaginar el tema global de la película, y también por qué es uno de esos tesoros enterrados, que no salen demasiado a la luz. Hay ciertos temas que al cine internacional, a 2017, no le siguen sentando demasiado bien, y de los que solo dejan pequeñas pinceladas en personajes muy secundarios. Pero en ocasiones surgen películas como Pride, para dejarnos a todos claro que el buen cine existe, y que pasa por dejar de lado el mainstream y lanzarse a la piscina con los brazos abiertos. El mérito de esta película reside en que está rodada sin tapujos y con un guión sólido, sin giros incoherentes y muy bien narrado, que hace que el espectador empatice con los personajes.

Su director, Matthew Warchus, reúne un casting con mucho salero que marida de forma excepcional y extrae de unos personajes aparentemente simplones y de manual una unión y una retroalimentación mutua que conforma el alma del filme. La obra es la segunda película del director, 16 años después de la primera, pero no caigamos en el error de pensar que estamos ante un autor novato: esos más de tres lustros se los ha pasado dirigiendo y produciendo musicales a caballo entre Broadway y el West End londinense, y eso se nota en la película y en su banda sonora.

La película nos lleva por todo el abanico de sensaciones en cada una de sus escenas, pero no simplemente por cómo está montada, sino porque se centra en unos hechos que realmente sucedieron y con personajes de carne y hueso, excepcionalmente llevados a la pantalla. Pasamos de la carcajada al miedo, de la ternura a la emoción, de la alegría a la tristeza en un metraje que no deja espacio para el bostezo. A día de hoy, y con la situación que vivimos, emociona pensar que hace tiempo cuando un colectivo reclamaba un derecho, la opción más difícil, pero la más justa, era la que se tomaba. Esta película homenajea a sus personajes, a los que recordaremos de la misma forma con la que ellos demandaban lo que por derecho era suyo: con valor, fuerza y orgullo.



Una genialidad, un soplo de aire fresco que sabe combinar drama, comedia y emoción a partes iguales. Una lección hecha cine de la que, como sociedad, más nos valdría tomar nota.







En el verano de 1984, siendo primera ministra Margaret Thatcher, el Sindicato Nacional de Mineros convoca una huelga. Durante la manifestación del Orgullo Gay en Londres, un grupo de lesbianas y gays se dedica a recaudar fondos para ayudar a las familias de los trabajadores, pero el sindicato no acepta el dinero. El grupo decide entonces ponerse en contacto directo con los mineros y van a un pueblecito del sur de Gales. Empieza así la curiosa historia de dos comunidades totalmente diferentes que se unen por una causa común.




4 de junio de 2017

Legend (2015)

Tom Hardy por partida doble. 

Domingo, tarde de hacer la marmota. En mi extensa videoteca busco algún título que recientemente se me haya pasado o que en algún momento me haya dado pereza ver. Y mira por dónde, encuentro una de Tom Hardy y de gangsters.... mmm... ¿qué puede fallar?.

La película nos sitúa en los años 60 para contarnos la vida, obra y milagros de los hermanos Kray, reyes del crimen organizado londinense en esta década. El guión de esta película no difiere mucho del de otras cintas del género, aunque como aliciente hay que señalar a los gemelos protagonistas: uno calculador, duro y racional; delirante, paranoico e incoherente el otro.

La cinta, de 130 minutos de duración, nos mantendrá enganchados, si bien su primera parte posee más interés que la segunda. Nada más comenzar ya percibimos ese aire de gran producción británica y un cierto parecido a la grandiosa serie de la BBC, Peaky Blinders, con la que comparte buena parte del reparto. Su comienzo tiene una presentación de personajes muy potente y una trama principal muy interesante. El problema es que con el paso de los minutos ésta no se desarrolla como debería, centrándose más en el contenido dramático, en el interior de los protagonistas, estancándose en un bucle de situaciones repetitivas y dejándonos con ganas de más trapicheos, más tiroteos y más chaladuras del gemelo grandilocuente. Todo ello hace que flecos importantes en el desarrollo, como por ejemplo la relación que mantienen con los americanos, queden desdibujados y al final olvidados. Lo que desinfla las grandes expectativas que susprimeros minutos nos habían creado, dejando la sensación de haber visto una buena película que podría haber sido magnífica.

Los personajes son lo más sobresaliente del film. Todos encajan correctamente. Pero claro, hay dos, la pareja protagonista, encarnados por el mismo actor, que están a tan alto nivel que hacen sombra a los demás. Tom Hardy es un monstruo de la interpretación. Aunque este no sea el más conocido sus trabajos puede que sea uno de los mejores, interpretando a dos hermanos muy diferentes, tan peculiares que cada uno de ellos por separado ya sería papel suficiente para llenar cualquier película. Y aún así, uno de ellos es la ostia. El personaje de Roonie es simplemente grandioso, qué diálogos, qué situaciones más locas. Sinceramente es la causa de mayor peso por la que recomiendo ver esta cinta.

La producción cuenta con un buen conjunto. Fotografía sucia, maquillaje y vestuario muy de la época, una banda sonora que se ajusta bien y es acompañada por una voz en off que da fuerza al relato.



Película intensa, en momentos delirante, en otros intrigante y en muchos dramática. Se excede un poco con estos últimos y empaña un poco el conjunto. Pero sinceramente me ha gustado, tiene gancho y rebosa elegancia. Agradecédselo a su magníficos protagonistas.






La historia de dos hermanos gemelos gangsters, Reggie y Ronnie Kray (interpretados por Tom Hardy), dos de los criminales más famosos en la historia de Londres y el imperio del crimen organizado que crearon en los años 60.


30 de mayo de 2017

La llegada (2016)

Esta película no va de marcianos

La gran pantalla nos ha mostrado de muchas maneras diferentes a seres del espacio exterior. Visitantes que van desde los marcianitos cabezones con mala gaita de Mars Attacks! hasta la variopinta fauna intergaláctica que nos presentan en sagas como Men In Black. Y la verdad es que algunos dirán que es un género que está ya muy trillado, con poca imaginación, poco sutil y muy palpable, que ha llegado a buscar una salida en largometrajes como Cowboys & Aliens. La llegada viene a dar una lección de humildad y a mostrar que no está todo el pescado vendido, pero que hay que dar un paso hacia adelante y dejarnos de láseres e hiperespacios para arriesgar con un guión fresco e insólito.

La llegada nos muestra el advenimiento de extraterrestres a diversos puntos de nuestro planeta y establece una cuestión que en la mayoría de películas del género se pasa por alto, pero que es una cuestión esencial y de obligada demanda cuando alguien desconocido y posiblemente peligroso se adentra en tu terreno: quién eres y qué quieres. Y de esto tratan las casi dos horas que conforman el celuloide. Como puedes comprobar, si esperabas ver naves espaciales y trajes plateados con leds brillantes por doquier, este no sería el negativo más recomendable. Eso si, pásate por la entrada de Guardianes de la Galaxia (vol 2.) que hicimos hace unos días, seguro que la vas a disfrutar más.

Porque, a pesar de ser una película de extraterrestres, la cinta trata en su conjunto del ser humano, de cómo afrontamos como raza una crisis global. El guión está centrado en el contacto que hace una lingüista (Amy Adams) con los visitantes, y los esfuerzos que hace para comunicarse y formular "la pregunta". Además, hace hincapié en las relaciones humanas, pero no tan solo a nivel individuo con individuo, sino que va más allá y establece el contacto entre naciones y las buenas relaciones internacionales globales como puente hacia el avance y la prosperidad humana.

Finalmente podemos notar que el metraje tiene un argumento palpitante, con un giro final que quizás no sea santo de mi devoción pero que casa con la trama y que no te llegas a esperar debido al tono melancólico del filme. Además, deja muchas preguntas y reflexiones al espectador que dan para varios café tertulias y que nos permite empatizar con la protagonista y su entorno.



Es oro puro: sus diálogos, sus introspecciones, su clímax. La forma de llevar la trama es sublime y cuando salen los títulos de crédito el espectador sigue aún con la boca abierta. El cine en general necesita más películas como La llegada.






Cuando naves extraterrestres comienzan a llegar a la Tierra, los altos mandos militares piden ayuda a una experta lingüista para intentar averiguar si los alienígenas vienen en son de paz o suponen una amenaza. Poco a poco la mujer intentará aprender a comunicarse con los extraños invasores, poseedores de un lenguaje propio, para dar con la verdadera y misteriosa razón de la visita extraterrestre.





29 de mayo de 2017

Vivir de noche (2016)

Una de gansters 

Empezaré diciendo que tengo debilidad por todo el cine que se centra en el mundillo de la mafia o similar. Habiéndome visto cantidad de títulos de esta temática creo que es un género que nos ha regalado verdaderas maravillas, productos que se cuecen a fuego lento y que son aptos para degustarlos en más de una ocasión. De  hecho, suele ser en visionados posteriores cuando te percatas de detalles o determinados diálogos que dan nuevos matices a la historia que se relata.

En esta ocasión, el mucho mejor director que actor Ben Affleck, se atreve a dirigir, protagonizar e incluso a realizar el guión de la novela homónima de Dennis Lehane. Como ya haría con su anterior y más que notable película Perdida, la que desde aquí os recomiendo que veáis. El resultado de esta última intentona es contradictorio: si bien es uno de los proyectos más flojos del Affleck director, eso no quiere decir que sea malo, ya que sinceramente esta cinta dentro de su género quedaría en el centro de la balanza. Sin ser un peliculón es una cinta bastante interesante y fácil de ver.

La trama se centra en una historia de venganza, pero no como la clásica película de acción. Ésta en su transcurso desarrolla unos personajes, nos enseña un contexto, un lugar, y diferentes caminos para ascender en un mundo duro, lleno de trampas, enemigos, y peligros. En el que la vida dura poco y vale aún menos, en el que la violencia está a la orden del día y tan sólo desemboca en más violencia. El guión está bien llevado, enseñando gran parte de la vida de nuestro protagonista. Es verdad que hay veces que peca de ingenuo, sobre todo en su tramo final, y es un poco desordenado, pero tiene buenos diálogos, con algunas escenas bastante potentes. Aunque no cuenta nada nuevo me ha conseguido transportar  a principios del pasado siglo cuando la ley seca imperaba y se me han pasado rápido las más de dos horas de película, y eso es de agradecer

El reparto es bastante completo y todos cumplen de sobra con su cometido, incluido nuestro inexpresivo amigo Ben. También me ha llamado la atención ver por fin a Zoe Saldana haciendo un papel sin estar debajo de kilos de maquillaje verde o azul. La producción está cuidadísima, lo que se agradece puesto que es el billete principal para embarcarnos en este viaje.



Película que tenía ganas de ver y que no me ha desilusionado. Es entretenida y aunque hay mejores opciones dentro del género, se deja ver muy bien. Posee un gran estilo y es muy llevadera.






Ambientada en Boston durante los años 20, en la época de la ley seca, gira en torno a un hombre que se adentra en el mundo del crimen organizado. 



18 de mayo de 2017

Z. La Ciudad Perdida (2017)

Una narrativa que se echa de menos

Le estamos cogiendo el gustillo a ir juntos de la mano al cine y ayer nos tocó reunirnos, más tarde que temprano, para ver una película biográfica sobre un famoso explorador, Percy Fawcett, y sus viajes por la Amazonia para encontrar lo que él denominaba Z, una ciudad perdida con calles de oro y ríos de plata, de aspecto similar a El Dorado. Quiero remarcar la palabra "biográfica" de mi anterior frase, porque de esto trata la película, y además, me gustaría resaltar la omisión de la palabra "aventura", porque si es lo que esperáis encontrar en este celuloide vais a salir escaldados.

La película está ambientada cronológicamente en el primer cuarto del siglo XX, y hay que reconocerle que la caracterización y el entorno en el que se mueven los personajes nos enmarca acertadamente en esta época. Y es precisamente este uno de los factores que más atraen de la película: una fotografía sublime hace que, el también director de Medianoche en París, el franco-iraní Darius Khondji, nos sepa llevar a lo más profundo de las selvas brasileñas sin elevar innecesariamente el contraste de la imágen en pantalla; ese verde esmeralda de la vegetación al que el cine de Hollywood nos tiene acostumbrados cada vez que un personaje pisa una selva o bosque.

En cuanto a los personajes la película no se ha querido quedar atrás, pero en este caso se ha decantado por la calidad interpretativa del casting frente a el artista popular de turno. El papel protagonista se lo lleva Charlie Hunnam, al que ya iba siendo hora de darle un papel a su medida tras su paso por Sons of Anarchy. Además, nos sorprende gratamente la actuación de Robert Pattinson en el papel de Henry Costin, el eterno compañero leal. Muchos pensábamos que tras su papel de vampiro purpurinesco le iba a ser difícil salir del hoyo que él mismo se había cavado. Parece que nos equivocábamos.

Para terminar, y por ponerle un matiz menos positivo, diré que para el público menos cinéfilo se puede llegar a hacer larga. Aún así, sería como decir que Forrest Gump, como cuenta toda la vida del protagonista, es una película mala. La película distribuye su metraje por fechas, como si estuviéramos leyendo un diario, aunque bien podríamos distribuirla por los hijos que el protagonista va teniendo a lo largo de la película. Combina la narración con hechos históricos ocurridos a nivel mundial que afectan directamente a los protagonistas. Conviene no distraerse, porque de una de estas entradas de diario a otra, puede haber un salto de varios años.



La película sorprende gratamente como una muestra del cine clásico moderno, alabando valores como el autosacrificio, la curiosidad por lo desconocido, la camaradería entre iguales y el valor para afrontar situaciones críticas. Una película reflexiva e interesante.






Durante siglos, los europeos discutieron la existencia de una antigua civilización en la selva del Amazonas. A principios del siglo XX, el británico Percy Fawcett (Charlie Hunnam) participó en una expedición tras otra, convencido de poder encontrar esta legendaria ciudad en cuya búsqueda han muerto cientos de hombres. En 1925, en su viaje más ambicioso y obsesivo, Fawcett desapareció en lo más profundo de la selva, al igual que todas las expediciones que han seguido su rastro.




9 de mayo de 2017

Langosta (2015)

Eh... ¿qué?

Click click, abrir Google, escribir "mejores comedias 2015" y pulsar Enter. The Lobster. Ja. La leche, si es Colin Farrel con barriga. ¡Y Rachel Weisz! Además, es una producción griega. ¡Griega! Venga, para adelante, ya tenemos película de risillas para echar la tarde.

Veinte minutos después, nuestra cara es un poema.

También es justo que entonemos el mea culpa, porque no conocíamos el cine de su director, Yorgos Lanthimos, al que se le califica como "el director con más personalidad del cine europeo". Y personalidad tiene la película. La virgen. Si lo que estás buscando es una comedia de domingo para pasar sus casi dos horas con el chiste fácil flotando en el ambiente replantéatelo, porque hay que quitarse los tacones y ponerse la ropa ancha de deporte para sentarse a visualizar esta historia.

El planteamiento es el siguiente: en un supuesto universo paralelo a las personas sin pareja se les encierra en un hotel para que la encuentren. Si en mes y medio no son capaces de encontrarla les transforman en el animal de su elección. No le des más vueltas, esta no es una cinta de cómos o por qués. Dale al play, sumérgete en ella, termínala (si puedes) y nos cuentas. Porque lo que está claro es que no es un film para todos los gustos. Y tampoco tenemos muy claro si se trata de una comedia.

Hay que reconocer que el reparto es de lujo. Tras los tropiezos anteriores de Lanthimos, en esta ocasión se la jugaba. Colin Farrel, en un rol al que no nos tiene en absoluto acostumbrados, hace que nos creamos al aparentemente pánfilo David. Y como protagonista femenina un órdago a grande con la ganadora del combo Oscar-Golden Globe Rachel Weisz, que a pesar de aparecer relativamente tarde en escena nos hace cogerle cariño a la humilde mujer miope. Además, hay unos cuantos conocidos del cine de Lanthimos, como Angeliki Papoula o su actual esposa, Ariane Labed.

El planteamiento absurdo de la sociedad distópica y la forma que tienen los personajes de comportarse frente a estas nuevas "normas" es lo que le da salsa al metraje. Situaciones que se producen y que tienes que deducir por qué motivo se están produciendo, comportamientos de los protagonistas a los que tienes que buscar la retorcida lógica en la que se basa todo este universo hacen que no te relajes en ningún momento y que tengas que pausar la película si quieres levantarte a rellenar el bol de ganchitos.

Y me parece que este es el motivo por el que se le puede aplaudir. Es algo nuevo, algo fresco, algo a lo que el cine de películas cuadriculadas de Hollywood no nos tiene acostumbrados. Podemos ver trazas de un romance, trazas de un drama, trazas de una comedia. Pero sobre todo, podemos ver trazas de humanidad que se van reuniendo según va avanzando el metraje para dejarnos claro que, muy a pesar del universo que nos rodee o de la situación en la que estemos metidos, somos, sentimos y padecemos.



No es una comedia pura, así que no esperes acabar en el suelo partido en dos. Pero si lo tuyo es el cine al estilo Wes Anderson y estás harto de las producciones industriales del cine norteamericano, seguro que le sacas jugo.







Narra una historia de amor no convencional, ambientada en un mundo distópico, en el que según las reglas establecidas, los solteros son arrestados y enviados a un lugar donde tienen que encontrar pareja en un plazo de 45 días. El tema central es la soledad, el temor a morir solo, a vivir solo, y también al temor a vivir con alguien.



4 de mayo de 2017

Comancheria (2016)

Western moderno

Domingo después de ver una primera película, me dispongo a ver otra con desconfianza por mi anterior mala elección. Opto por una que tiene una pésima traducción a nuestro idioma, Comanchería, cuando su título original, Hell or hight water, resulta mucho más acertado para lo que estamos a punto de ver.

El mercado de Hollywood tiene un objetivo claro: aumentar las ganancias con películas atractivas pero de dudosa calidad para el consumo en masa. Pero no nos olvidemos que también es una ventana que proyecta la reflexión, la queja, la protesta y el pensamiento de una sociedad que mantiene una constante dinámica de auto-crítica. Caso del que me encuentro hoy hablando. Pequeñas joyitas de cine independiente que golpean al espectador con una historia de la vida cotidiana norteamericana, con un gran contenido de critica social, abordando temas como la situación de las razas minoritarias, el blanqueo de dinero, la libertad de posesión de armas o, de manera muy destacada últimamente, el sistema financiero de EEUU y la banca que oprime a las clases bajas para salvarse a si misma de su propia y pésima gestión.

Esta película no está hecha para todo tipo de paladares. Aquel que busque un producto de acción lleno de atracos y persecuciones que se abstenga, puesto que es posible que la califique de tostón inmerecidamente. Pero los que buscan contenido con una carga de reflexión pueden encontrar aquí su película. La trama es sencilla pero rica en matices, una vuelta de tuerca al western clásico en la que las diligencias son sustituidas por todo-terrenos. Película de atracadores de bancos y un sheriff que les quiere dar caza pero con una profundidad humana digna del mejor cine. Aquí no importa si el bueno es el más bueno o el malo es el más malo, ya que aquí lo que importa es el desarrollo de los personajes. Una historia triste pero real que hará temblar hasta al más duro de corazón porque esta cinta es un gran puzzle en el que todas las piezas encajan. Los encuadres potencian la narración y los diálogos dan riqueza a los personajes, incluso los silencios refuerzan el sello poético de la cinta. Además, con su incitación a la reflexión moral tras su visionado aporta multiplicidad de lecturas.

El reparto no podía ser menos que el resto de la producción, con una pareja protagonista, Chris Pine y Ben Foster, simplemente irreconocibles. Alcanzan una cota de gran madurez, con actuaciones contenidas pero siempre elocuentes, capaces de provocar empatía y solidaridad incluso en los momentos más salvajes. Una mención especial se merece el ya veterano Jeff Bridges, el cual merecidamente fue nominado al Oscar al Mejor actor secundario por este papel.
En el apartado técnico tampoco encontramos sorpresas. La fotografía es de gran belleza, capturando polvorientos escenarios de la Texas más profunda. La acción es limitada, por lo que los efectos especiales son escasos aunque de calidad, y en su realismo contribuyen a hacer sobrecogedoras algunas escenas. La banda sonora de Nick Cave y Warren Ellis también se adpata como un guante a lo que estamos viendo.



Estamos ante una de las mejores películas del año pasado, un tipo de producto añorado por su excasez en nuestro cine más inmediato. Me siento obligado a recomendar este tipo de trabajos, por ser cine con mayúsculas y tener cantidad de carga moral y social.






Toby (Chris Pine), un joven padre divorciado, y su impulsivo hermano Tanner (Ben Foster), un ex presidiario recién salido de la cárcel, se dirigen al Oeste de Texas para realizar una serie de robos en unas pocas sucursales bancarias. El objetivo de Toby es intentar poder conseguir el dinero suficiente como para poder salvar la granja familiar, que está en peligro. Nada más cometer el primer robo, un veterano Ranger de Texas (Jeff Bridges) y su compañero irán tras la pista de los hermanos. 



3 de mayo de 2017

Drive (2011)

La picadura del escorpión

Paradojas que le ocurren de vez en cuando a uno, buscando entretenimiento este fin de semana he acabado cargándome de deberes. Los responsables de este aparente sinsentido han sido Nicolas Winding Refn y su excelente Drive. Una vez superada la impresión que me dejó verla me puse a buscar qué más había hecho este realizador danés. Si alguno de sus trabajos previos tiene la mitad del estilo que derrocha esta crónica noctámbula de conductores y gangsters, habrá merecido la pena el esfuerzo.

Y es que si algo caracteriza por encima de todo a Drive es precisamente eso, el estilo. Desde sus créditos iniciales, con el título estampado en una grafía y un color que recuerdan a un neón kitsch propio del Malibú de los 70, y mientras comienza a envolvernos una banda sonora etérea, intuimos que nos vamos a encontrar con algo más que un pasatiempo sin mayor pretensión. Para cuando ha pasado la primera escena, un atraco y su consiguiente huida que constituyen el perfecto ejemplo de lo que quiere decir pulso narrativo, ya se te ha olvidado lo que estabas pensando y sólo quieres seguir mirando la pantalla.

Winding Refn nos sumerge sin miramientos en un descarnado relato nocturno basado en una novela de James Sallis poblada de perdedores y peligros. Un Los Ángeles en el que los sueños tan sólo sirven para recordar el ingenuo pasado en el que aún se pensaba en tener una vida feliz. Un mundo en el que la única sujeción que resta es el mantenimiento de un código de conducta y en el que la inocencia y la belleza son dones tan escasos que merece la pena morir y matar para protegerlos.

La trama, por lo demás, es bien sencilla. El protagonista (Ryan Gosling), del que ni siquiera conocemos el nombre, es un especialista de Hollywood que alterna su trabajo con conducir para bandas de atracadores. Es un personaje impenetrable, duro y solitario. Sin embargo, su vida se tambaleará cuando conozca y se enamore de su vecina Irene (Carey Mulligan). Para ayudarla se verá implicado en un enfrentamiento con mafiosos locales.

Pero en esta ocasión no se trata tanto de qué nos cuenta sino de cómo lo hace. La película tiene un efecto casi hipnótico, con una gran carga lírica en la fotografía y montaje, alternando escenas de bella sensibilidad con brotes súbitos de violencia extrema. Winding Refn consigue levantar un universo visual que a pesar de resultar perturbador no quieres abandonar. Y eso, en esta época de blockbusters prediseñados y superhéroes en mallas ajustadas, es un mérito muy a tener en cuenta.

A crear esa atmósfera que envuelve todo el film colabora de manera decisiva el reparto. Empezando por un magnífico Ryan Gosling que, sin apenas decir más que cuatro o cinco frases, consigue transmitir todo el aislamiento que embarga a su personaje siendo creíble además en su acerada determinación. Carey Mulligan también ofrece una magnífica interpretación, convirtiéndose en la personificación de la belleza y la inocencia desamparadas, una flor que comienza a marchitarse por la espera y la soledad. Bryan Cranston encarna a Shannon, un pobre perdedor entrañable que constituye el único vínculo humano que se le conoce al protagonista, y consigue dotar al personaje de un patetismo muy humano. Como antagonistas nos encontramos con Albert Brooks y Ron Perlman en la piel de dos cabecillas criminales. Ambos realizan muy buen trabajo, plasmando Perlman una imágen más macarra y chulesca frente a la contención y el frío cálculo que inspira Brooks.

Mención aparte requiere la magnífica banda sonora, que corre a cargo de Cliff Martínez, reconocido batería que además de haber formado parte de bandas tan conocidas como los Red Hot Chili Peppers, ha realizado otros trabajos de calidad para directores como Steven Soderbergh en Sexo, mentiras y cintas de video o Solaris.



Una pequeña obra de arte dotada de una belleza visual y un pulso narrativo poco corrientes. Podría ser la obra cumbre a la que aspiraría hacer más de un buen director. No te la pierdas.




Durante el día, Driver (Ryan Gosling) trabaja en un taller y es conductor especialista de cine, pero, algunas noches de forma esporádica, trabaja como chófer para delincuentes. Shannon (Brian Cranston), su jefe, que conoce bien su talento al volante, le busca directores de cine y televisión o criminales que necesiten al mejor conductor para sus fugas, llevándose la correspondiente comisión. Pero el mundo de Driver cambia el día en que conoce a Irene (Carey Mulligan), una guapa vecina que tiene un hijo pequeño y a su marido en la cárcel.




2 de mayo de 2017

Mine (2016)

Camina y revienta

Coproducción estadounidense, italiana y española que cuenta con una idea sencilla pero original: un soldado pisa una mina y queda atrapado en mitad del desierto. ¿Cómo saldrá de tal situación? Para empezar se trata de una premisa prometedora, pero acaba quedándose en eso, prometedora, porque sinceramente, promete más que lo que da. Bebe mucho de otros títulos anteriores como Buried o 127 pero juega en una liga muy inferior. 

La trama comienza con una situación inverosímil a causa de una decisión dudosa tomada por el protagonista. Ya comienza chirriando, con un tufillo a propaganda patriotera que no ayuda en absoluto... malo. Después de unos pocos minutos detona la situación (nunca mejor dicho) y lo hace de forma hábil y efectica, consiguiendo que nuestro interés mejore. Aún así, despues de ese inicio, me sigue quedando una duda: ¿mantendrá este nivel durante toda la duración? Un reto difícil, un solo personaje confinado en un escenario muy limitado, hay que ser muy bueno para no aburrir bajo estas condiciones. Y efectivamente, no consu¡igue ser tan buena. La historia se cuenta de manera demasiado lenta y se hace muy larga, con 30 minutos menos hubiese quedado mejor. La idea es ingeniosa y en momentos se siente fuerte, sobre todo en su primera hora. Tiene una buena carga de tensión al centrarse únicamente en nuestro desafortunado protagonista. Pero su segundo tramo le pesa. La fata de ideas originales se nota, con una acumulación de estupideces y escenas ya vistas, y con una segunda historia paralela que tiene como objetivo dar emotividad y peso pero que lo que consigue es distraernos tramposamente de la trama principal, rascando minutos para el desenlace que, sin hacer spoilers, es lo más aceptable de la cinta.

Hablando del reparto, éste no presume ni por calidad ni por cantidad. Se compone de media docena de actores de los cuales la mitad no tiene ni una sola frase en todo el guión, apareciendo en escenas tipo flashback. El protagonista es el joven actor Armie Hammer, que llamó la atención en La red social o en el último trabajo de Guy Ritchie, El caso U.N.C.L.E. En esta cinta se enfrenta a un trabajo de suma dificultad, ya que la mayor parte del metraje está inmóvil en la misma posición. Pero también es una oportunidad para reivindicarse puesto que últimamente ha tomado el rol de actor secundario. Y si bien es verdad que al principio no convence, el chaval se esfuerza y no siendo el actor más expresivo llega a reflejar la angustia que atraviesa el personaje al que encarna.

En lo técnico destaca la banda sonora, muy superior al proyecto que acompaña.



Película que partiendo de una idea buena nos mantendrá mínimamente atentos por la incertidumbre de cómo terminará. Pero no es una buena película. ¿Se puede ver? Sí, pero sin grandes pretensiones.






Tras el fallido intento de asesinato durante una misión, el francotirador estadounidense Mike Stevens (Armie Hammer) pisa una mina terrestre en medio del desierto de Afganistán. Aislado y perdido en mitad de la nada, queda atrapado y dramáticamente amenazado por el explosivo y por los peligros del desierto de arena. Mike deberá sobrevivir a la naturaleza hostil que le rodea, luchando contra el sol abrasador, la deshidratación, el cansancio y los depredadores. Y sobre todo, deberá hacer frente al peligroso efecto psicológico de la soledad mientras permanece inmóvil en la arena. 




21 de abril de 2017

Captain Fantastic (2016)

Nadie puede escapar de la fuerza del caudal

Le tengo cariño a Viggo Mortensen. Desde su papel en la trilogía de El Señor de los Anillos, en el que su nombre se estableció en mi cabeza, a Una historia de violencia, siempre ha tenido ese toque interpretativo que me gusta. Actor muy polifacético, que puede bordar desde el papel de ruso mafioso en Promesas del Este hasta el del bravo espadachín Don Diego de Alatriste, siempre le da esa pincelada de color a cada personaje que hace suyo. Y en Captain Fantastic no iba a ser menos.

Como padre de una prole que recuerda al reality de DMax, Mi familia vive en Alaska, pero en guapos, tiene que enfrentarse a un giro en la aparente tranquilidad de su vida para confrontar algo que, a la mayoría de los seres vivientes, tarde o temprano nos llega. El problema reside en que, además de no ser una familia con un modus vivendi común, tampoco tiene una forma de ver las cosas dentro de la normalidad.

Y es este el mayor de sus problemas: la salida de la normalidad. El hecho de querer escapar del fuerte cauce del río que es la sociedad capitalista actual, optando por una forma diferente de pensar y de educar a sus hijos e hijas, hace que a cada paso que dan en el metraje no te esperes demasiado por dónde van a salir. Esta mezcla de road-movie, drama social y comedia, hace que uno no sepa muy bien si le gustaría seguir la forma de vida de esta familia o no, y deja una serie de preguntas rondando por la cabeza del espectador más atento. Quizás sea este el motivo por el que no se comiera un colín en los Óscars de 2017.

La película entretiene, tiene una trama muy bien planificada y un desarrollo excelente que impiden que se haga larga. Al ser una película independiente cuenta con esa libertad que hace que la historia y su contenido puedan desarrollarse de una forma más libre, en lo que a estándares en el cine norteamericano se refiere. Hay que reconocer la labor de los más jóvenes del film, que a más de uno nos han dado una buena sorpresa. Y ese ser arrogante, irritante y a la par lleno de ternura que es Ben, interpretado por Mortensen, que no dejará frío a nadie en la sala.

El título de la película es algo que no queda del todo claro al terminar su visionado. ¿Por qué Captain Fantastic (Capitán Fantástico)? ¿De dónde se saca el director esta nomenclatura? Parece ser que su director, Matt Ross, quería jugar un poco con la ingente cantidad de películas de super héroes que hay hoy en día en cartelera para hacernos ver que, en la vida real, no todos los héroes tienen por qué llevar capa.



Una pequeña joya que nos regala el cine norteamericano muy de vez en cuando. Si eres de los que les gusta destripar una película en compañía tras su visionado, no te la puedes perder. Da de qué hablar.






Ben es un hombre que ha pasado diez años viviendo en los remotos bosques situados en el noroeste de los Estados Unidos criando a sus seis hijos. Sin embargo, las circunstancias hacen que tal peculiar familia deba abandonar su modo de vida en la naturaleza y volver a la civilización. Asimilar su nueva situación y adaptarse de nuevo a la sociedad moderna no les va a resultar nada sencillo.