Mostrando entradas con la etiqueta (Puntuación de 3 a 4) MALA. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta (Puntuación de 3 a 4) MALA. Mostrar todas las entradas

15 de junio de 2017

La momia (2017)

La desidia hecha película

Nos dirigimos sin ambición a las salas de cine. No hay ninguna película en cartelera que nos llame la atención, así que tras las tradicionales pullas entre un grupo de cuatro tarugos, hicimos criba y nos quedamos con dos películas. Estábamos entre El caso Sloane, con buena crítica pero potente, de más de dos horas de duración, y La momia, con una nota pésima por la crítica pero una buena acepción entre el público. Y se ve que el miércoles no era día reflexivo: la acepción tarugos nos venía como anillo al dedo, porque nos quedamos con La momia.

Ya nos esperábamos una película de acción y aventuras del estilo de sus anteriores entregas, en las que era Brendan Fraser el que interpretaba al intrépido amago de Indiana Jones como protagonista, y no un recauchutado Tom Cruise que empieza a oler a rancio. Lo que no nos esperábamos era pasarnos la hora y media larga que dura la película sorteando sinsentidos y chanzas arcaicas, intentando levantar un guión que a duras penas se mantiene unido.

Los personajes, con una presentación pobre y sin evolución aparente a lo largo del film, se quedan en el tópico y no van más allá. Da la sensación de que la historia se escribió sin ganas y sin pretensiones, y nos deja un enlace de escenas de acción y efectos especiales que no innovan, que ya hemos visto en entregas anteriores o en películas del mismo género. Toca un poco las narices volver a ver la escena de la tormenta de arena con la cara de la antagonista en ella. ¿De verdad no se les ocurre nada mejor? ¿A esto está condenado el cine de acción? ¿Esta patraña les ha costado 125 millones de dólares? ¿En serio?

La verdad es que cuesta sacarle valores positivos al celuloide, pero siendo justos diremos que los efectos especiales son los que se espera de una producción de Universal Pictures. La caracterización de Sofia Boutella, la actriz que interpreta a Ahmanet, es muy elaborado, tanto el vestuario como el maquillaje, y crea un conjunto que en todas las etapas de su desarrollo va dejándonos claro en qué estado de salud y poder se encuentra. También se agradece un poco de frescura en las localizaciones, dejando de lado el antiguo Egipto para pasar a la húmeda Gran Bretaña.

Finalmente, y en esto no tiene culpa la película, queremos sacarle tarjeta amarilla a las salas de cine donde fuimos a verla. Queremos pensar que la climatización de la sala de cine debía estar estropeada. Más de uno salió con goterones de sudor en el rostro, incluso alguno de los nuestros estuvo a punto de iniciar un stripteasse para no sufrir un golpe de calor. Eso es algo que, con el precio de las entradas actuales y los palos que recibe últimamente el sector, una empresa del calibre de Yelmo Cines no se puede permitir.



Una película pobre, que se hace repetitiva y sin ganas. Estamos convencidos de que a la masa le puede entretener, pero para los que necesitamos un poco más y tenemos el corazón ligado al cine, se queda corta. Muy corta.







A pesar de estar enterrada en una tumba en lo más profundo del desierto, una antigua princesa (Sofia Boutella) cuyo destino le fue arrebatado injustamente, se despierta en la época actual, trayendo consigo una maldición que ha crecido hasta límites insospechados con el paso de miles de años.




13 de junio de 2017

Willow Creek (2013)

Bigfoot

Es domingo por la noche y valiente de mi busco otra de esas películas patateras que me gustan ver de vez en cuando. Hoy le toca el turno de Willow Creek. La verdad es que su sinopsis me llamó la atención, nos cuenta cómo una pareja de idiotas, después de ver el vídeo de Patterson-Gimlin, el del Bigfoot, si, ese en el que sale un tío disfrazado por un arrollo caminando del año de la polca. Pues esta pareja de genios cogen la cámara y deciden irse a donde se grabaron estas imágenes, en busca de dichos seres. La verdad es que no hace falta que me la vendan más, a por ella que voy.

Lo primero que diré que esta cinta es un falso documental, de esas de la típica película perdida que se encuentra un tercero y que nos exponen para que... vamos, esperaros una calidad bochornosa y un mareo gratuito. A partir de aquí, la cinta tiene la estructura de la precursora de este tipo de cine: El proyecto la bruja de Blair. Los dos y escasos protagonistas van al pueblo mas cercano a los bosques, en el que los habitantes viven del turismo atraído por este ser especial; hablan con los típicos zumbados y se adentran en el bosque a la aventura.

Si la idea es atrayente, es solo eso, porque el desarrollo de la película es lento y tedioso. Menos mal que dura 78 minutos, porque su primera hora es desastrosa, con actuaciones vergonzosas y diálogos realizados por una persona sin cerebro. Por un momento dudé entre quitarla o no, pero la duda viene cuando a 25 minutos del fin, despega. No os penséis que salen monstruos y efectos especiales de la ostia, porque la gran virtud de la cinta es todo lo contrario: no mostrarnos al temido y extraño ser y jugar con el terror psicológico del espectador. Pero en esos gloriosos minutos, en los que la mayoría son un plano seguido dentro de la tienda de campaña por la noche oyendo todo tipo de ruidos, es cuando de verdad funciona, creando algún que otro momento de angustia y temor ante el susto que nos esta por llegar. Y es por estos momentos por los que tengo que subir la nota de la cinta. No la aprobaré, claro que no, pero lo raspa. Todo ello porque estamos hablando de cine de terror y en su tramo final me hizo sentirme realmente incómodo.

Las actuaciones, imaginaros, no sirven para nada, y el doblaje menos, ya que está realizado para el mercado doméstico, con muy pocas ganas. En lo relativo a la producción, nosotros con un móvil y diez duros haríamos algo parecido. Imagen mala, lo único que podemos es agradecer que en sus momentos más atinados la cámara este estática. Efectos especiales no los busquéis porque no los tiene, y banda sonora tampoco.



Película mala, pero con momentos salvables, su tramo final está por encima de lo anterior visto. Una buena idea que podía haber sido mucho mejor ejecutada.







Jim (Bryce Johnson) y su novia Kelly (Alexie Gilmore) viajan a Willow Creek, California, para seguir los pasos de un Bigfoot. Dos intrépidos aventureros, Patterson y Gimlin, grabaron en 1967 el vídeo más famoso del legendario monstruo, 45 años después, la pareja está dispuesta a ver las imágenes con sus propios ojos. Kelly es escéptica, no cree que la bestia exista, pero se ha unido a la aventura para pasar más tiempo junto a su novio. Jim, sin embargo, cree firmemente que va a capturar al Bigfoot, por eso no deja de grabar cada momento con su cámara de video.




2 de junio de 2017

Hush (2016)

Olvidable

Viernes por la tarde, aburrido, me dispongo a aventurarme en lo más profundo de Netflix para buscar una película de la que no tenga ni idea de lo que trate ni haya oído hablar de ella. Un hábito que he incrementado últimamente ante la avalancha de películas actuales de tan dudosa calidad. Busco productos con menos presupuesto pero con una idea más elaborada que las de las superproducciones que inundan las salas de cine. Y sinceramente, estas búsquedas a ciegas a veces sorprenden, dejándome cantidad de buenas sensaciones.

Esta vez mi elección, Hush, es una película del género de intriga y supuestamente ligera por su corta duración. Nos coloca en la piel de una joven escritora, sordo-muda, que vive en lo más profundo del bosque. Un día su tranquilidad se ve frustrada por un extraño que aparece en mitad de la noche en la ventana de su solitario hogar. Y contando esto he contado casi toda la película, porque esta cinta no entra dentro de las que me han dejado buenas sensciones. Con una palabra la resumiría: vacía.

La historia es la un millón de veces ya contada; la única novedad, añadir la dolencia de la protagonista. Algo que al principio puede parecer acertado, pero la falta de diálogo la hace aún más tediosa, multiplicando cada minuto de duración por tres. A ello hay que añadirle que no tiene nada: ni un giro, ni una explicación, ni un desarrollo que nos mantenga en vilo... Hace que todo sea similar y se convierta en un  producto olvidable al momento de verla.

En el reparto solo salen cuatro actores de los que no conozco a ninguno, y después de ver su trabajo tampoco me ha picado el gusanillo por investigar sobre alguno de ellos, algo que suelo hacer. Tengo la certeza que será difícil ver a alguno en otra película. Si tengo que destacar algo negativo es el antagonista, un pobre mindungui que es imposible que inspire terror. Una muy, muy mala elección.

En lo técnico, ufff... La cinta es de un presupuesto ridículo y se nota. Tiene algún golpe efectista, con un punto de violencia gratuita que personalmente no me agrada pero que puede ser lo más destacado. Por lo demás es una producción similar o inferior a los telefilms que Antena 3 emite las tardes de los findes.



Producto excesivamente pobre en todo. Si te la ahorras no te habrás perdido nada. Si la ves, un consejo: no la muestres mucho interés.






"Hush" narra la historia de una joven escritora que se quedó sorda en su adolescencia y vive aislada en una casa en medio de la nada. Una noche comienza a ser acosada por un misterioso hombre enmascarado, sin la posibilidad de pedir ayuda, por lo que tendrá que ingeniárselas para salir airosa de su acosador.




16 de mayo de 2017

La Gran Muralla (2016)

Un cuento chino

Miedo, esa es la sensación que tenía antes de ponerme a ver esta película. Es que la combinación de esta cinta es la bomba: a un lugar emblemático como es la muralla china le sumamos un ejército de chinos con el bueno de Matt Damon a la cabeza de todos ellos defendiéndose del ataque de hordas de lagartos gigantes procedentes del espacio. Ufff... imaginaros. Y todo esto acompañado de unas críticas pésimas, por supuesto. Lleno de un valor resignado le di al Play.

Es curioso que este circo esté dirigido por uno de los mejores directores del cine oriental, Zhang Yimou, que firmó películas como las notables Hero y La casa de las dagas voladoras. Esta vez  mete la pata hasta el fondo arriesgándose con uno de los productos más estrafalarios y, sin duda, más desastroso de su carrera.

Y es que aquí poco se salva de la hoguera. La historia, escrita en su totalidad  por guionistas de Hollywood, es pobrísima, chirría por todos los costados. Está mal narrada pero es que hacerlo bien hubiese sido complicado, es absurda y con un desarrollo infantiloide, hasta el punto de llegar a la vergüenza ajena. Los enemigos, los bichos verdes, son excesivamente básicos y tópicos, no le han echado ni una pizca de imaginación. En resumidas cuentas, un desastre absoluto. Me ha costado seguirla, parándola para descansar en varias ocasiones porque mi cerebro no asimilaba correctamente semejante festival de chorradas. Esta película debería  advertir que puede llegar a ser perjudicial para la salud del espectador.

Los personaje no son nada carismáticos, con unos diálogos acartonados y unas actuaciones poco logradas. Matt Damon, capaz de lo mejor y de lo peor, se debería de avergonzar al ver su trabajo.

Un punto a favor se lo daré a su producción, que es fantástica. Los escenarios, decorados y maquillaje son del más alto nivel, y vienen acompañados de un derroche de efectos digitales y de una banda sonora épica.



Lo que es malo es malo, no merece que le déis más vueltas.  Estúpida y ridícula hasta decir basta. Pésima en todo menos en su factura técnica. El gran desafío es llegar a terminar de verla.






China, siglo XV. Un mercenario inglés (Matt Damon) y otro español (Pedro Pascal) son testigos del misterio que rodea a la construcción de la Gran Muralla China; ambos descubrirán que no se construyó para mantener alejados a los mongoles, sino para algo más peligroso: la mítica muralla ha sido edificada para detener la llegada de monstruos devoradores de carne humana.




1 de mayo de 2017

¿Tenía que ser él? (2016)

Comedia sin comedia

Cuando nos disponemos a ver una comedia es claro nuestro objetivo, ¿no? Pasar un rato entretenido, agradable, y de paso, echar unas buenas risas... o por lo menos, dejémoslo en unas pocas risas. Pues con esta película no vamos a conseguirlo. Sufre del mismo mal que viene padeciendo la comedia dirigida al gran público. Ya he dicho en anteriores ocasiones que es un género que se encuentra de capa caída. Y títulos como éste lo confirman.

Comencemos. La cinta nos cuenta la historia de unos típicos padres de costumbres tradicionales que cuando conocen a la pareja de su hija descubren al ya también típico personaje desastrado. Y a partir de ese momento comienza a crecer la rivalidad y tensión entre el padre y el pretendiente. Que si bien es un argumento ya manido ha funcionado en otras películas como Los padres de ella. ¿Por qué en este caso no da resultado?

En primer lugar porque pretende ser más película de lo que es. Busca mayor complejidad en la trama y se pierde en contarnos historias secundarias que no conducen a nada y se podían haber ahorrado. Para continuar porque además de su falta de originalidad tampoco tiene mordiente, no arriesga nada, se limita a repetir las escenas y bromas ya vistas. Y para finalizar porque su monotonía hace que se pierda el interés y más ante un final previsible y estereotipado. Y es que el problema es que tendría que ser una comedia

El reparto es lo más potable de la función, aunque intuyes que si están en semejante cinta es más bien por la rentabilidad económica. Son papeles de fácil desarrollo, meros trámites para grandes estrellas, y a la producción le echa un buen capote en promoción y ventas. Porque vosotros me diréis quién vería esta película si no apareciesen Brian Cranston y James Franco

En cuanto a la producción no puedo destacar mucho. Se queda todo en correcto, tampoco se  le puede pedir una gran fotografía, efectos o banda sonora a este tipo de películas.



Película que en pocas o ninguna situación nos saca una sonrisa. Tiene un desarrollo pesado y lento.... y lo que es peor, aburre. Poco recomendable.






Durante sus vacaciones, Ned (Bryan Cranston), un padre sobreprotector y su familia visitan a su hija en la Universidad, donde conocerán a su mayor pesadilla: su novio, Laird (James Franco), un multimillonario de Silicon Valley bien intencionado pero socialmente bastante complicado. El conservador Ned, piensa que Laird es la pareja menos apropiada para su hija. La rivalidad unilateral y el nivel de pánico de Ned se disparan cuando descubre además que Laird está a punto de hacerle a su hija “la pregunta”.




28 de abril de 2017

El Asedio de Jadotville (2016)

Una batalla con armas de juguete

Esta película irlandesa, distribuida por Netflix, es el primer proyecto cinematográfico de Richie Smith, conocido director de anuncios publicitarios y videos musicales (U2, Bon Jovi). Sin embargo, no podemos hablar de una destacable opera prima, ya que su inexperiencia es notable y la cinta se tambalea en muchos puntos.

Lo primero que nos tiene que contar este tipo de cine es una historia atractiva y emotiva, y aquí ya comienza fallando. Aunque nos presenta a un contingente militar irlandés de la ONU enviado al Congo a defender una zona de vital importancia estratégica para verse rápidamente sitiados por un gran número de soldados congoleños, no nos desprendemos en ningún momento de la sensación de estar ante algo que ya nos han contado cientos de veces. Y aunque se base en hechos reales no consigue dotar de entidad lo que ocurre en la pantalla como para que sea una gesta digna de una película.

Estamos ante un producto de presupuesto considerable y tiene muchísima acción, que es prescisamente donde mejor se siente la cinta. La pregunta que me queda es ¿a dónde llega con un producto que se nota con pretensiones y respaldado con un buen surtido de medios? Pueslamentablemente se queda bien corta: la batalla parece rodada en el patio de un colegio, con una coreografía deficiente, imágenes cutres y escasa intensidad dramática. A ello hay que añadirle un planteamiento maniqueo que se plasma hasta en la capacidad militar de los personajes: frente a los 150 soldados "buenos", excelentes militares y dotados de una capacidad de resistencia sobrehumana, se enfrentan a una horda de 3000 "malos" que tan sólo figuran para sufrir bajas y que van equipados con armas de juguete.

El guión brilla por su ausencia. La batalla es mil veces anunciada y cuando parece que van a iniciarse las hostilidades los congoleños se van a merendar y vuelta a empezar. Y eso que ya he dicho que es en las partes de acción donde mejor fluye la película, porque cuando nos muestra la trama política nos damos cuenta de lo convencional que es, con diálogos estereotipados y ningún elemento de tensión. Y forzadamente tengo que hablar de su conclusión. Después de lo visto durante la película el final resulta ser un corte poco sutil y en modo alguno épico. Que aunque el resultado que quieran plasmar sea éste está realizado de manera tan deficiente que te hace pensar: ¿por qué 120 minutos de duración si podía haber terminado igualmente en 20?

La impresión que deja el reparto tampoco es que sea mucho más positiva. Destaca la presencia de Mark Strong, que pese a no realizar su mejor interpretación, con frases escasas y un peluquín irrisorio, siempre sube la nota de este tipo de productos. En un plano negativo resalta Jamie Dorman, el actor de 50 sombras de Gray, que al igual que en otros trabajosprevios, no consigue convencer gracias a su notoria inexpresividad.

Para acabar con el tema de la producción, los efectos especiales son mínimos y bastante flojos. De la banda sonora ni guardo recuerdo de ella. Hay que mencionar también el doblaje nefasto de Netflix y una puesta en escena desconcertante y de escaso nivel.




Película poco recomendable, llena de altibajos y carente de emocion. Eligiendo al azar dentro del género bélico posiblemente veréis algo mejor.






Año 1961, en el Congo. Jadotville cuenta la verdadera historia del comandante Patrick Quinlan y su batallón de 150 soldados irlandeses de la ONU, sitiados por 3.000 soldados congoleños bajo el mando de mercenarios franceses y belgas que trabajaban para empresas mineras. 



22 de abril de 2017

Train to Busan (Estación Zombie) (2016)

Un quiero y no puedo de manual

Las películas de terror son como la fruta a granel: si la primera pieza que te comes sabe bien, para. El resto probablemente no cumpla con las expectativas. Si a pesar de ello te atreves con la siguiente, te puedes topar con Train to Busan. Esta película de terror de casi dos horas deja un raro sabor de boca, a pesar de que a priori pueda tener un aspecto saludable. Y no, en Loko por el cine no nos hemos vuelto tan hipsters como para alardear de ver cine surcoreano. Pero una puntuación del 97% en Rotten Tomatoes no es algo que podamos dejar pasar por alto.

La película juega con la fórmula padre-hijo en un apocalipsis: el elemento protector frente al elemento indefenso. Hasta aquí todo bien. También tenemos el elemento que por aquí conocemos como "el negro de Amanecer de los muertos". Perfecto. Está el arrogante y egoista capullo, el personaje que engloba el instinto maternal, el bravo jovenzuelo y su chica... Repasando todos los personajes de la película, podemos ver que están todos los clichés necesarios para crear una película de zombies de manual. ¡Y los zombies son de los que corren! Entonces, ¿qué puede salir mal?

Para empezar, la sobreactuación asiática. Pero bueno, siendo justos y a fin de cuentas, es una película asiática. Vale. Que los zombies se giren como si estuviéramos en medio de un videoclip de Michael Jackson es algo a lo que nos podemos acostumbrar en sus casi dos horas de metraje. Dos horas. Una de zombies, dos horas. Se hace larga hasta la saciedad, larguísima, de esas que te puedes ir al baño y volver sin ponerla en pausa sin que pase nada.

Aparte de su cansina duración, el guión carece de esa tensión que nos gusta sentir a los amantes del género zombie. A los personajes, faltos absolutamente de emociones, cuesta arrancarles una lágrima de la cara, a pesar de que acaben de ver a su ser más querido ser devorado por muertos vivientes. Los giros repentinos para darle estabilidad al guión generan carcajadas en el espectador. Por otro lado, y a pesar de las carencias del guión, podemos destacar el rodaje y la fotografía, que a pesar de contar con 9 millones de dólares sorprende por su ejecución.



La película se hace larga y tiene un guión muy flojo. No es la película sobre el apocalipsis zombie que recomendarías a tu cuadrilla de amigos.








Un virus letal se expande por Corea del Sur, provocando violentos altercados. Los pasajeros de un tren KTX que viaja de Seúl a Busan tendrán que luchar por su supervivencia.





26 de marzo de 2017

El Bosque de los Suicidios (2016)

Cuando el marketing te la intenta colar

El planteamiento de la película comienza siendo interesante: la desaparición de un ser querido en un bosque japonés a donde la gente va a suicidarse. Además, una conexión “mística” entre Sara, interpretada por Natalie Dormer, y su hermana gemela desaparecida en el bosque de Aokigahara hace que la protagonista tenga la certeza de que ésta sigue con vida y se lanza a la aventura de descubrir la verdad de los hechos.

Mezclando todos estos factores se nos presenta una película con potencial. El terror japonés es de sobra conocido por los amantes del género, y una producción estadounidense que mezcle estos factores no podría defraudar al espectador en este sentido… ¿verdad? La respuesta, desgraciadamente, es afirmativa.

Si bien la película cuenta con los sustos de rigor y la tensión e incertidumbre que se espera del inicio de este tipo de películas, al llegar al nudo del film se desvanece. Acciones predecibles, y en ocasiones fuera de toda lógica, llevan a una protagonista afectada por el influjo malévolo del bosque a una serie de desdichas demasiado presagiables, hasta revelarse el gran misterio que rodea toda la trama, que si bien quien redacta estas líneas vive últimamente influenciado por el gran detective creado por Sir Arthur Conan Doyle, es un enigma que se ve venir desde el principio del metraje.

Es posible que el público objetivo de esta película fueran adolescentes buscando el roce en la oscuridad de una sala de cine, o que el hecho de que las protagonistas sean gemelas a uno le huela a reducción de costes en plantilla. Quizás es que ya tengo demasiado vistas películas de este género y me esperaba ese “algo más”, esa reflexión que te deja las dos horas siguientes al visionado dándole vueltas a la cabeza, o quizás es que soy un Juan Sin Miedo actual al que no hay trama que espante. Pero nada más lejos de la realidad. Cuando una película te planta unas expectativas que se van desvaneciendo durante el visionado, de la única manera que puede salir uno del cine es decepcionado.

Eso sí, no pierdan la oportunidad de llevar al ligue de turno a un pase de esta cinta: con un poco de suerte, el resultado no será tan decepcionante. 




Un quiero y no puedo que, a pesar de ser una película visionable, no es en absoluto rival para recientes aportaciones al género de terror.







Sara es una chica estadounidense que busca a su hermana gemela desaparecida en el bosque Aokigahara, a los pies del Monte Fuji en Japón. A pesar de las advertencias de todo el mundo para que no entre en el bosque, la joven acaba yendo para descubrir la verdad sobre lo sucedido y averiguar el destino de su hermana. Sin embargo, se tendrá que enfrentar a almas atormentadas y muertos que se aprovechan de cualquier persona que vaga por ese bosque.




14 de marzo de 2017

El Guardián Invisible (2017)

Qué desastre

Nos encontramos ante la adaptación cinematográfica del libro homónimo de Dolores Redondo. La primera parte de una trilogía que fue todo un fenómeno editorial con un millón de ejemplares vendidos en español y su traducción a una quincena de idiomas. La historia se sitúa en Navarra y cuenta la investigación de una detective de la Policía Foral, Amaia Salazar, para capturar a un asesino de mujeres adolescentes en los bosques del valle de Baztan. El escenario tiene una importancia crucial en la trama e impregna de tradición y supervivencias legendarias la labor policial.

El comienzo de la historia está falto de ritmo y coherencia y resulta confuso. El trabajo tanto del director como de los guionistas no ha sido bien resuelto, reflejándose en la aparición de personajes que no no se sabe de dónde vienen, saltos de lugar tramposos o una cronología  excesivamente "flexible". El desarrollo de la propia protagonista no acaba de perfilarse en todo el metraje, siendo un personaje plano. Orientarse a lo largo del metraje resulta complicado, debiendo el espectador completar con su interpretación lo que va voendo en la pantalla.  Tampoco el empleo que se hace de los flashbacks parece adecuado, presentando una segunda trama pretendidamente relacionada con la investigación de los asesinatos que en la práctica no está bien resuelta, acercándose peligrosamente a lo anecdótico. Parte del problema reside en que la interpretación de casi todo el reparto (con excepciones como la de Ramón Barea) no da más de sí. Los propios diálogos abundan en este problema con fómulas acartonadas y escasamente creíbles. Marta Etura, en su papel de protagonista, es un buen ejemplo de esta carencia de verosimilitud, con un gran número de planos dedicados a mostrar su faz meditativa y nostálgica y consiguiendo justo el efecto contrario, alejando al espectador de lo que está ocurriendo ante sus retinas. Un suspenso para el reparto en su conjunto.

A todo esto hay que añadir un claro problema de ritmo. La base de cualquier buen thriller debería ser mantener el suspense del espectador y que su interés por lo que le están contando se mantenga. Pues en esto tampoco consigue El guardián invisible obtener éxito. Es un producto lineal, con exceso de metraje, incoherente y sin un gancho atractivo... El resultado es que un cuarto de hora después de comenzarla llega el aburrimiento.

Para que no todo sea malo vamos a acabar destacando dos elementos positivos que sí tiene la cinta:
-La fotografía: oscura pero de gran belleza. A ello contribuye de manera determinante la localización y un buen uso de la iluminación. Quizás peque un poco de abuso del recurso a la lluvia como elemento dramático de por sí, como si tratase de mitigar otras carencias a la hora de generar atmosfera mostrándonos un escenario continuamente anegado.
-La banda sonora: está bien implementada y es más que correcta, cubriendo en ocasiones la desnudez del guión y constituyéndose en uno de los escasos elementos que contribuyen a mantener la tensión en el film.



Que no os engañen ni los comentarios ni las críticas de prensa. El cine español está dando últimamente títulos bastante notables, pero esta película no es uno de ellos. Ésto es cine del malo, se mire por donde se mire. Dentro de su género no puede competir con otras producciones recientes como La isla mínima o Que Dios nos perdone.








 En los márgenes del río Baztán, en tierras de Navarra, aparece el cuerpo desnudo de una adolescente en circunstancias que relacionan ese crimen con un asesinato ocurrido un mes atrás. La inspectora Amaia Salazar dirige la investigación, la cual le llevará de vuelta al pueblo de Elizondo, donde ella creció y del que ha tratado de huir toda su vida. Enfrentada con las complicadas derivaciones del caso y sus propios fantasmas, la investigación de Amaia es una carrera contrarreloj para dar con un implacable asesino en una tierra fértil en supersticiones y brujería.




7 de marzo de 2017

El Sicario de Dios (2011)

Neowestern vampirico

Estoy cansado, así que elijo una película para no pensar, un entretenimiento sencillo que me haga disfrutar durante la proyección sin tener que invertir un gran esfuerzo. Lamentablemente he vuelto a ser engañado por el señor de la taquilla, otra vez me he tragado un pastiche desastroso.

La historia arranca con una presentación interesante y atractiva, no especialmente original pero con indicios que apuntan en la buena dirección. Sin embargo, a los quince minutos el protagonista sale de la ciudad y la película se va a pique. Se convierte en una fallida mezcolanza de géneros, repleta de situaciones estúpidas y tonterías que hacen que el público pierda todo interés y quiera que se acabe cuanto antes (dura 80 minutos que se hacen e-ter-nos).

El personaje protagonista es lo más interesante de la película. No habla ni diez frases pero cumple con su cometido. Los secundarios que le acompañan son un verdadero pegote, malos a más no poder. Fijaos en la actuación del chaval que le acompaña... sencillamente da pena. Los efectos digitales tampoco son muy buenos y encima están muy entrecortados. El guión... bueno, qué guion si no hay.



En resumidas cuentas, estamos ante un fracaso en toda regla, una idea que podría haber sido bien explotada se va a pique y se convierte en un sin sentido aburrido y eterno.




Diréis que me cebo mucho con las películas que no me gustan pero, sinceramente: esto no le puede gustar a nadie.






En un mundo asolado por siglos de guerra entre el hombre y los vampiros, Paul Bettany encarna a un legendario guerrero que destacó durante la última Guerra del Vampiro pero que ahora es sólo un sacerdote que vive en compañía de otros hombres en las amuralladas ciudades distópicas controladas por la Iglesia. Sin embargo, cuando su joven sobrina es secuestrada por un grupo de vampiros asesinos que viven en los páramos desolados del exterior, el sacerdote rompe sus sagrados votos y emprende su búsqueda decidido a vengarse de los secuestradores, especialmente de su brutal líder (Karl Urban). En esta aventura le acompañan Hicks (Gigandet), el novio de la chica; un sheriff y una sacerdotisa (Maggie Q), miembro de la legión de asesinos de vampiros y poseedora de habilidades de combate sobrenaturales.