Mostrando entradas con la etiqueta (Puntuación de 8 a 9) PELICULÓN. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta (Puntuación de 8 a 9) PELICULÓN. Mostrar todas las entradas

6 de junio de 2017

Pride (2014)

Cuando una película se convierte en absolutamente necesaria

Es tarde de domingo después de un fin de semana duro y no hay muchas ganas de hacer nada. Gruesas gotas resbalan por el cristal del balcón y, a pesar de que quizás el estado anímico no acompañe, nos proponemos una de peli y manta. Recuerdo que nos recomendaron una hace tiempo, una de esas que pasan desapercibidas pero que se consideran joyas. Un tesoro enterrado, sin X que marque el lugar, sin mapas que guíen hasta ella, nada más que un par de comentarios de taberna de mala muerte que nos guían a ciegas hasta nuestro destino. Abrimos el armario y, sin dobles sentidos, sacamos Pride y la metemos en nuestro reproductor.

Sólo con el nombre nos podemos imaginar el tema global de la película, y también por qué es uno de esos tesoros enterrados, que no salen demasiado a la luz. Hay ciertos temas que al cine internacional, a 2017, no le siguen sentando demasiado bien, y de los que solo dejan pequeñas pinceladas en personajes muy secundarios. Pero en ocasiones surgen películas como Pride, para dejarnos a todos claro que el buen cine existe, y que pasa por dejar de lado el mainstream y lanzarse a la piscina con los brazos abiertos. El mérito de esta película reside en que está rodada sin tapujos y con un guión sólido, sin giros incoherentes y muy bien narrado, que hace que el espectador empatice con los personajes.

Su director, Matthew Warchus, reúne un casting con mucho salero que marida de forma excepcional y extrae de unos personajes aparentemente simplones y de manual una unión y una retroalimentación mutua que conforma el alma del filme. La obra es la segunda película del director, 16 años después de la primera, pero no caigamos en el error de pensar que estamos ante un autor novato: esos más de tres lustros se los ha pasado dirigiendo y produciendo musicales a caballo entre Broadway y el West End londinense, y eso se nota en la película y en su banda sonora.

La película nos lleva por todo el abanico de sensaciones en cada una de sus escenas, pero no simplemente por cómo está montada, sino porque se centra en unos hechos que realmente sucedieron y con personajes de carne y hueso, excepcionalmente llevados a la pantalla. Pasamos de la carcajada al miedo, de la ternura a la emoción, de la alegría a la tristeza en un metraje que no deja espacio para el bostezo. A día de hoy, y con la situación que vivimos, emociona pensar que hace tiempo cuando un colectivo reclamaba un derecho, la opción más difícil, pero la más justa, era la que se tomaba. Esta película homenajea a sus personajes, a los que recordaremos de la misma forma con la que ellos demandaban lo que por derecho era suyo: con valor, fuerza y orgullo.



Una genialidad, un soplo de aire fresco que sabe combinar drama, comedia y emoción a partes iguales. Una lección hecha cine de la que, como sociedad, más nos valdría tomar nota.







En el verano de 1984, siendo primera ministra Margaret Thatcher, el Sindicato Nacional de Mineros convoca una huelga. Durante la manifestación del Orgullo Gay en Londres, un grupo de lesbianas y gays se dedica a recaudar fondos para ayudar a las familias de los trabajadores, pero el sindicato no acepta el dinero. El grupo decide entonces ponerse en contacto directo con los mineros y van a un pueblecito del sur de Gales. Empieza así la curiosa historia de dos comunidades totalmente diferentes que se unen por una causa común.




30 de mayo de 2017

La llegada (2016)

Esta película no va de marcianos

La gran pantalla nos ha mostrado de muchas maneras diferentes a seres del espacio exterior. Visitantes que van desde los marcianitos cabezones con mala gaita de Mars Attacks! hasta la variopinta fauna intergaláctica que nos presentan en sagas como Men In Black. Y la verdad es que algunos dirán que es un género que está ya muy trillado, con poca imaginación, poco sutil y muy palpable, que ha llegado a buscar una salida en largometrajes como Cowboys & Aliens. La llegada viene a dar una lección de humildad y a mostrar que no está todo el pescado vendido, pero que hay que dar un paso hacia adelante y dejarnos de láseres e hiperespacios para arriesgar con un guión fresco e insólito.

La llegada nos muestra el advenimiento de extraterrestres a diversos puntos de nuestro planeta y establece una cuestión que en la mayoría de películas del género se pasa por alto, pero que es una cuestión esencial y de obligada demanda cuando alguien desconocido y posiblemente peligroso se adentra en tu terreno: quién eres y qué quieres. Y de esto tratan las casi dos horas que conforman el celuloide. Como puedes comprobar, si esperabas ver naves espaciales y trajes plateados con leds brillantes por doquier, este no sería el negativo más recomendable. Eso si, pásate por la entrada de Guardianes de la Galaxia (vol 2.) que hicimos hace unos días, seguro que la vas a disfrutar más.

Porque, a pesar de ser una película de extraterrestres, la cinta trata en su conjunto del ser humano, de cómo afrontamos como raza una crisis global. El guión está centrado en el contacto que hace una lingüista (Amy Adams) con los visitantes, y los esfuerzos que hace para comunicarse y formular "la pregunta". Además, hace hincapié en las relaciones humanas, pero no tan solo a nivel individuo con individuo, sino que va más allá y establece el contacto entre naciones y las buenas relaciones internacionales globales como puente hacia el avance y la prosperidad humana.

Finalmente podemos notar que el metraje tiene un argumento palpitante, con un giro final que quizás no sea santo de mi devoción pero que casa con la trama y que no te llegas a esperar debido al tono melancólico del filme. Además, deja muchas preguntas y reflexiones al espectador que dan para varios café tertulias y que nos permite empatizar con la protagonista y su entorno.



Es oro puro: sus diálogos, sus introspecciones, su clímax. La forma de llevar la trama es sublime y cuando salen los títulos de crédito el espectador sigue aún con la boca abierta. El cine en general necesita más películas como La llegada.






Cuando naves extraterrestres comienzan a llegar a la Tierra, los altos mandos militares piden ayuda a una experta lingüista para intentar averiguar si los alienígenas vienen en son de paz o suponen una amenaza. Poco a poco la mujer intentará aprender a comunicarse con los extraños invasores, poseedores de un lenguaje propio, para dar con la verdadera y misteriosa razón de la visita extraterrestre.





26 de mayo de 2017

Zootrópolis (2016)

Cuando unos dibujos animados te ponen en tu sitio

Cuando te vienen a visitar las sobrinas tienes que tener un par de películas en el tintero por lo que pueda pasar. La mejor forma de terminar un día de pinturillas, plastilina y escondite es una película, y si puede ser interesante para los adultos, mejor. Así que me hice con un par de pelis para niños que la crítica alababa y, a pesar de que ellas escogieron Trolls, me quedé con el gusanillo de ver Zootrópolis. Dejando de lado que mi señora cayó en los brazos de Morfeo a medio filme, a mi me mantuvo maravillado con cada escena hasta el final de la película.

Y no es que las escenas de acción o los gráficos en 3D estuvieran muy depurados o bien animados, que también. Zootrópolis, como toda película para niños, termina con una moraleja, pero en este caso es una lección a voces que más de un adulto necesita. Tenemos que recordar que esta película se llevó el Óscar a la mejor película de animación, y sigue la línea de las películas de Disney que le precedieron: Rompe Ralph, Frozen y Big Hero 6.

El guión se centra en una historia de una coneja con grandes aspiraciones que hará todo lo posible por seguir su sueño. Vale, predecible en una película de Disney, e incluso tiene las clásicas escenas enternecedoras que se esperan de su marca. Pero le pega una vuelta a mitad de película que llega a sorprender a mayores y pequeños, que hace que el guión no cojee en toda su extensión y que te mantenga pegado a la pantalla hasta el final de la película. Es encantador ver cómo Disney le da pié a sus protagonistas, y sorprende observar la evolución de los mismos a lo largo del filme.

Los personajes son todos mamíferos, pero es tal el trabajo de diseño que tienen que se puede diferenciar  sin problemas uno de otro, a pesar de pertenecer a la misma especie. Además, la película es sumamente detallista, con detalles que incluso pasan fugaces por pantalla. No os perdáis a la cantante con aspecto de Shakira (a la que cede su voz) y cuerpo de gacela que en el filme han llamado "Gazelle", haciendo un símil nominal con la cantante Adele, o a la lista de éxitos que tiene la protagonista en su iPaws (iPod), y que van apareciendo a lo largo de la película. No tienen desperdicio.

Una de las lecciones de la película son los prejuicios y los tópicos atribuídos a personas por su aspecto físico o racial. Además, el tema del racismo es perfectamente tratado y explicado con símiles a los niños, con escenas críticas a la par que hilarantes. Sin duda, una forma ideal de educar y entretener que la factoría Disney ha ido depurando a lo largo de muchas películas. Atrás quedaron películas como Hermano oso, Chicken Little o Zafarrancho en el rancho, muy inferiores al nivel de esta compañía internacional; el cine infantil ha vuelto, y esta vez es para quedarse.



Es hilarante, es divertida y es educativa. Un producto hecho con muchas horas de trabajo y grandes cantidades de cariño que ha dejado un resultado excelente.







La moderna metrópoli mamífera de Zootrópolis es una ciudad absolutamente única. Está compuesta de barrios con diferentes hábitats como la lujosa Sahara Square y la gélida Tundratown. Es un crisol donde los animales de cada entorno conviven, un lugar donde no importa lo que seas. De hecho puedes ser cualquier cosa, desde un elefante enorme hasta la musaraña más diminuta. Pero cuando llega la optimista agente Judy Hopps, descubre que ser la primera conejita de un cuerpo policial compuesto de animales duros y enormes no es nada fácil. Pero está decidida a demostrar su valía y se mete de cabeza en un caso, a pesar de que eso significa trabajar con Nick Wilde, un zorro parlanchín y estafador, para resolver el misterio.




12 de mayo de 2017

Saga Alien (1979 - 2012)

Mañana viernes se estrena en los cines de España Alien: Covenant, la precuela de la primera entrega de la saga Alien que se inauguró allá por finales de los 70. Esta saga ha marcado tanto el cine actual como la ciencia ficción en general, situando un antes y un después en la forma de contemplar a los extraterrestres, pasando de la típica especie colonizadora ultratecnológica al enjambre desorbitado de criaturas con instintos primarios básicos. Además, crearon un universo propio, con una humanidad surcando libremente la galaxia e introdujeron a criaturas ya míticas en el cine como los Yautjas (depredadores), que han pasado a ser parte de la cultura pop.

Sin liarnos mucho más, a continuación podéis encontrar las críticas de cada una de las películas, que culminaremos mañana con una entrada dedicada especialmente a la nueva entrega que cerrará la saga. Esperamos que os gusten tanto como a nosotros escribirlas para vosotros.

Alien: El octavo pasajero (1979)


Hablar de Alien no es una empresa fácil. No es una película cualquiera sino que se trata de un hito cinematográfico. Estamos ante uno de esos títulos que en un lapso de escasos años cambió para siempre el género fantástico junto a Star Wars (1977) o Terminator (1984). Su repercusión e influencia sobre la senda que en el futuro seguirían otras películas es tal que ha traspasado sus cualidades fílmicas objetivas, por otra parte sobresalientes. Es una película que transpira oscuridad y tensión, un relato de terror con un envoltorio fascinante de ciencia ficción. El diseño de decorados y los efectos especiales son magníficos, y si tenemos en cuenta que han pasado casi 40 años desde su realización no podemos más que quedarnos con la boca abierta por lo bien que han resistido el paso del tiempo. La concepción de la nave como un carguero sucio y polvoriento, en combinación con una tripulación madura y alejada del estereotipo de héroes de acción, resulta todo un acierto al dotarla de un realismo que incrementa la identificación y la sensación de terror. Para referirse al diseño de la criatura, que corrió a cargo del artista suizo H. R. Giger, es complicado no emplear superlativos, consiguió un mérito al alcance de muy pocos: crear una figura de inmediato impacto en el imaginario colectivo. La yuxtaposición de elementos de naturaleza mecánica con otros de ascendencia organicista, así como las no tan veladas referencias sexuales (el comportamiento reproductivo del alien no deja de ser una perturbadora metáfora de una violación masculina), dibujaron un conjunto simplemente aterrador. El ritmo pausado de la película contribuye a mantener un clima de tensión que se acumula como una olla a presión hasta que por fin todo estalla en una de las escenas más icónicas de la historia del cine: el estallido del pecho de John Hurt. La decisión de Ridley Scott de no mostrar la criatura hasta muy avanzado el metraje se reveló como una sabia elección, haciendo brillar la máxima de que sugerir es mucho más aterrador que enseñar. En definitiva, si te gusta el cine y aún no has visto esta película no sé qué haces aún leyendo esta chapa y no corriendo a bajar las persianas y ponerte a verla. Lo pasarás de miedo.


Aliens: el regreso (1986)


En este caso Ridley Scott cede el testigo a James Cameron, que tenía una complicada prueba por delante ante tan sobresaliente primera entrega. Pero aquí se rompe esa regla no escrita de que segundas partes no son buenas, y es que esta película es una maravilla. Partiendo de que la idea ya no era novedosa, esta entrega opta por la acción, y aunque tiene mayor duración que su antecesora, es más ligera de llevar. Tiene una historia bien elaborada, más personajes, más armas y más, muchos más aliens. Consigue un producto notable, que aunque no llega a las cotas de calidad de la original, aguanta muy bien el tipo con una inclinación al entretenimiento puro y duro. La producción es apabullante, con un gran presupuesto que brinda unos decorados y efectos destacables. Para mi, la segunda mejor de la saga, incluso en la actualidad. Es más disfrutable que la primera por ser más ágil y haber envejecido mejor.


Alien³ (1992)


La saga de Alien está compuesta de diferentes entregas en las que creadores muy diferentes plasman su particular visión. Y si Scott hace una reinterpretación de la clásica película de terror de casas encantadas y Cameron hace una película de acción palomitera, David Fincher vierte en Alien 3 una mirada ciertamente nihilista, brindando la entrega de carácter más introspectivo, filosófica incluso, de la saga. Esta es una crítica atípica, pues aunque se trata de una película fallida sin lugar a dudas, no puedo ocultar mi entusiasmo. Entusiasmo que se dirige más hacia la concepción de la propia cinta que a su resultado final. El escenario, un planeta prisión en el que los reos trabajan de metalúrgicos; el componente de fanatismo religioso, que dota a la película de un nuevo sentido al convertir al alien en una suerte de dragón mitológico y al sacrificio de Ripley en un acto martirial por el que redime a la humanidad; la ausencia de tecnología punta en un mundo escombrera que conduce a que los protagonistas no tengan armas y hayan de enfrentarse al extraterrestre tan sólo con su ingenio; son elementos todos que me resultan poderosamente sugerentes y que hacen que sienta cierta debilidad por esta entrega pese a que racionalmente sepa que en ningún momento dichos elementos acaben por ensamblarse correctamente. Si mantengo un enfoque objetivo, los problemas de esta película son cuantiosos: los personajes, con la excepción quizás de Dillon, bien interpretado por Charles S Dutton; apenas están esbozados y carecen de personalidad propia y desarrollo, los efectos especiales, con un alien que por primera vez es creado digitalmente, resultan pobres y han envejecido mal, el guión, en su retorno a la esencia de la saga, acaba siendo en algunos momentos una sucesión de ataques carentes de emoción… Pero esto no son matemáticas y el cine no se percibe solo con el cerebro, por ese motivo mantengo que la película, a pesar de sus defectos, me gusta y no tengo reparos en recomendarla.


Alien: Resurrección (1997)


Cronológicamente esta es la última película de la saga. Nos sitúa 200 años después de Alien³, pero que nadie se engañe: si la película no se llama "Alien 4" es por un motivo muy claro. A pesar de tener a nuestros xenomorfos de dos bocas favoritos, la película se queda en un slasher muy desorganizado, con un claro objetivo recaudatorio. Solo tienes que sustituir al grupo de adolescentes por curtidos piratas espaciales (con las mismas posibilidades de supervivencia), a la mansión encantada sin escapatoria por una nave espacial y al señor enmascarado con machete por un alien con muchas bocas. El guión hace aguas por todas partes, quisieron abarcar mucho y apretaron muy poco. Si algo salva a la película, es la cantidad de dinero que invirtieron. Los efectos especiales, para el año de estreno, están muy logrados y tiene algo que el cine actual casi ha perdido: da gusto ver a los animatronics de los aliens babeando.
Para una película con un guión tan mal atado y un final tan soso, se deja ver. Aunque solo llegará a sacarle algún tipo de emoción a los fans de la saga.


Prometheus (2012)


Precuela con clase, que fue apaleada por la crítica injustamente, es cierto que no es la mejor película de la saga, que tiene un estilo diferente a sus antecesoras, y puede que a muchos de sus seguidores les defraudara al no mostrarnos a los xenoformos en todo su esplendor. Los amantes de la ciencia ficción nos sentiremos satisfechos con ella, es verdad que lanza más preguntas de las que llega a responder, y que el guión tiene puntos flacos, pero eso no quiere decir que no sea un producto hecho con cariño e imaginación, y en su conjunto más que interesante. Posee una puesta en escena muy elegante, una fotografía impactante y una acción puntual gratificante y de gran factura técnica. En el reparto destacar a Michael Fasbender haciendo el papel del mejor sintético de toda la serie. Recomendable, diferente, un toque de aire fresco que le vino de perlas a una saga bastante quemada, con una cuarta parte de dudosa calidad.




Una saga imprescindible para los amantes del cine de ciencia ficción. Directores tan grandes como David Fincher, Ridley Scott o James Cameron y un universo tan expandido tanto por cómics como por sagas paralelas, hacen de esta saga una de las mejores jamás creadas del el cine espacial y de ciencia ficción. Con un ambiente oscuro, tétrico y sin medias tintas hablamos de cine de nivel, el cine verdadero, el que ha hecho soñar e inspirar a grandes guionistas y directores actuales. Ha sentado cátedra, sin duda, a pesar de sus altibajos recaudatorios.







Para terminar y como regalito final, os dejamos por aquí un vídeo-resumen que, en 5 minutillos, te fusila la trama principal de las 5 películas. Si vas a ir a ver Alien: Covenant y ya se te están enfriando las palomitas, este vídeo es tu salida de emergencia. Eso sí, esperamos que prestaras atención a las clases de inglés del colegio, porque te van a hacer falta.


4 de mayo de 2017

Comancheria (2016)

Western moderno

Domingo después de ver una primera película, me dispongo a ver otra con desconfianza por mi anterior mala elección. Opto por una que tiene una pésima traducción a nuestro idioma, Comanchería, cuando su título original, Hell or hight water, resulta mucho más acertado para lo que estamos a punto de ver.

El mercado de Hollywood tiene un objetivo claro: aumentar las ganancias con películas atractivas pero de dudosa calidad para el consumo en masa. Pero no nos olvidemos que también es una ventana que proyecta la reflexión, la queja, la protesta y el pensamiento de una sociedad que mantiene una constante dinámica de auto-crítica. Caso del que me encuentro hoy hablando. Pequeñas joyitas de cine independiente que golpean al espectador con una historia de la vida cotidiana norteamericana, con un gran contenido de critica social, abordando temas como la situación de las razas minoritarias, el blanqueo de dinero, la libertad de posesión de armas o, de manera muy destacada últimamente, el sistema financiero de EEUU y la banca que oprime a las clases bajas para salvarse a si misma de su propia y pésima gestión.

Esta película no está hecha para todo tipo de paladares. Aquel que busque un producto de acción lleno de atracos y persecuciones que se abstenga, puesto que es posible que la califique de tostón inmerecidamente. Pero los que buscan contenido con una carga de reflexión pueden encontrar aquí su película. La trama es sencilla pero rica en matices, una vuelta de tuerca al western clásico en la que las diligencias son sustituidas por todo-terrenos. Película de atracadores de bancos y un sheriff que les quiere dar caza pero con una profundidad humana digna del mejor cine. Aquí no importa si el bueno es el más bueno o el malo es el más malo, ya que aquí lo que importa es el desarrollo de los personajes. Una historia triste pero real que hará temblar hasta al más duro de corazón porque esta cinta es un gran puzzle en el que todas las piezas encajan. Los encuadres potencian la narración y los diálogos dan riqueza a los personajes, incluso los silencios refuerzan el sello poético de la cinta. Además, con su incitación a la reflexión moral tras su visionado aporta multiplicidad de lecturas.

El reparto no podía ser menos que el resto de la producción, con una pareja protagonista, Chris Pine y Ben Foster, simplemente irreconocibles. Alcanzan una cota de gran madurez, con actuaciones contenidas pero siempre elocuentes, capaces de provocar empatía y solidaridad incluso en los momentos más salvajes. Una mención especial se merece el ya veterano Jeff Bridges, el cual merecidamente fue nominado al Oscar al Mejor actor secundario por este papel.
En el apartado técnico tampoco encontramos sorpresas. La fotografía es de gran belleza, capturando polvorientos escenarios de la Texas más profunda. La acción es limitada, por lo que los efectos especiales son escasos aunque de calidad, y en su realismo contribuyen a hacer sobrecogedoras algunas escenas. La banda sonora de Nick Cave y Warren Ellis también se adpata como un guante a lo que estamos viendo.



Estamos ante una de las mejores películas del año pasado, un tipo de producto añorado por su excasez en nuestro cine más inmediato. Me siento obligado a recomendar este tipo de trabajos, por ser cine con mayúsculas y tener cantidad de carga moral y social.






Toby (Chris Pine), un joven padre divorciado, y su impulsivo hermano Tanner (Ben Foster), un ex presidiario recién salido de la cárcel, se dirigen al Oeste de Texas para realizar una serie de robos en unas pocas sucursales bancarias. El objetivo de Toby es intentar poder conseguir el dinero suficiente como para poder salvar la granja familiar, que está en peligro. Nada más cometer el primer robo, un veterano Ranger de Texas (Jeff Bridges) y su compañero irán tras la pista de los hermanos. 



3 de mayo de 2017

Drive (2011)

La picadura del escorpión

Paradojas que le ocurren de vez en cuando a uno, buscando entretenimiento este fin de semana he acabado cargándome de deberes. Los responsables de este aparente sinsentido han sido Nicolas Winding Refn y su excelente Drive. Una vez superada la impresión que me dejó verla me puse a buscar qué más había hecho este realizador danés. Si alguno de sus trabajos previos tiene la mitad del estilo que derrocha esta crónica noctámbula de conductores y gangsters, habrá merecido la pena el esfuerzo.

Y es que si algo caracteriza por encima de todo a Drive es precisamente eso, el estilo. Desde sus créditos iniciales, con el título estampado en una grafía y un color que recuerdan a un neón kitsch propio del Malibú de los 70, y mientras comienza a envolvernos una banda sonora etérea, intuimos que nos vamos a encontrar con algo más que un pasatiempo sin mayor pretensión. Para cuando ha pasado la primera escena, un atraco y su consiguiente huida que constituyen el perfecto ejemplo de lo que quiere decir pulso narrativo, ya se te ha olvidado lo que estabas pensando y sólo quieres seguir mirando la pantalla.

Winding Refn nos sumerge sin miramientos en un descarnado relato nocturno basado en una novela de James Sallis poblada de perdedores y peligros. Un Los Ángeles en el que los sueños tan sólo sirven para recordar el ingenuo pasado en el que aún se pensaba en tener una vida feliz. Un mundo en el que la única sujeción que resta es el mantenimiento de un código de conducta y en el que la inocencia y la belleza son dones tan escasos que merece la pena morir y matar para protegerlos.

La trama, por lo demás, es bien sencilla. El protagonista (Ryan Gosling), del que ni siquiera conocemos el nombre, es un especialista de Hollywood que alterna su trabajo con conducir para bandas de atracadores. Es un personaje impenetrable, duro y solitario. Sin embargo, su vida se tambaleará cuando conozca y se enamore de su vecina Irene (Carey Mulligan). Para ayudarla se verá implicado en un enfrentamiento con mafiosos locales.

Pero en esta ocasión no se trata tanto de qué nos cuenta sino de cómo lo hace. La película tiene un efecto casi hipnótico, con una gran carga lírica en la fotografía y montaje, alternando escenas de bella sensibilidad con brotes súbitos de violencia extrema. Winding Refn consigue levantar un universo visual que a pesar de resultar perturbador no quieres abandonar. Y eso, en esta época de blockbusters prediseñados y superhéroes en mallas ajustadas, es un mérito muy a tener en cuenta.

A crear esa atmósfera que envuelve todo el film colabora de manera decisiva el reparto. Empezando por un magnífico Ryan Gosling que, sin apenas decir más que cuatro o cinco frases, consigue transmitir todo el aislamiento que embarga a su personaje siendo creíble además en su acerada determinación. Carey Mulligan también ofrece una magnífica interpretación, convirtiéndose en la personificación de la belleza y la inocencia desamparadas, una flor que comienza a marchitarse por la espera y la soledad. Bryan Cranston encarna a Shannon, un pobre perdedor entrañable que constituye el único vínculo humano que se le conoce al protagonista, y consigue dotar al personaje de un patetismo muy humano. Como antagonistas nos encontramos con Albert Brooks y Ron Perlman en la piel de dos cabecillas criminales. Ambos realizan muy buen trabajo, plasmando Perlman una imágen más macarra y chulesca frente a la contención y el frío cálculo que inspira Brooks.

Mención aparte requiere la magnífica banda sonora, que corre a cargo de Cliff Martínez, reconocido batería que además de haber formado parte de bandas tan conocidas como los Red Hot Chili Peppers, ha realizado otros trabajos de calidad para directores como Steven Soderbergh en Sexo, mentiras y cintas de video o Solaris.



Una pequeña obra de arte dotada de una belleza visual y un pulso narrativo poco corrientes. Podría ser la obra cumbre a la que aspiraría hacer más de un buen director. No te la pierdas.




Durante el día, Driver (Ryan Gosling) trabaja en un taller y es conductor especialista de cine, pero, algunas noches de forma esporádica, trabaja como chófer para delincuentes. Shannon (Brian Cranston), su jefe, que conoce bien su talento al volante, le busca directores de cine y televisión o criminales que necesiten al mejor conductor para sus fugas, llevándose la correspondiente comisión. Pero el mundo de Driver cambia el día en que conoce a Irene (Carey Mulligan), una guapa vecina que tiene un hijo pequeño y a su marido en la cárcel.




27 de abril de 2017

Del Revés (2015)

Cuando las emociones cobran vida en tu interior

Cuando hablamos de una película de Disney Pixar podemos prever el resultado final de la misma dependiendo del nivel de bombo publicitario que se le haya dado. Si te conoces el nombre del protagonista antes de ir a verla es de las que han metido bien de pasta. Si tu anciana madre canturrea la canción principal de la película mientras hace ganchillo tiene que ser de las buenas. Y así empiezas a ver Del Revés, con unas expectativas que no sabes si la película va a cumplir o se va a quedar a medias, como en otras ocasiones.

Tenemos que tener claro que es una película para niños. Quizás nos encontremos algún guiño al público más adulto pero principalmente hablamos de una película con una imagen y diseño totalmente infantil. A pesar de ello, cuenta con un tema que toca todas las edades: los sentimientos. Ya tengas ocho que ochenta, cuando se trata de un tema tan empatizable a tantos niveles, la película te va a hablar directamente.

El problema puede residir en cómo lo haga. Porque vale, es un buen tema, pero también complicado. Y más aún tratándose de una película para niños al estilo Pixar. Así que lo enfocan tratando un tema que afecta tanto a adultos como a pequeños: un cambio radical, en este caso, una mudanza a otra ciudad lejos de los amigos de siempre. Como ya pudimos ver en El viaje de Chihiro, son los cambios en el día a día, en nuestro círculo de seguridad, lo que hace que las personas reaccionemos de una manera completamente distinta a como lo hemos hecho hasta ahora. Que sea una reacción positiva o negativa dependerá de muchos, muchísimos factores.

Y llegar a los cinco protagonistas que residen en el interior de Riley, la protagonista humana, tampoco fue sencillo. Alegría, Ira, Tristeza, Miedo y Asco son los sentimientos personificados que forman el nudo de la película y fueron escogidos de entre 27 sentimientos totales. Pero para la historia que querían contar encajan en el guión perfectamente. Además, no dejemos de observar la maestría de Pixar en el diseño de personajes. Plantéate dibujar un color con forma antropomórfica y que sea completamente diferente del resto de colores. Este es el reto que han tenido que asumir los diseñadores.

El guión es lo que más puede flojear para el público adulto porque carece de esa racionalidad que a toda película o historia pretendemos darle. Sin embargo, para los más pequeños se hace una aventura tras otra, con el momento reflexivo o la moraleja que toda película infantil ha de poseer: madurar a través de nuestras experiencias. Cómo superando los retos que nos ponemos día tras día nos vamos haciendo lo que finalmente somos. Para bien o para mal.

Sin lugar a dudas esta película es más un manual de educación emocional que un simple entretenimiento de dibujos animados. Es emocionante, divertida y nos retrotrae a aquel momento en el que, de jugar con los He-Man, pasamos a perseguir a las jovenzuelas por el patio del colegio. O a los jovenzuelos. No es de extrañar que se esté utilizando para trabajar la compresión de las emociones con niños con autismo.




Esta no es una película que puedas dejar pasar. Para los niños es instructiva, emocionante y llena de color. Y si además eres de los que tienen la lágrima fácil mete en el bolso un par de paquetes de Kleenex. Por lo que pueda pasar.








Riley es una chica que disfruta o padece toda clase de sentimientos. Aunque su vida ha estado marcada por la Alegría, también se ve afectada por otro tipo de emociones. Lo que Riley no entiende muy bien es por qué motivo tiene que existir la Tristeza en su vida. Una serie de acontecimientos hacen que Alegría y Tristeza se mezclen en una peligrosa aventura que dará un vuelco al mundo de Riley.




21 de abril de 2017

Captain Fantastic (2016)

Nadie puede escapar de la fuerza del caudal

Le tengo cariño a Viggo Mortensen. Desde su papel en la trilogía de El Señor de los Anillos, en el que su nombre se estableció en mi cabeza, a Una historia de violencia, siempre ha tenido ese toque interpretativo que me gusta. Actor muy polifacético, que puede bordar desde el papel de ruso mafioso en Promesas del Este hasta el del bravo espadachín Don Diego de Alatriste, siempre le da esa pincelada de color a cada personaje que hace suyo. Y en Captain Fantastic no iba a ser menos.

Como padre de una prole que recuerda al reality de DMax, Mi familia vive en Alaska, pero en guapos, tiene que enfrentarse a un giro en la aparente tranquilidad de su vida para confrontar algo que, a la mayoría de los seres vivientes, tarde o temprano nos llega. El problema reside en que, además de no ser una familia con un modus vivendi común, tampoco tiene una forma de ver las cosas dentro de la normalidad.

Y es este el mayor de sus problemas: la salida de la normalidad. El hecho de querer escapar del fuerte cauce del río que es la sociedad capitalista actual, optando por una forma diferente de pensar y de educar a sus hijos e hijas, hace que a cada paso que dan en el metraje no te esperes demasiado por dónde van a salir. Esta mezcla de road-movie, drama social y comedia, hace que uno no sepa muy bien si le gustaría seguir la forma de vida de esta familia o no, y deja una serie de preguntas rondando por la cabeza del espectador más atento. Quizás sea este el motivo por el que no se comiera un colín en los Óscars de 2017.

La película entretiene, tiene una trama muy bien planificada y un desarrollo excelente que impiden que se haga larga. Al ser una película independiente cuenta con esa libertad que hace que la historia y su contenido puedan desarrollarse de una forma más libre, en lo que a estándares en el cine norteamericano se refiere. Hay que reconocer la labor de los más jóvenes del film, que a más de uno nos han dado una buena sorpresa. Y ese ser arrogante, irritante y a la par lleno de ternura que es Ben, interpretado por Mortensen, que no dejará frío a nadie en la sala.

El título de la película es algo que no queda del todo claro al terminar su visionado. ¿Por qué Captain Fantastic (Capitán Fantástico)? ¿De dónde se saca el director esta nomenclatura? Parece ser que su director, Matt Ross, quería jugar un poco con la ingente cantidad de películas de super héroes que hay hoy en día en cartelera para hacernos ver que, en la vida real, no todos los héroes tienen por qué llevar capa.



Una pequeña joya que nos regala el cine norteamericano muy de vez en cuando. Si eres de los que les gusta destripar una película en compañía tras su visionado, no te la puedes perder. Da de qué hablar.






Ben es un hombre que ha pasado diez años viviendo en los remotos bosques situados en el noroeste de los Estados Unidos criando a sus seis hijos. Sin embargo, las circunstancias hacen que tal peculiar familia deba abandonar su modo de vida en la naturaleza y volver a la civilización. Asimilar su nueva situación y adaptarse de nuevo a la sociedad moderna no les va a resultar nada sencillo.