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2 de mayo de 2017

Mine (2016)

Camina y revienta

Coproducción estadounidense, italiana y española que cuenta con una idea sencilla pero original: un soldado pisa una mina y queda atrapado en mitad del desierto. ¿Cómo saldrá de tal situación? Para empezar se trata de una premisa prometedora, pero acaba quedándose en eso, prometedora, porque sinceramente, promete más que lo que da. Bebe mucho de otros títulos anteriores como Buried o 127 pero juega en una liga muy inferior. 

La trama comienza con una situación inverosímil a causa de una decisión dudosa tomada por el protagonista. Ya comienza chirriando, con un tufillo a propaganda patriotera que no ayuda en absoluto... malo. Después de unos pocos minutos detona la situación (nunca mejor dicho) y lo hace de forma hábil y efectica, consiguiendo que nuestro interés mejore. Aún así, despues de ese inicio, me sigue quedando una duda: ¿mantendrá este nivel durante toda la duración? Un reto difícil, un solo personaje confinado en un escenario muy limitado, hay que ser muy bueno para no aburrir bajo estas condiciones. Y efectivamente, no consu¡igue ser tan buena. La historia se cuenta de manera demasiado lenta y se hace muy larga, con 30 minutos menos hubiese quedado mejor. La idea es ingeniosa y en momentos se siente fuerte, sobre todo en su primera hora. Tiene una buena carga de tensión al centrarse únicamente en nuestro desafortunado protagonista. Pero su segundo tramo le pesa. La fata de ideas originales se nota, con una acumulación de estupideces y escenas ya vistas, y con una segunda historia paralela que tiene como objetivo dar emotividad y peso pero que lo que consigue es distraernos tramposamente de la trama principal, rascando minutos para el desenlace que, sin hacer spoilers, es lo más aceptable de la cinta.

Hablando del reparto, éste no presume ni por calidad ni por cantidad. Se compone de media docena de actores de los cuales la mitad no tiene ni una sola frase en todo el guión, apareciendo en escenas tipo flashback. El protagonista es el joven actor Armie Hammer, que llamó la atención en La red social o en el último trabajo de Guy Ritchie, El caso U.N.C.L.E. En esta cinta se enfrenta a un trabajo de suma dificultad, ya que la mayor parte del metraje está inmóvil en la misma posición. Pero también es una oportunidad para reivindicarse puesto que últimamente ha tomado el rol de actor secundario. Y si bien es verdad que al principio no convence, el chaval se esfuerza y no siendo el actor más expresivo llega a reflejar la angustia que atraviesa el personaje al que encarna.

En lo técnico destaca la banda sonora, muy superior al proyecto que acompaña.



Película que partiendo de una idea buena nos mantendrá mínimamente atentos por la incertidumbre de cómo terminará. Pero no es una buena película. ¿Se puede ver? Sí, pero sin grandes pretensiones.






Tras el fallido intento de asesinato durante una misión, el francotirador estadounidense Mike Stevens (Armie Hammer) pisa una mina terrestre en medio del desierto de Afganistán. Aislado y perdido en mitad de la nada, queda atrapado y dramáticamente amenazado por el explosivo y por los peligros del desierto de arena. Mike deberá sobrevivir a la naturaleza hostil que le rodea, luchando contra el sol abrasador, la deshidratación, el cansancio y los depredadores. Y sobre todo, deberá hacer frente al peligroso efecto psicológico de la soledad mientras permanece inmóvil en la arena. 




28 de abril de 2017

El Asedio de Jadotville (2016)

Una batalla con armas de juguete

Esta película irlandesa, distribuida por Netflix, es el primer proyecto cinematográfico de Richie Smith, conocido director de anuncios publicitarios y videos musicales (U2, Bon Jovi). Sin embargo, no podemos hablar de una destacable opera prima, ya que su inexperiencia es notable y la cinta se tambalea en muchos puntos.

Lo primero que nos tiene que contar este tipo de cine es una historia atractiva y emotiva, y aquí ya comienza fallando. Aunque nos presenta a un contingente militar irlandés de la ONU enviado al Congo a defender una zona de vital importancia estratégica para verse rápidamente sitiados por un gran número de soldados congoleños, no nos desprendemos en ningún momento de la sensación de estar ante algo que ya nos han contado cientos de veces. Y aunque se base en hechos reales no consigue dotar de entidad lo que ocurre en la pantalla como para que sea una gesta digna de una película.

Estamos ante un producto de presupuesto considerable y tiene muchísima acción, que es prescisamente donde mejor se siente la cinta. La pregunta que me queda es ¿a dónde llega con un producto que se nota con pretensiones y respaldado con un buen surtido de medios? Pueslamentablemente se queda bien corta: la batalla parece rodada en el patio de un colegio, con una coreografía deficiente, imágenes cutres y escasa intensidad dramática. A ello hay que añadirle un planteamiento maniqueo que se plasma hasta en la capacidad militar de los personajes: frente a los 150 soldados "buenos", excelentes militares y dotados de una capacidad de resistencia sobrehumana, se enfrentan a una horda de 3000 "malos" que tan sólo figuran para sufrir bajas y que van equipados con armas de juguete.

El guión brilla por su ausencia. La batalla es mil veces anunciada y cuando parece que van a iniciarse las hostilidades los congoleños se van a merendar y vuelta a empezar. Y eso que ya he dicho que es en las partes de acción donde mejor fluye la película, porque cuando nos muestra la trama política nos damos cuenta de lo convencional que es, con diálogos estereotipados y ningún elemento de tensión. Y forzadamente tengo que hablar de su conclusión. Después de lo visto durante la película el final resulta ser un corte poco sutil y en modo alguno épico. Que aunque el resultado que quieran plasmar sea éste está realizado de manera tan deficiente que te hace pensar: ¿por qué 120 minutos de duración si podía haber terminado igualmente en 20?

La impresión que deja el reparto tampoco es que sea mucho más positiva. Destaca la presencia de Mark Strong, que pese a no realizar su mejor interpretación, con frases escasas y un peluquín irrisorio, siempre sube la nota de este tipo de productos. En un plano negativo resalta Jamie Dorman, el actor de 50 sombras de Gray, que al igual que en otros trabajosprevios, no consigue convencer gracias a su notoria inexpresividad.

Para acabar con el tema de la producción, los efectos especiales son mínimos y bastante flojos. De la banda sonora ni guardo recuerdo de ella. Hay que mencionar también el doblaje nefasto de Netflix y una puesta en escena desconcertante y de escaso nivel.




Película poco recomendable, llena de altibajos y carente de emocion. Eligiendo al azar dentro del género bélico posiblemente veréis algo mejor.






Año 1961, en el Congo. Jadotville cuenta la verdadera historia del comandante Patrick Quinlan y su batallón de 150 soldados irlandeses de la ONU, sitiados por 3.000 soldados congoleños bajo el mando de mercenarios franceses y belgas que trabajaban para empresas mineras. 



14 de marzo de 2017

Hasta el último hombre (2016)

Héroes reales

Hasta el último hombre supone el retorno de uno de los mejores narradores de historias de Hollywood, Mel Gibson, el cual ha estado más de diez años sin colocarse detrás de una cámara. Y hay que reconocer que su vuelta se agradece y mucho. Esta película nos narra la increíble pero cierta historia de Desmond Doss, un soldado que se adentro en la infernal batalla de Okinawa sin disparar una sola bala.

Hay que señalar que la película se puede separar en tres partes bien diferenciadas entre si:
-Infancia y enamoramiento: el comienzo de la cinta, ritmo lento, narración pausada, presentación del personaje, quizás se eche en falta un poco más de mordiente.
-Reclutamiento: las semillas plantadas en la parte anterior comienzan a dar fruto, asistimos al despliegue de los valores morales del protagonista y se nos acaba de presentar a todo el reparto.
-Batalla: una colina donde sólo encontramos muerte, sangre y fango. Un enfrentamiento mostrado en pantalla con un realismo nunca visto desde que Steven Spielberg dejase a tónito al mundo con la escena del desembarco en las playas de Normandía de Salvar al soldado Ryan. La hora que dura aproximadamente esta parte se enmarca entre los mejores momentos del genéro bélico sin ninguna duda. La coreografía de la batalla es envidiable, el fragor del combate se muestra con una destreza a la que pocos directores alcanzan. El retrato de la violencia, cuidadamente realista, puede hacer que no sea recomendable para los ánimos más sensibles, pero constituye una imágen fidedigna de lo que se vivió en aquellos instantes en la isla de Okinawa.
En este contexto Mel inserta con maestría su relato, impregnado con su ya particular visión del mundo. De nuevo nos muestra a un hombre que con su voluntad y determinación es capaz de enfrentarse y sobreponerse de manera extraordinaria a una situación límite, sublimando un discurso épico y heroico.

La factura técnica es sobresaliente en todos sus aspectos. En cuanto al reparto merece ser destacada la labor de Andrew Garfield.  Mediante su aspecto enclenque y desgarbado sabe proyectar una imagen de cierta fragilidad que se convierte en el contrapunto de su férrea determinación y convicción en sus creencias, dicotomía que refleja de manera creible en la pantalla. El resto del reparto cumple satisfactoriamente con su trabajo si bien no hay ninguna otra interpretación especialmente reseñable.

Por señalar algo negativo, los últimos minutos dan una sensación algo atropellada y deja cierto regusto a videoclip que contrasta con el resto de la película, impecable hasta ahora. En todo caso, hay que recordar que la historia contada gira en torno a Desmond Doss y no a un episodio bélico concreto.



Una gran película bélica, que puede que no compita con las más grandes del género pero que sin lugar a dudas emociona y se disfruta cada minuto. Una de esas obras que no te importa revisitar...









Narra la historia de Desmond Doss, un joven médico militar que participó en la sangrienta batalla de Okinawa durante la II Guerra Mundial y se convirtió en el primer objetor de conciencia en recibir la Medalla de Honor del Congreso en la historia estadounidense. Doss quería servir a su país pero desde pequeño se había hecho una promesa a sí mismo: no coger jamás ningún arma. 







8 de marzo de 2017

The Pacific (2010)

La brutalidad de la guerra

De esta serie había oído de todo y la verdad es que no me generaba mucha confianza. Pero cuando la comencé, me sumergí en una maravillosa experiencia.

Muchas de las críticas malas de esta serie proceden de la comparación con su hermana mayor, Hermanos de sangre (Band of Brothers). Y si bien es cierto que a mi también me gustó más esta última, la comparativa tiene mucho de falaz. El enfoque de ambas series es bien diferente: mientras que Hermanos de sangre narra las aventuras y desventuras de la compañía 101 aerotransportada, The Pacific es más reflexiva y prefiere preguntarse por el sinsentido de la guerra.

Un aspecto negativo que lastra la narrativa de la serie es el fraccionamiento del potagonismo entre tres marines que no combatieron ni en las mismas unidades ni en los mismos momentos. Ello motiva que el grupo que les rodea caiga en una cierta irrelevancia, desfilando ante nuestros ojos un montón de soldados casi anónimos. Como decíamos, la guerra es la verdera protagonista de esta serie y no los individuos, quedando reflejada como pocas veces se ha logrado. Con ello tampoco quiero decir que no haya personajes carismáticos como Robert Leckie o Eugene Eledge, incluso secundarios como "Melocotones" o "Cagadas". 

Las interpretaciones, dentro de ser un reparto practicamente desconocido, son más que notables. Técnicamente es impresionante, puede que sea la miniserie más cara hecha para televisión. Las batallas, la calidad visual... todo es perfecto. La banda sonora es bellísima, la recreación de la época magnífica. El año pasado recibio el premio a la mejor miniserie del año. Y aunque no llegue a ser una obra maestra, es una verdadera joya.




Si te gustan las películas bélicas crueles y reales no te la puedes perder. Es una de esas series que te hacen pensar que te la television le está comiendo la tostada al cine.





Parte 1: 8     Parte 6: 9
Parte 2: 7     Parte 7: 10
Parte 3: 6     Parte 8: 7
Parte 4: 7     Parte 9: 10
Parte 5: 7     Parte 10: 7








Es la sucesora de "Hermanos de Sangre", ambas producidas por Steven Spielberg y Tom Hanks y creadas por Dreamworks y HBO. The Pacific, con un gigantesco presupuesto de 250 millones de dólares es la serie más cara de todos los tiempos. Esta nueva serie de diez episodios (de aproximadamente una hora cada uno) se basa en varias fuentes, sobre todo en las memorias de dos soldados norteamericanos, With the Old Breed por Eugene Sledge y Helmet for My Pillow de Robert Leckie. Hugo Ambrose es asesor histórico del proyecto, hijo del fallecido Stephen Ambrose, autor del libro Band of Brothers y base principal de la serie homónima. The Pacific contará la historia de los autores de las memorias, Eugene Sledge y Robert Leckie, así como la de su compañero Marine John Basilone, en su lucha contra el Imperio del Japón a través del Pacífico.