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4 de mayo de 2017

Comancheria (2016)

Western moderno

Domingo después de ver una primera película, me dispongo a ver otra con desconfianza por mi anterior mala elección. Opto por una que tiene una pésima traducción a nuestro idioma, Comanchería, cuando su título original, Hell or hight water, resulta mucho más acertado para lo que estamos a punto de ver.

El mercado de Hollywood tiene un objetivo claro: aumentar las ganancias con películas atractivas pero de dudosa calidad para el consumo en masa. Pero no nos olvidemos que también es una ventana que proyecta la reflexión, la queja, la protesta y el pensamiento de una sociedad que mantiene una constante dinámica de auto-crítica. Caso del que me encuentro hoy hablando. Pequeñas joyitas de cine independiente que golpean al espectador con una historia de la vida cotidiana norteamericana, con un gran contenido de critica social, abordando temas como la situación de las razas minoritarias, el blanqueo de dinero, la libertad de posesión de armas o, de manera muy destacada últimamente, el sistema financiero de EEUU y la banca que oprime a las clases bajas para salvarse a si misma de su propia y pésima gestión.

Esta película no está hecha para todo tipo de paladares. Aquel que busque un producto de acción lleno de atracos y persecuciones que se abstenga, puesto que es posible que la califique de tostón inmerecidamente. Pero los que buscan contenido con una carga de reflexión pueden encontrar aquí su película. La trama es sencilla pero rica en matices, una vuelta de tuerca al western clásico en la que las diligencias son sustituidas por todo-terrenos. Película de atracadores de bancos y un sheriff que les quiere dar caza pero con una profundidad humana digna del mejor cine. Aquí no importa si el bueno es el más bueno o el malo es el más malo, ya que aquí lo que importa es el desarrollo de los personajes. Una historia triste pero real que hará temblar hasta al más duro de corazón porque esta cinta es un gran puzzle en el que todas las piezas encajan. Los encuadres potencian la narración y los diálogos dan riqueza a los personajes, incluso los silencios refuerzan el sello poético de la cinta. Además, con su incitación a la reflexión moral tras su visionado aporta multiplicidad de lecturas.

El reparto no podía ser menos que el resto de la producción, con una pareja protagonista, Chris Pine y Ben Foster, simplemente irreconocibles. Alcanzan una cota de gran madurez, con actuaciones contenidas pero siempre elocuentes, capaces de provocar empatía y solidaridad incluso en los momentos más salvajes. Una mención especial se merece el ya veterano Jeff Bridges, el cual merecidamente fue nominado al Oscar al Mejor actor secundario por este papel.
En el apartado técnico tampoco encontramos sorpresas. La fotografía es de gran belleza, capturando polvorientos escenarios de la Texas más profunda. La acción es limitada, por lo que los efectos especiales son escasos aunque de calidad, y en su realismo contribuyen a hacer sobrecogedoras algunas escenas. La banda sonora de Nick Cave y Warren Ellis también se adpata como un guante a lo que estamos viendo.



Estamos ante una de las mejores películas del año pasado, un tipo de producto añorado por su excasez en nuestro cine más inmediato. Me siento obligado a recomendar este tipo de trabajos, por ser cine con mayúsculas y tener cantidad de carga moral y social.






Toby (Chris Pine), un joven padre divorciado, y su impulsivo hermano Tanner (Ben Foster), un ex presidiario recién salido de la cárcel, se dirigen al Oeste de Texas para realizar una serie de robos en unas pocas sucursales bancarias. El objetivo de Toby es intentar poder conseguir el dinero suficiente como para poder salvar la granja familiar, que está en peligro. Nada más cometer el primer robo, un veterano Ranger de Texas (Jeff Bridges) y su compañero irán tras la pista de los hermanos. 



16 de marzo de 2017

Westworld (Almas de metal) (2016)

No es para todo el mundo

La serie nos sitúa en un futuro próximo, en un parque de atracciones ambientado en el Lejano Oeste en el que el visitante puede cumplir sus fantasías más salvajes. Los pobladores de este inédito parque son cyborgs con un único cometido: satisfacer al cliente.

Lo primero que hay que saber es que estamos ante un producto de cierta complejidad. Aborda temas de gran carga de profundidad sobre la identidad humana, sondeando el significado de la creación, la individualidad, la capacidad de elección. Si lo que buscas es un entretenimiento sin más complicaciones puede que esta serie no sea la más adecuada.

El episodio piloto tiene mayor duración que sus continuadores, exceptuando el último de la temporada. Me parece que cuenta con un inicio muy poderoso en el que se nos muestra el escenario, se presenta a los personajes y se engancha al espectador con los primeros elementos de la trama. Durante los siguientes capítulos el ritmo aminora aunque en ningún momento me llegó aburrir, gracias a una trama inteligente e interesante que además se deja entender muy bien. Se podría afear que las posibilidades que ofrece el guión son enormes y se podría haber aprovechado mejor puesto que en algunos momentos la historia se hace lineal y previsible. En cambio, durante los tres últimos capítulos la serie recupera esa narrativa poderosa que pudimos echar de menos en la parte central de la serie. Hay un par de giros bien resueltos y durante los últimos minutos te das cuenta de que lo que acabas de visionar no es sino el prólogo de lo que está por llegar en futuras temporadas.

En cuanto a los aspectos de la producción no se le puede reprochar nada: los escenarios y los decorados son impresionantes, con un gran trabajo de vesturario y caracterización. Los actores están muy bien, destacando el trabajo de Thandie Newthon, capaz de condensar y transmitir emociones con su mirada de una manera envidiable y haciendo que sea su personaje el que disfrute de una evolución más orgánica. En la otra mano se podría señalar que las dos caras más conocidas de este proyecto, Ed Harris y Anthony Hopkins, tan sólo ofrecen interpretaciones correctas, sin arriesgar en ningún momento y confiando en que su buen hacer sea suficiente. La banda sonora es otro de los aciertos de la serie. Grandes temas de piano en los momentos claves que harán las delicias de todo amante de la música.

La mayor pega que se le puede hacer es que hasta el 2018 tendremos que aguantarnos las ganas de saber cómo va a continuar, aunque si mantiene el listón de calidad habrá sido una espera que merezca la pena.



Capítulo 1:  9     Capítulo 6:  6
Capítulo 2:  8     Capítulo 7:  7
Capítulo 3:  7     Capítulo 8:  8
Capítulo 4:  6     Capítulo 9:  10
Capítulo 5:  6     Capítulo 10: 9







Westworld es un parque de atracciones futurista y controlado por alta tecnología dirigido por el Dr. Robert Ford (Anthony Hopkins). Las instalaciones cuentan con androides cuya apariencia física es humana, y gracias a ellos los visitantes pueden dar rienda suelta a sus instintos y vivir cualquier tipo de aventura o fantasía, por muy oscura o peligrosa que sea, sabiendo que los robots no les harán daño.





5 de marzo de 2017

El tren de las 3:10 (2007)

El renacer de un género.

Estamos ante una película más que notable, bien realizada y mejor interpretada. Es el renacer de ese género tan olvidado como es el western. Es de agradecer que hoy en día se pueda disfrutar de una cinta con tantísima riqueza.

Comienza con una narración de ritmo pausado pero que no te hace perder el interés en ningún momento; disfrutas en la butaca durante sus 110 minutos. También tiene grandes dosis de acción, destacando su magnífico comienzo y su poderoso final. La música es muy apropiada y es un acompañamiento perfecto. Pero lo más destacable son las interpretaciones de sus dos protagonistas: Russel Crowe y Christian Bale, que nos regalan un gran duelo entre dos de los grandes. Fijáos en las conversaciones de estos dos, no tienen desperdicio y hacen que poco a poco vayan descubriendo sus virtudes y debilidades. También quiero resaltar el papel de asesino despiadado de Ben Foster. Acordáos de este nombre: apunta alto.

Inevitablemente, la peli también tiene sus errores, pero son mucho mayores sus virtudes en el cómputo final.




Estamos ante un western sólido, con dos grandes actores dentro de un gran reparto, una muy buena historia, muy bien contada y realizada. Es posible que supere a su predecesora de 1957.










Dan Evans es un veterano del ejército de la Unión que está a punto de perder su rancho a causa de las malas cosechas. La fortuna ofrece una oportunidad a Dan cuando es capturado el célebre forajido Ben Wade, violento y despiadado atracador cuya banda lleva años asolando la vía férrea de la Southern Pacific, asesinando a quien encuentran a su paso. Pero el arresto de Wade no es sino el primer paso, ya que tendrá que ser escoltado por un grupo de hombres muy bien pagados, entre los que se encuentra Dan, hasta la ciudad de Contention. Desde allí, sale un tren con un vagón-celda que le llevará a Yuma para ser juzgado por un tribunal federal. Éste viaje de tres días se convertirá en una pesadilla porque detrás del aspecto atractivo y encantador de Wade, se esconde un manipulador capaz de sacar partido del menor asomo de debilidad.