Mostrando entradas con la etiqueta (Puntuación de 6 a 7) BUENA. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta (Puntuación de 6 a 7) BUENA. Mostrar todas las entradas

11 de septiembre de 2017

It (2017)

Miedos de la juventud

Desde el día en que me enteré de que se iba a realizar una nueva adaptación de la excelente novela de terror IT, me inundó una curiosidad llena de desconfiaza. Tras ver los primeros trailers me di cuenta de que no estaba ante un nuevo proyecto chapucero como son numerosas cintas basadas en obras del maestro King. Tras la avalancha propagandística tenía el hype por los cielos. Así que llegado el día de su estreno un servidor ya la ha visto. Vale que puede no ser una obra maestra, pero sí que puedo asegurar que está en el selecto grupo de las mejores adaptaciones de este autor, como La milla verde, Cadena perpetua, La niebla, Carrie, Misery o El resplandor. Y lo más recalcable es que la cinta tiene una duración extensa, nada menos que 135 minutos, pero se me han pasado volando y me he quedado con ganas de más. Espero con ansias esa segunda parte.

Empecemos. Está basada en una novela de 1.500 páginas, repletas de información,  personajes, saltos cronológicos... En mi opinión una historia difícil de plasmar en la pantalla grande. El acierto del director argentino Andrés Muschietti ha sido concentrar en dos películas lo contado en la novela. Una primera parte, la que ahora nos ocupa, nos  muestra las aventuras de los jovenzuelos protagonistas; y una futura segunda parte, que nos contará el regreso a Derry, 27 años después, de los mismos carismáticos protagonistas.

El guión es bastante lineal, con una primera escena arriesgada y brutal. Es verdad que a la cinta le cuesta situarse, no por ritmo, ya que comienza con sustos efectistas y bien lucidos. Pero este tipo de terror moderno ya lo tenemos hasta en la sopa. Y ese es su principal problema de arranque: la falta de una puesta en situación. Un mayor desarrollo del pueblo y de sus habitantes y una explicación más exhaustiva de la maldición que se cierne sobre la localidad le habría proporcionado mucho más encanto. Pero esto se olvida nada más se forma la cuadrilla de los perdedores. El potencial de este grupo es extraordinario, con unos diálogos ingeniosos y divertidos. Los siete miembros del grupo deslumbran con una química y verosimilitud radiantes, parece que se conocen de toda la vida: están cómodos, sueltos, siendo ellos mismos y recordándonos el gran tesoro que es la infancia, esos descubrimientos, sentimientos y miedos que todos hemos vivido. Mientras la cuadrilla permanece unida todo transcurre como la seda y con la amistad como pilar central nos perderemos con ellos en lugares oscuros y tenebrosos.

Estaréis pesando: ¿y como película de terror cumple? A medias, diré, porque tiene sus momentos de intriga y tension, pero es un fiel reflejo del terror actual de blockbuster: trucos efectistas de sonido y juegos de cámara demasiado previsibles. Los jóvenes es posible que disfruten con ello pero a mi personalmente me ha faltado un terror más ingenioso, de ese que te atrapa y te hace pasarlo mal más por lo que no vemos que por lo que se deja ver.

Ahora me toca hablar del otro gran protagonista: Penynwise. Sí, el payaso cabrón. Todos nos acordamos de Tim Curry con kilos de maquillaje, que sin grandes efectos, acojonaba que daba gusto.
Este más moderno antagonista, al que da vida Bill Scarsgard, tiene sus pros y sus contras. Cada vez que sale se hace con la función pero se echa de menos un maquillaje más real, no una mezcla entre látex, pintura y añadido digital. Quiero destacar los ojos, se salen por todos los costados, y no se trata de efectos especiales, es un prodigioso regalo de Scarsgard: una mirada sin un enfoque concreto, que transmiten una maldad infinita. Atentos a esto en la escena de la alcantarila, qué mosqueo, por Dios. Como punto negativo hay que señalar el exceso de apariciones de nuestro antagonista, que hace que nosotros mismos, como los  propios protagonistas, vayamos perdiéndole el miedo, siendo curiosas dichas apariciones pero pecando de repetitivas. En lineas generales cumple muy bien con su cometido: transmitir desasosiego con su presencia. También hay que tener en cuenta que ha llovido mucho desde el estreno de su antecesora y nuestra percepción del miedo es totalmente diferente.


Por hablar un poco del reparto solo puedo decir que es perfecto el trabajo de casting. Va a haber que estar atento a estas futuras promesas.

La producción está muy cuidada, se nota el cariño en cada imagen. La banda sonora nos mantiene en tensión y los pequeños detalles hacen que creamos estar en los años 80 (un puntazo las cartelera del cine del pueblo).





Una película con un algo especial. Es verdad que en su faceta de cinta de terror es donde más flojea pero es intrigante y está llena de carisma. Recuerda mucho a Los Goonies, Cuenta conmigo, Super 8 o la novedosa Stranger Things. A destacar esa maravillosa cuadrilla de perdedores.











Cuando empiezan a desaparecer niños en el pueblo de Derry (Maine), una pandilla de amigos lidia con sus mayores miedos al enfrentarse a un malvado payaso llamado Pennywise, cuya historia de asesinatos y violencia data de siglos. Adaptación cinematográfica de la conocida novela de Stephen King It.




19 de junio de 2017

A 47 metros (2016)

Tensión en estado puro

Hoy os traigo una primicia, una película que aún no se ha estrenado en nuestras salas de cine. Su título original es In the Deep pero el 21 de julio llega a nuestro pais bajo el de A 47 metros.

El año pasado oí hablar de una película que tuvo gran éxito en su estreno en Inglaterra. Era una monstermovie, que me encantan; de tiburones, que me encantan aún más. Tras el chasco que me llevé con Infierno azul esperaba de forma un tato agorera algo semejante, ya que es un género abnado a las produciones de pésima calidad. Pues amigos, me he llevado un buen ¡Zasca! Ha sido una grata sorpresa. Seguramente lo mejor sobre estos entrañables animalitos desde el Tiburón de Spealberg. Me gustaría que tuviese una buena acogida porque es un placer descubrir películas así. Desde aquí solo puedo animaros a verla cuando se estrene, o, si sois unos cagaprisas, la podéis ver  ya en VOSE, los diálogos tampoco aportan gran cosa.

La película es una de esas que generan un mal rollo descomunal. Os pongo en situación. Dos hermanas que van hacer una excursión a mitad del océano para ver de cerca al "Gran blanco", sumergidas en una jaula de submarinismo cuando el cabestral de la misma se rompe y quedan atrapadas, a 47 metros de profundidad, con la sola compañía de un tiburón que espera convertirlas en su merienda. Acojona, ¿verdad? Pues esto es lo que consigue la pelicula, mantenernos en tensión constante durante más de una hora que se tira bajo el agua, medio en el que se desenvuelve verdaderamente bien. El guión es muy simple y tiene varios fallos pero simplemente está para ponernos en lugar y dar paso a la fiesta. Tiende a la acción desde el comienzo, y a partir de un comienzo bien cutre va al grano sin dilación. Pese a algún momento de escasa credibilidad prefiere jugar con la atmósfera y el agobio del espectador.

El reparto es bastante conocido en el mundo británico. El que más nos sonará a nosotros será Matthew Modine, protagonista de La chaqueta metálica y al que hace no mucho vimos en Stranger Things. En lo que hace a la produccion, hay que ser conscientes que estamos ante un proyecto modesto. La fotografia es correcta, tiene una ambientación lograda, los efectos digitales, aunque no son abundantes, se mezclan bien con la realidad. Este es un punto clave, no son esos tiburones de corchopan o que parecen un dibujo animado a los que nos tienen acostumbrados otros trabajos de estas temáticas.



Su comienzo no ayuda, pero una vez metidos en el agua, la cinta no tiene complejos. Sabe mantener la tension y jugar con los nervios del espectador. No esperes un peliculón que perdure en tu memoria pero sí una buena atracción para disfrutar en el momento.






Durante una inmersión, dos hermanas de vacaciones en México se quedan atrapadas en una jaula de avistamiento de tiburones, con el oxígeno agotándose y rodeadas de peligrosos tiburones blancos. Sin ayuda en la superficie, sin ayuda bajo la superficie.




17 de junio de 2017

La cura del bienestar (2017)

La cura de lo convencional

El cine actual sufre una dolencia de gravedad, la monotonía. La falta de ideas frescas convierte la mayoría del cine generalista en convencional. Pero la película que os traigo hoy es justamente una de esas pequeñas muestras de cómo todavía existe la imaginación dentro del mundillo holliwoodiense, Aún quedan directores con un par de huevos, con perdón de la expresión, para hacer lo que quieren y plasmarlo de una manera ten poco ortodoxa, tan rompedora y arriesgada. Muchos podréis pensar que debía estar drogado cuando la vi y que menudo pedazo de mierda os he endilgado, pero me quito el sombrero ante Gore Verbinski. Por su desvergüenza para combinar las más variadas influencias y por su maestría para volcarlas convertidas en un fascinante descenso a la oscuridad.

No es una cinta fácil de ver. Es extraña desde su comienzo, y densa. Su mirada se detiene en belleza y el horror a partes iguales. En su contradicción esta su mayor baza. Después de verla habrá cosas que nuestro cerebro no acabe de comprender, y es en este momento en que reposamos y pensamos, en que recaemos en que da igual y que cada uno ha podido obtener una interpretación diferente de lo que acaba de ver.

Es complicado hasta estructurar un comentario de esta cinta, ya que es de una extrema complejidad. El planteamiento inicial me ha recordado a Shutter Island de Scorsese pero rápidamente se distancia de ésta para aventurarse en un ambiénte distópico. No tiene una estructura fragmentada con la que juega el director, es una narración lineal, pero tan imaginativa, surrealista rozando lo paranoide, que en ocasiones cuesta seguirla. No está contada de manera apresurada, todo lo contrario, es de un ritmo reposado, con matices, . Exige mantener la atención a lo que ocurre en la pantalla y recomiendo verla en un día lúcido, porque si no la tarea se puede hacer un camino cuesta arriba. Como punto negativo está su duración, bastante extensa. Creo que dentro del metraje hay altibajos, excediéndose a veces en contenido. Y el final es una absoluta ida de olla, pero su resolución no resulta tan satisfactoria como me hubiese gustado.

En el reparto destaca su actor principal, Dane DeHaan, con cierto aire a Leonardo Dicaprio pero con un esfoque propio. Sabe transmitir el cansancio y los desvaríos a medida que progresa el proceso de degeneración de su personaje. Todo un acierto de casting por su aspecto inmaduro y su escasa corpulencia, que le dan un toque de debilidad dentro del infierno en el que se mueve.

En las cuestiones técnicas he de decir que la puesta en escena es brutal. La fotografía, hermosísima, posee un aire gótico que caracterizará al peculiar balneario que conforma el escenario. La banda sonora es otro gran acirto, y hay que aplaudir la cancioncita que tararea la protagonista femenina, tierna pero a la vez tramposa, como la propia película.


Todavía no se muy bien qué chaladura he visto pero tengo que reconocer que me ha fascinado. El cine va de embarcarnos en un viaje que nos muestre algo nuevo e inesperado. Y este trabajo lo consigue. Para mi, un producto más que notable.






Un joven y ambicioso ejecutivo de empresa (Dane DeHaan) es enviado para traer de vuelta al CEO de su compañía, que se encuentra en un idílico pero misterioso "centro de bienestar" situado en un lugar remoto de los Alpes suizos. El joven pronto sospecha que los tratamientos milagrosos del centro no son lo que parecen. Cuando empieza a desentrañar sus terribles secretos, su cordura será puesta a prueba, pues de repente se encontrará diagnosticado con la misma y curiosa enfermedad que mantiene allí a todos los huéspedes, deseosos de encontrar una cura.




11 de junio de 2017

Moonlight (2016)

¿La mejor película del año? 

Hoy ha llegado el momento de analizar la ganadora del Oscar a la mejor película de este año, Moonlight. Un mérito discutido por el malicioso rumor de que recibió el premio por una confusión en el momento de desvelar el nombre de la ganadora, que debería haber sido su competidora La La Land. A pesar de la escasa promoción que se le ha dado en nuestro país a esta cinta, y con una puntuación de 6'9 a día de hoy en Filmaffinity, me lancé animado a por ella. Después de verla, ¿se merece el galardón a la mejor película más prestigioso que se le puede dar a una película? Mi rotunda respuesta es: NO.

Me puse a verla sin saber exáctamente de qué iba. Me imaginaba que retrataría la desigualdad étnica, la exclusión, la vida en los suburbios... Y abarca todos estos temas, pero lo hace solo de pasada, como el contexto en el que desarrollar otros como el bullying o la homosexualidad. Siendo un soplo de aire fresco dentro del cine generalista tampoco  arriasga en demasía. Aunque haya gustado a los críticos de Hollywood, a la gente de a pie puede dejarle un poco indiferente.

No quiero decir para nada que el film sea malo, en absoluto. Nos cuenta con gran habilidad tres etapas diferentes de la vida de nuestro protagonista. La primera parte es la más interesante.  El papel de Mahershala Ali, por el que recibió el Oscar a mejor actor de reparto, es inmenso. Es una pena que no aparezca más, la película se resiente de ello. Los diálogos están bien escritos y tienen una enorme fuerza. También alcanza niveles líricos con un buen empleo de la banda sonora en planos cortos. Pero en sí la película nunca arranca, se llega hacer pesada en su tramo final y al salir los títulos de crédito te preguntas: ¿ya? No fastidies, ¿tanto para esto? Si me hubiesen dado dos horas más, dos horas más que hubiese visto. Consigue reflejar la realidad, la ausencia de un guión que te diga qué va a ocurrir mañana.

La producción es correcta, es una cinta de presupuesto contenido grabada con cámara en mano para lograr más realismo. Aunque consigue su objetivo al principio es algo mareante. La música y la puesta en escena alcanzan el más alto nivel.



No es la mejor película que he visto este año. Puede ser aburrida y puede espantar al que llegue buscando otra cosa. A pesar de ello es una buena historia intimista, sutil y muy emotiva. No gustará a todos los paladares pero es cine social del bueno.








Chiron es un chico afroamericano que crece en uno de los barrios más conflictivos y violentos de Miami. Desde su infancia, pasando por la adolescencia, hasta llegar a su etapa adulta, Chiron lucha por encontrar su lugar en el mundo, en un ambiente donde la violencia no da tregua. A medida que pasan los años, el joven vive una constante e intensa lucha interna, para descubrirse a sí mismo. Además de sufrir un constante acoso escolar, el fantasma de la homosexualidad se hace presente en la vida de Chiron. En su camino explorará la masculinidad, la sexualidad y tendrá que hacer frente a los conflictos de su desestructurada familia.




9 de junio de 2017

Piratas del Caribe: La venganza de Salazar (2017)

Un buque que se mantiene a flote

Arriad las velas grumetes, porque nos embarcaremos con Jack Sparrow y toda su tripulación en su nueva aventura. Si, hoy toca hablar de la nueva película del la saga mundialmente conocida Piratas del Caribe, esta vez su quinta parte titulada La venganza de Salazar. Entramos con pereza y pocas expectativas a la sala de cine tras sus decepcionantes últimas entregas, su tufillo de cansancio y su olor a pólvora mojada; una impresión de que este barco llevaba tiempo hundiéndose nos hacía temernos lo peor. ¿Seguirá ésta el mismo camino? ¿O han conseguido rescatar la magia de su primera película ,?.

Sinceramente me ha entretenido y mucho, llamadme loco si digo que puede que sea su mejor película, despues de La maldición de La Perla Negra. Es sencillo: la cinta sabe lo que es desde un primer momento, y su principal objetivo. Una película que agrada a un público de todas las edades, embarcándonos en una aventura que solo quiere entretener y divertir, y lo consigue muy satisfactoriamente. Llevando el titulo que lleva, reúne todo lo que que género de aventuras necesita. Grandes batallas, malos malísmos, fantasía, mucha acción... incluyendo un hándicap muy importante: conocemos a la mayoría de sus personajes, y sabe revivir y reunir de nuevo a muchos de ellos, haciendo que su final sea un resurgir de la franquicia.

El guión es muy sencillo, encauzado muy bien desde su comienzo, presentándonos el conflicto de Salazar y su ejército fantasmagórico. La cinta está bien llevada, a veces sí que se puede hacer un pelín monótona o repetitiva, porque hay escenas muy parecidas en sus antecesoras. Pero luego hay partes destacables, como puede ser el primer encuentro de Sparrow con Salazar. En su contra tengo que decir que el extenso metraje al que nos tienen acostumbrados en este tipo de blockbuster a mi parecer es excesivo, a veces juega más en su contra que a su favor, llegando a saturar un poco al espectador.

Los actores están todos bastante correctos, exceptuando a uno. Destacar a Javier Bardem, demostrando que puede acomodarse a cualquier tipo de rol, incluso sobresalir del resto, aunque si que es cierto que su personaje, al ser digital, difumina un poco la actuación. Cuando representa al Salazar vivo infunde una elegancia y un respeto que eclipsan la función. En su contraparte se encuentra Johnny Depp, el cual en su papel de Jack Sparrow es un espejismo de lo que fue. Se ha convertido en un mero bufón, un payasete que se pasa toda la película diciendo bobadas, simple gancho, que solo inspira aburrimiento: cansino a mas no poder. Y es que los años no pasan en balde... Es lo que menos me ha gustado de la película.

De la producción qué se puede decir: es magia pura. Un gran presupuesto administrado con cuidado, una delicia para la vista. Una pena que para el oído no sea tanto; no digo que el trabajo de Geoff Zanelli sea malo, en absoluto, pero se le echa de menos al maestro Hans Zimmer.


Tras una concatenación de decepciones y despropósitos en esta estirpe de películas, La venganza de Salazar vuelve a recordarnos dónde está la salsa de Piratas del Caribe, y nos demuestra que esta saga también puede seguir ilusionando a sus seguidores más acérrimos. La película es aventura tras aventura, peripecia tras peripecia, y en sus momentos de respiro entra ese toque de humor que mezcla lo absurdo y lo grotesco, y que acompaña a toda la saga. Si tengo que quedarme con el aspecto más negativo de la película, y me parece que mi compañero opinará lo mismo, es un Jack Sparrow muy trillado a estas alturas de la saga, hasta el punto que roza lo cansino. Con contenido extra final, guiños a las tres primeras películas y una inversión desmesurada por parte de Disney, esta película es un buen ejemplo de que cuando se tienen claras las cosas y se es consciente de qué tipo de cine se tiene entre manos, crear una buena película no es arte de magia, sino de trabajo duro y buenas decisiones. Muy recomendable.




Me ha sorprendido gratamente. Sin ser ninguna maravilla es muy entretenida y disfrutable, a veces se echan de menos este tipo de películas de aventuras. Es recomendable para los incondicionales y los no tan admiradores de la saga.






El capitán Jack Sparrow se enfrentará a un grupo de piratas-fantasma comandados por una de sus viejas némesis, el terrorífico capitán Salazar, recién escapado del Triángulo de las Bermudas. La única posibilidad de Sparrow para salir con vida es encontrar el legendario Tridente de Poseidón, un poderoso artefacto que le da a su poseedor el control de los mares.






4 de junio de 2017

Legend (2015)

Tom Hardy por partida doble. 

Domingo, tarde de hacer la marmota. En mi extensa videoteca busco algún título que recientemente se me haya pasado o que en algún momento me haya dado pereza ver. Y mira por dónde, encuentro una de Tom Hardy y de gangsters.... mmm... ¿qué puede fallar?.

La película nos sitúa en los años 60 para contarnos la vida, obra y milagros de los hermanos Kray, reyes del crimen organizado londinense en esta década. El guión de esta película no difiere mucho del de otras cintas del género, aunque como aliciente hay que señalar a los gemelos protagonistas: uno calculador, duro y racional; delirante, paranoico e incoherente el otro.

La cinta, de 130 minutos de duración, nos mantendrá enganchados, si bien su primera parte posee más interés que la segunda. Nada más comenzar ya percibimos ese aire de gran producción británica y un cierto parecido a la grandiosa serie de la BBC, Peaky Blinders, con la que comparte buena parte del reparto. Su comienzo tiene una presentación de personajes muy potente y una trama principal muy interesante. El problema es que con el paso de los minutos ésta no se desarrolla como debería, centrándose más en el contenido dramático, en el interior de los protagonistas, estancándose en un bucle de situaciones repetitivas y dejándonos con ganas de más trapicheos, más tiroteos y más chaladuras del gemelo grandilocuente. Todo ello hace que flecos importantes en el desarrollo, como por ejemplo la relación que mantienen con los americanos, queden desdibujados y al final olvidados. Lo que desinfla las grandes expectativas que susprimeros minutos nos habían creado, dejando la sensación de haber visto una buena película que podría haber sido magnífica.

Los personajes son lo más sobresaliente del film. Todos encajan correctamente. Pero claro, hay dos, la pareja protagonista, encarnados por el mismo actor, que están a tan alto nivel que hacen sombra a los demás. Tom Hardy es un monstruo de la interpretación. Aunque este no sea el más conocido sus trabajos puede que sea uno de los mejores, interpretando a dos hermanos muy diferentes, tan peculiares que cada uno de ellos por separado ya sería papel suficiente para llenar cualquier película. Y aún así, uno de ellos es la ostia. El personaje de Roonie es simplemente grandioso, qué diálogos, qué situaciones más locas. Sinceramente es la causa de mayor peso por la que recomiendo ver esta cinta.

La producción cuenta con un buen conjunto. Fotografía sucia, maquillaje y vestuario muy de la época, una banda sonora que se ajusta bien y es acompañada por una voz en off que da fuerza al relato.



Película intensa, en momentos delirante, en otros intrigante y en muchos dramática. Se excede un poco con estos últimos y empaña un poco el conjunto. Pero sinceramente me ha gustado, tiene gancho y rebosa elegancia. Agradecédselo a su magníficos protagonistas.






La historia de dos hermanos gemelos gangsters, Reggie y Ronnie Kray (interpretados por Tom Hardy), dos de los criminales más famosos en la historia de Londres y el imperio del crimen organizado que crearon en los años 60.


31 de mayo de 2017

Déjame salir (2017)

Terror racial

Una de las mayores virtudes del género fantástico es su potencial para abordar los grandes temas de manera alegórica, dotando de cierta atemporalidad sus reflexiones, algo que en otros acercamientos más naturalistas es mucho más difícil de conseguir por su tendencia a quedar relacionados con la anécdota, a ligarse a una reivindicación concreta y propia de un momento determinado. Get out comparte en buena medida estas bondades a partir de una idea interesante desarrollada con inteligencia.

Esta cinta aborda un tema complicado y de plena vigencia en su país de origen, EEUU: el racismo. Jugando de manera perversa con los mimbres de Adivina quién viene esta noche plantea diferentes aspectos de la problemática racial: el temor y prejuicios que planean sobre las relaciones interraciales, la condescencia bienintencionada pero paternalista de los blancos liberales de clase alta, la incomodidad resultante de encontrarse en determinados ámbitos racialmente homogéneos…Y todo ello lo hace con una fina intuición que no impide dejar entrever que a pesar de lo mucho que se ha avanzado permanece la sensación de que siempre pierden los mismos mientras se perpetúan los ganadores.

Pero es que además de contar con una reflexión social pertinente y necesaria, lo cual ya es meritorio de por sí, lo hace de una manera muy destacable. En términos cinematográficos el debutante Jordan Peele, que también hace las veces de guionista y productor, levanta un thriller ejemplar. Sabe conjurar una atmósfera de tensión creciente que mantiene al espectador en vilo, revelando un gran manejo de los tempos y la dosificación de la información, porque si bien alguno de los elementos ocultos de la historia resultan previsibles, Peele parece adelantarse a la intuición del espectador reservando aún más sorpresas de manera que no deposita su interés en un único giro final sorpresivo. En su pulso narrativo y en su capacidad de generar ambiente tiene una intuición natural que remite en determinados aspectos a grandes títulos como La semilla del diablo.

La producción cuenta con un presupuesto modesto pero esto apenas se nota en la pantalla más allá de la escasez de efectos especiales espectaculares, algo que por otra parte tampoco se hecha en falta. Técnicamente, y pese a no contar con ningún alarde innovador, encontramos pequeñas muestras del talento que como narrador atesora Peele, como el montaje paralelo que muestra una intensa conversación entre el protagonista y su pareja al tiempo que en la casa de sus suegros se celebra una macabra subasta.

El reparto, por su parte, realiza un trabajo más que correcto. La pareja protagonista, interpretada por Daniel Kaluuya y Allison Williams, resulta creíble y posee un cierto aire naif que nos aproxima a los primeros estadios de una relacion en la que sus integrantes aún se están conociendo. Catherine Keener y Bradley Whitford, en la piel de los padres de ella, también realizan una excelente labor, especialmente la primera, que consigue dotar a su personaje de una calidez y cercanía que apenas consiguen tapar la inquietud que generan su mirada y sonrisa.





Una película de género inteligente y con dimensión social más allá del mero entretenimiento. Y además un ejercicio ejemplar en su plasmación audiovisual. Recomendable 100%


Dentro de un género lleno de películas de baja calidad y rápido consumo,es de agradecer productos como con el que nos encontramos ayer. Get out no es una obra maestra pero sí una película llamativa y mórbida por el tema que toca, bien hecha, que funciona y que conjuga géneros interesantes. El guión comienza con mucha fuerza, su primera escena usada de prólogo es de alto nivel, el que mantiene hasta más de la mitad de la película, momento en que el se hace previsible. También tiene alguna idea rocambolesca que empaña un poco la magnífica primera hora de la cinta, y aunque el final es apresurado también es muy satisfactorio, rompedor con todo lo demás visto, pena que no dure más y pase fugazmente. Este es el ejemplo perfecto de cómo con un presupuesto irrisorio, en este caso siete millones de dólares incluyendo gastos de distribución, si tienes una buena idea bien ejecutada se puede convertir en una muy buena película. Me quito el sombrero ante Jordan Peele, que ha conseguido algo similar a lo que consiguiera Shyamalan con su Sexto sentido. Veré con ganas sus trabajos venideros. Mi conclusión: un 6 si hablasemos de cine en general, pero dentro del género en el que se encuentra un 7 rotundo. Espero que sus competidores tomen nota y se hagan más películas como ésta.
.

Yo fui al cine a ver una de miedo, y salí trasquilado. Me tengo que poner hater con esta película, porque esperaba agarrarme a la butaca como el protagonista en el cartel y aparte de un único susto, más por el sonido reverberante de la sala que por el miedo en sí, he soltado más carcajadas que gritos de terror. He sentido que la película no sabe mantener la tensión que se le atribuye al género y, a pesar de que hay que experimentar cosas nuevas en esta categoría más que trillada, en algunas escenas me parecía estar viendo un Scary Movie con moralina. A pesar de que no me hayan vendido la idea, la película tiene una buena historia por detrás, un protagonista con un resultado más que decente y una dirección valiente, fresca y prometedora, a la cual un servidor no va a perder de vista.




Un joven afroamericano visita a la familia de su novia blanca, un matrimonio adinerado. Para Chris (Daniel Kaluuya) y su novia Rose (Allison Williams) ha llegado el momento de conocer a los futuros suegros, por lo que ella le invita a pasar un fin de semana en el campo con sus padres, Missy (Catherine Keener) y Dean (Bradley Whitford). Al principio, Chris piensa que el comportamiento "demasiado" complaciente de los padres se debe a su nerviosismo por la relación interracial de su hija, pero a medida que pasan las horas, una serie de descubrimientos cada vez más inquietantes le llevan a descubrir una verdad inimaginable.




29 de mayo de 2017

Vivir de noche (2016)

Una de gansters 

Empezaré diciendo que tengo debilidad por todo el cine que se centra en el mundillo de la mafia o similar. Habiéndome visto cantidad de títulos de esta temática creo que es un género que nos ha regalado verdaderas maravillas, productos que se cuecen a fuego lento y que son aptos para degustarlos en más de una ocasión. De  hecho, suele ser en visionados posteriores cuando te percatas de detalles o determinados diálogos que dan nuevos matices a la historia que se relata.

En esta ocasión, el mucho mejor director que actor Ben Affleck, se atreve a dirigir, protagonizar e incluso a realizar el guión de la novela homónima de Dennis Lehane. Como ya haría con su anterior y más que notable película Perdida, la que desde aquí os recomiendo que veáis. El resultado de esta última intentona es contradictorio: si bien es uno de los proyectos más flojos del Affleck director, eso no quiere decir que sea malo, ya que sinceramente esta cinta dentro de su género quedaría en el centro de la balanza. Sin ser un peliculón es una cinta bastante interesante y fácil de ver.

La trama se centra en una historia de venganza, pero no como la clásica película de acción. Ésta en su transcurso desarrolla unos personajes, nos enseña un contexto, un lugar, y diferentes caminos para ascender en un mundo duro, lleno de trampas, enemigos, y peligros. En el que la vida dura poco y vale aún menos, en el que la violencia está a la orden del día y tan sólo desemboca en más violencia. El guión está bien llevado, enseñando gran parte de la vida de nuestro protagonista. Es verdad que hay veces que peca de ingenuo, sobre todo en su tramo final, y es un poco desordenado, pero tiene buenos diálogos, con algunas escenas bastante potentes. Aunque no cuenta nada nuevo me ha conseguido transportar  a principios del pasado siglo cuando la ley seca imperaba y se me han pasado rápido las más de dos horas de película, y eso es de agradecer

El reparto es bastante completo y todos cumplen de sobra con su cometido, incluido nuestro inexpresivo amigo Ben. También me ha llamado la atención ver por fin a Zoe Saldana haciendo un papel sin estar debajo de kilos de maquillaje verde o azul. La producción está cuidadísima, lo que se agradece puesto que es el billete principal para embarcarnos en este viaje.



Película que tenía ganas de ver y que no me ha desilusionado. Es entretenida y aunque hay mejores opciones dentro del género, se deja ver muy bien. Posee un gran estilo y es muy llevadera.






Ambientada en Boston durante los años 20, en la época de la ley seca, gira en torno a un hombre que se adentra en el mundo del crimen organizado. 



18 de mayo de 2017

Z. La Ciudad Perdida (2017)

Una narrativa que se echa de menos

Le estamos cogiendo el gustillo a ir juntos de la mano al cine y ayer nos tocó reunirnos, más tarde que temprano, para ver una película biográfica sobre un famoso explorador, Percy Fawcett, y sus viajes por la Amazonia para encontrar lo que él denominaba Z, una ciudad perdida con calles de oro y ríos de plata, de aspecto similar a El Dorado. Quiero remarcar la palabra "biográfica" de mi anterior frase, porque de esto trata la película, y además, me gustaría resaltar la omisión de la palabra "aventura", porque si es lo que esperáis encontrar en este celuloide vais a salir escaldados.

La película está ambientada cronológicamente en el primer cuarto del siglo XX, y hay que reconocerle que la caracterización y el entorno en el que se mueven los personajes nos enmarca acertadamente en esta época. Y es precisamente este uno de los factores que más atraen de la película: una fotografía sublime hace que, el también director de Medianoche en París, el franco-iraní Darius Khondji, nos sepa llevar a lo más profundo de las selvas brasileñas sin elevar innecesariamente el contraste de la imágen en pantalla; ese verde esmeralda de la vegetación al que el cine de Hollywood nos tiene acostumbrados cada vez que un personaje pisa una selva o bosque.

En cuanto a los personajes la película no se ha querido quedar atrás, pero en este caso se ha decantado por la calidad interpretativa del casting frente a el artista popular de turno. El papel protagonista se lo lleva Charlie Hunnam, al que ya iba siendo hora de darle un papel a su medida tras su paso por Sons of Anarchy. Además, nos sorprende gratamente la actuación de Robert Pattinson en el papel de Henry Costin, el eterno compañero leal. Muchos pensábamos que tras su papel de vampiro purpurinesco le iba a ser difícil salir del hoyo que él mismo se había cavado. Parece que nos equivocábamos.

Para terminar, y por ponerle un matiz menos positivo, diré que para el público menos cinéfilo se puede llegar a hacer larga. Aún así, sería como decir que Forrest Gump, como cuenta toda la vida del protagonista, es una película mala. La película distribuye su metraje por fechas, como si estuviéramos leyendo un diario, aunque bien podríamos distribuirla por los hijos que el protagonista va teniendo a lo largo de la película. Combina la narración con hechos históricos ocurridos a nivel mundial que afectan directamente a los protagonistas. Conviene no distraerse, porque de una de estas entradas de diario a otra, puede haber un salto de varios años.



La película sorprende gratamente como una muestra del cine clásico moderno, alabando valores como el autosacrificio, la curiosidad por lo desconocido, la camaradería entre iguales y el valor para afrontar situaciones críticas. Una película reflexiva e interesante.






Durante siglos, los europeos discutieron la existencia de una antigua civilización en la selva del Amazonas. A principios del siglo XX, el británico Percy Fawcett (Charlie Hunnam) participó en una expedición tras otra, convencido de poder encontrar esta legendaria ciudad en cuya búsqueda han muerto cientos de hombres. En 1925, en su viaje más ambicioso y obsesivo, Fawcett desapareció en lo más profundo de la selva, al igual que todas las expediciones que han seguido su rastro.