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11 de septiembre de 2017

It (2017)

Miedos de la juventud

Desde el día en que me enteré de que se iba a realizar una nueva adaptación de la excelente novela de terror IT, me inundó una curiosidad llena de desconfiaza. Tras ver los primeros trailers me di cuenta de que no estaba ante un nuevo proyecto chapucero como son numerosas cintas basadas en obras del maestro King. Tras la avalancha propagandística tenía el hype por los cielos. Así que llegado el día de su estreno un servidor ya la ha visto. Vale que puede no ser una obra maestra, pero sí que puedo asegurar que está en el selecto grupo de las mejores adaptaciones de este autor, como La milla verde, Cadena perpetua, La niebla, Carrie, Misery o El resplandor. Y lo más recalcable es que la cinta tiene una duración extensa, nada menos que 135 minutos, pero se me han pasado volando y me he quedado con ganas de más. Espero con ansias esa segunda parte.

Empecemos. Está basada en una novela de 1.500 páginas, repletas de información,  personajes, saltos cronológicos... En mi opinión una historia difícil de plasmar en la pantalla grande. El acierto del director argentino Andrés Muschietti ha sido concentrar en dos películas lo contado en la novela. Una primera parte, la que ahora nos ocupa, nos  muestra las aventuras de los jovenzuelos protagonistas; y una futura segunda parte, que nos contará el regreso a Derry, 27 años después, de los mismos carismáticos protagonistas.

El guión es bastante lineal, con una primera escena arriesgada y brutal. Es verdad que a la cinta le cuesta situarse, no por ritmo, ya que comienza con sustos efectistas y bien lucidos. Pero este tipo de terror moderno ya lo tenemos hasta en la sopa. Y ese es su principal problema de arranque: la falta de una puesta en situación. Un mayor desarrollo del pueblo y de sus habitantes y una explicación más exhaustiva de la maldición que se cierne sobre la localidad le habría proporcionado mucho más encanto. Pero esto se olvida nada más se forma la cuadrilla de los perdedores. El potencial de este grupo es extraordinario, con unos diálogos ingeniosos y divertidos. Los siete miembros del grupo deslumbran con una química y verosimilitud radiantes, parece que se conocen de toda la vida: están cómodos, sueltos, siendo ellos mismos y recordándonos el gran tesoro que es la infancia, esos descubrimientos, sentimientos y miedos que todos hemos vivido. Mientras la cuadrilla permanece unida todo transcurre como la seda y con la amistad como pilar central nos perderemos con ellos en lugares oscuros y tenebrosos.

Estaréis pesando: ¿y como película de terror cumple? A medias, diré, porque tiene sus momentos de intriga y tension, pero es un fiel reflejo del terror actual de blockbuster: trucos efectistas de sonido y juegos de cámara demasiado previsibles. Los jóvenes es posible que disfruten con ello pero a mi personalmente me ha faltado un terror más ingenioso, de ese que te atrapa y te hace pasarlo mal más por lo que no vemos que por lo que se deja ver.

Ahora me toca hablar del otro gran protagonista: Penynwise. Sí, el payaso cabrón. Todos nos acordamos de Tim Curry con kilos de maquillaje, que sin grandes efectos, acojonaba que daba gusto.
Este más moderno antagonista, al que da vida Bill Scarsgard, tiene sus pros y sus contras. Cada vez que sale se hace con la función pero se echa de menos un maquillaje más real, no una mezcla entre látex, pintura y añadido digital. Quiero destacar los ojos, se salen por todos los costados, y no se trata de efectos especiales, es un prodigioso regalo de Scarsgard: una mirada sin un enfoque concreto, que transmiten una maldad infinita. Atentos a esto en la escena de la alcantarila, qué mosqueo, por Dios. Como punto negativo hay que señalar el exceso de apariciones de nuestro antagonista, que hace que nosotros mismos, como los  propios protagonistas, vayamos perdiéndole el miedo, siendo curiosas dichas apariciones pero pecando de repetitivas. En lineas generales cumple muy bien con su cometido: transmitir desasosiego con su presencia. También hay que tener en cuenta que ha llovido mucho desde el estreno de su antecesora y nuestra percepción del miedo es totalmente diferente.


Por hablar un poco del reparto solo puedo decir que es perfecto el trabajo de casting. Va a haber que estar atento a estas futuras promesas.

La producción está muy cuidada, se nota el cariño en cada imagen. La banda sonora nos mantiene en tensión y los pequeños detalles hacen que creamos estar en los años 80 (un puntazo las cartelera del cine del pueblo).





Una película con un algo especial. Es verdad que en su faceta de cinta de terror es donde más flojea pero es intrigante y está llena de carisma. Recuerda mucho a Los Goonies, Cuenta conmigo, Super 8 o la novedosa Stranger Things. A destacar esa maravillosa cuadrilla de perdedores.











Cuando empiezan a desaparecer niños en el pueblo de Derry (Maine), una pandilla de amigos lidia con sus mayores miedos al enfrentarse a un malvado payaso llamado Pennywise, cuya historia de asesinatos y violencia data de siglos. Adaptación cinematográfica de la conocida novela de Stephen King It.




15 de junio de 2017

La momia (2017)

La desidia hecha película

Nos dirigimos sin ambición a las salas de cine. No hay ninguna película en cartelera que nos llame la atención, así que tras las tradicionales pullas entre un grupo de cuatro tarugos, hicimos criba y nos quedamos con dos películas. Estábamos entre El caso Sloane, con buena crítica pero potente, de más de dos horas de duración, y La momia, con una nota pésima por la crítica pero una buena acepción entre el público. Y se ve que el miércoles no era día reflexivo: la acepción tarugos nos venía como anillo al dedo, porque nos quedamos con La momia.

Ya nos esperábamos una película de acción y aventuras del estilo de sus anteriores entregas, en las que era Brendan Fraser el que interpretaba al intrépido amago de Indiana Jones como protagonista, y no un recauchutado Tom Cruise que empieza a oler a rancio. Lo que no nos esperábamos era pasarnos la hora y media larga que dura la película sorteando sinsentidos y chanzas arcaicas, intentando levantar un guión que a duras penas se mantiene unido.

Los personajes, con una presentación pobre y sin evolución aparente a lo largo del film, se quedan en el tópico y no van más allá. Da la sensación de que la historia se escribió sin ganas y sin pretensiones, y nos deja un enlace de escenas de acción y efectos especiales que no innovan, que ya hemos visto en entregas anteriores o en películas del mismo género. Toca un poco las narices volver a ver la escena de la tormenta de arena con la cara de la antagonista en ella. ¿De verdad no se les ocurre nada mejor? ¿A esto está condenado el cine de acción? ¿Esta patraña les ha costado 125 millones de dólares? ¿En serio?

La verdad es que cuesta sacarle valores positivos al celuloide, pero siendo justos diremos que los efectos especiales son los que se espera de una producción de Universal Pictures. La caracterización de Sofia Boutella, la actriz que interpreta a Ahmanet, es muy elaborado, tanto el vestuario como el maquillaje, y crea un conjunto que en todas las etapas de su desarrollo va dejándonos claro en qué estado de salud y poder se encuentra. También se agradece un poco de frescura en las localizaciones, dejando de lado el antiguo Egipto para pasar a la húmeda Gran Bretaña.

Finalmente, y en esto no tiene culpa la película, queremos sacarle tarjeta amarilla a las salas de cine donde fuimos a verla. Queremos pensar que la climatización de la sala de cine debía estar estropeada. Más de uno salió con goterones de sudor en el rostro, incluso alguno de los nuestros estuvo a punto de iniciar un stripteasse para no sufrir un golpe de calor. Eso es algo que, con el precio de las entradas actuales y los palos que recibe últimamente el sector, una empresa del calibre de Yelmo Cines no se puede permitir.



Una película pobre, que se hace repetitiva y sin ganas. Estamos convencidos de que a la masa le puede entretener, pero para los que necesitamos un poco más y tenemos el corazón ligado al cine, se queda corta. Muy corta.







A pesar de estar enterrada en una tumba en lo más profundo del desierto, una antigua princesa (Sofia Boutella) cuyo destino le fue arrebatado injustamente, se despierta en la época actual, trayendo consigo una maldición que ha crecido hasta límites insospechados con el paso de miles de años.




20 de abril de 2017

La autopsia de Jane Doe (2016)

Cuando una película de miedo, consigue dar miedo

Hoy os traigo una película de terror, género explotado hasta la saciedad que en la actualidad se rige más por la cantidad que la calidad. Parece que se ha olvidado que el cine de terror no son los litros de sangre, ni los miembros mutilados que se puedan mostrar en pantalla, ni la concentración de sustos por minuto, ni los golpes de efecto subiendo el volumen en determinadas escenas. El cine de terror se trata de crear una atmósfera opresiva, a partir de una buena idea, desarrollando la tensión con elementos muy básicos y mantener al espectador pegado en la butaca durante todo el tiempo que dure la función. Y este es uno de los casos en que lo consigue.

Empecemos. La película nos posiciona en la morgue de un pequeño pueblo, el dueño y su hijo reciben el cadáver de una bella joven muerta y tienen esa sola noche para descubrir las causas de su fallecimiento. Y hasta aquí puedo contar... ya que cualquier spoiler rompería la intriga de la cinta.

La popularidad de este proyecto es escasa, pasó sin pena ni gloria por nuestros cines y no tuvo la publicidad con la que cuentan muchas otras, pero esto no quiere decir para nada que sea inferior. Como aficionado a este tipo de peliculas puedo asegurar haber encontrado guiones más ricos en cintas directas al mercado doméstico,  y éste  puede ser el más claro ejemplo de los últimos años,  puesto que parte de una buena idea, diferente, una historia fresca, lo que es de agradecer.
La película la dividiré en dos partes. Una primera, que nos sitúa en un lugar incómodo y terrorífico, que nos presenta a sus dos fríos protagonistas y nos muestra el bello pero misterioso cuerpo inerte, preparado para ser examinado. Todo lo relacionado con la autopsia es magistral, nuestro interés va in crescendo, haciéndonos partícipes del equipo forense y haciendo que deseemos encontrar otra pista más en la investigación que esclarezca la verdad. La segunda parte degenera ligeramente, pasando de la intriga al efectismo, y es aquí cuando se convierte en más convencional, pareciéndose más a la competencia. Y no lo digo como algo positivo. Aunque sigue resultando interesante daña el resultado final y la buena sensación que nos había dejado su primera mitad.

Los personajes, siendo solo dos durante casi todo el metraje, se encuentran excelentemente desarrollados, consiguiendo algo importante en este género: no echar en falta más carne para la picadora. También ayuda la elección de los dos actores, Emile Hirsch y Brian Cox, que sobresalen dentro de los trabajos a los que estamos acostumbrados en este género.

La producción es modesta, y es que en sus mínimos y tristes efectos especiales denota su bajo presupuesto, carencia que subsana con su oscura puesta en escena y el lúgubre y tétrico escenario donde ocurre la acción.



Si te gusta el mal rollo,  pasar un rato en tensión y te encanta el terror pero ya no te acuerdas de ver una decente, ésta  la recomiendo, siendo una de las películas más notorias que nos ha regalado últimamente este género.






El dueño de la funeraria de una pequeña localidad y su hijo, que trabaja con él, reciben un día el cadáver de la víctima de un misterioso crimen: una bella joven que no tiene ninguna causa aparente de muerte. Ambos intentarán desvelar los intrigantes motivos del fallecimiento de la joven.



26 de marzo de 2017

El Bosque de los Suicidios (2016)

Cuando el marketing te la intenta colar

El planteamiento de la película comienza siendo interesante: la desaparición de un ser querido en un bosque japonés a donde la gente va a suicidarse. Además, una conexión “mística” entre Sara, interpretada por Natalie Dormer, y su hermana gemela desaparecida en el bosque de Aokigahara hace que la protagonista tenga la certeza de que ésta sigue con vida y se lanza a la aventura de descubrir la verdad de los hechos.

Mezclando todos estos factores se nos presenta una película con potencial. El terror japonés es de sobra conocido por los amantes del género, y una producción estadounidense que mezcle estos factores no podría defraudar al espectador en este sentido… ¿verdad? La respuesta, desgraciadamente, es afirmativa.

Si bien la película cuenta con los sustos de rigor y la tensión e incertidumbre que se espera del inicio de este tipo de películas, al llegar al nudo del film se desvanece. Acciones predecibles, y en ocasiones fuera de toda lógica, llevan a una protagonista afectada por el influjo malévolo del bosque a una serie de desdichas demasiado presagiables, hasta revelarse el gran misterio que rodea toda la trama, que si bien quien redacta estas líneas vive últimamente influenciado por el gran detective creado por Sir Arthur Conan Doyle, es un enigma que se ve venir desde el principio del metraje.

Es posible que el público objetivo de esta película fueran adolescentes buscando el roce en la oscuridad de una sala de cine, o que el hecho de que las protagonistas sean gemelas a uno le huela a reducción de costes en plantilla. Quizás es que ya tengo demasiado vistas películas de este género y me esperaba ese “algo más”, esa reflexión que te deja las dos horas siguientes al visionado dándole vueltas a la cabeza, o quizás es que soy un Juan Sin Miedo actual al que no hay trama que espante. Pero nada más lejos de la realidad. Cuando una película te planta unas expectativas que se van desvaneciendo durante el visionado, de la única manera que puede salir uno del cine es decepcionado.

Eso sí, no pierdan la oportunidad de llevar al ligue de turno a un pase de esta cinta: con un poco de suerte, el resultado no será tan decepcionante. 




Un quiero y no puedo que, a pesar de ser una película visionable, no es en absoluto rival para recientes aportaciones al género de terror.







Sara es una chica estadounidense que busca a su hermana gemela desaparecida en el bosque Aokigahara, a los pies del Monte Fuji en Japón. A pesar de las advertencias de todo el mundo para que no entre en el bosque, la joven acaba yendo para descubrir la verdad sobre lo sucedido y averiguar el destino de su hermana. Sin embargo, se tendrá que enfrentar a almas atormentadas y muertos que se aprovechan de cualquier persona que vaga por ese bosque.