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15 de junio de 2017

La momia (2017)

La desidia hecha película

Nos dirigimos sin ambición a las salas de cine. No hay ninguna película en cartelera que nos llame la atención, así que tras las tradicionales pullas entre un grupo de cuatro tarugos, hicimos criba y nos quedamos con dos películas. Estábamos entre El caso Sloane, con buena crítica pero potente, de más de dos horas de duración, y La momia, con una nota pésima por la crítica pero una buena acepción entre el público. Y se ve que el miércoles no era día reflexivo: la acepción tarugos nos venía como anillo al dedo, porque nos quedamos con La momia.

Ya nos esperábamos una película de acción y aventuras del estilo de sus anteriores entregas, en las que era Brendan Fraser el que interpretaba al intrépido amago de Indiana Jones como protagonista, y no un recauchutado Tom Cruise que empieza a oler a rancio. Lo que no nos esperábamos era pasarnos la hora y media larga que dura la película sorteando sinsentidos y chanzas arcaicas, intentando levantar un guión que a duras penas se mantiene unido.

Los personajes, con una presentación pobre y sin evolución aparente a lo largo del film, se quedan en el tópico y no van más allá. Da la sensación de que la historia se escribió sin ganas y sin pretensiones, y nos deja un enlace de escenas de acción y efectos especiales que no innovan, que ya hemos visto en entregas anteriores o en películas del mismo género. Toca un poco las narices volver a ver la escena de la tormenta de arena con la cara de la antagonista en ella. ¿De verdad no se les ocurre nada mejor? ¿A esto está condenado el cine de acción? ¿Esta patraña les ha costado 125 millones de dólares? ¿En serio?

La verdad es que cuesta sacarle valores positivos al celuloide, pero siendo justos diremos que los efectos especiales son los que se espera de una producción de Universal Pictures. La caracterización de Sofia Boutella, la actriz que interpreta a Ahmanet, es muy elaborado, tanto el vestuario como el maquillaje, y crea un conjunto que en todas las etapas de su desarrollo va dejándonos claro en qué estado de salud y poder se encuentra. También se agradece un poco de frescura en las localizaciones, dejando de lado el antiguo Egipto para pasar a la húmeda Gran Bretaña.

Finalmente, y en esto no tiene culpa la película, queremos sacarle tarjeta amarilla a las salas de cine donde fuimos a verla. Queremos pensar que la climatización de la sala de cine debía estar estropeada. Más de uno salió con goterones de sudor en el rostro, incluso alguno de los nuestros estuvo a punto de iniciar un stripteasse para no sufrir un golpe de calor. Eso es algo que, con el precio de las entradas actuales y los palos que recibe últimamente el sector, una empresa del calibre de Yelmo Cines no se puede permitir.



Una película pobre, que se hace repetitiva y sin ganas. Estamos convencidos de que a la masa le puede entretener, pero para los que necesitamos un poco más y tenemos el corazón ligado al cine, se queda corta. Muy corta.







A pesar de estar enterrada en una tumba en lo más profundo del desierto, una antigua princesa (Sofia Boutella) cuyo destino le fue arrebatado injustamente, se despierta en la época actual, trayendo consigo una maldición que ha crecido hasta límites insospechados con el paso de miles de años.




13 de junio de 2017

Willow Creek (2013)

Bigfoot

Es domingo por la noche y valiente de mi busco otra de esas películas patateras que me gustan ver de vez en cuando. Hoy le toca el turno de Willow Creek. La verdad es que su sinopsis me llamó la atención, nos cuenta cómo una pareja de idiotas, después de ver el vídeo de Patterson-Gimlin, el del Bigfoot, si, ese en el que sale un tío disfrazado por un arrollo caminando del año de la polca. Pues esta pareja de genios cogen la cámara y deciden irse a donde se grabaron estas imágenes, en busca de dichos seres. La verdad es que no hace falta que me la vendan más, a por ella que voy.

Lo primero que diré que esta cinta es un falso documental, de esas de la típica película perdida que se encuentra un tercero y que nos exponen para que... vamos, esperaros una calidad bochornosa y un mareo gratuito. A partir de aquí, la cinta tiene la estructura de la precursora de este tipo de cine: El proyecto la bruja de Blair. Los dos y escasos protagonistas van al pueblo mas cercano a los bosques, en el que los habitantes viven del turismo atraído por este ser especial; hablan con los típicos zumbados y se adentran en el bosque a la aventura.

Si la idea es atrayente, es solo eso, porque el desarrollo de la película es lento y tedioso. Menos mal que dura 78 minutos, porque su primera hora es desastrosa, con actuaciones vergonzosas y diálogos realizados por una persona sin cerebro. Por un momento dudé entre quitarla o no, pero la duda viene cuando a 25 minutos del fin, despega. No os penséis que salen monstruos y efectos especiales de la ostia, porque la gran virtud de la cinta es todo lo contrario: no mostrarnos al temido y extraño ser y jugar con el terror psicológico del espectador. Pero en esos gloriosos minutos, en los que la mayoría son un plano seguido dentro de la tienda de campaña por la noche oyendo todo tipo de ruidos, es cuando de verdad funciona, creando algún que otro momento de angustia y temor ante el susto que nos esta por llegar. Y es por estos momentos por los que tengo que subir la nota de la cinta. No la aprobaré, claro que no, pero lo raspa. Todo ello porque estamos hablando de cine de terror y en su tramo final me hizo sentirme realmente incómodo.

Las actuaciones, imaginaros, no sirven para nada, y el doblaje menos, ya que está realizado para el mercado doméstico, con muy pocas ganas. En lo relativo a la producción, nosotros con un móvil y diez duros haríamos algo parecido. Imagen mala, lo único que podemos es agradecer que en sus momentos más atinados la cámara este estática. Efectos especiales no los busquéis porque no los tiene, y banda sonora tampoco.



Película mala, pero con momentos salvables, su tramo final está por encima de lo anterior visto. Una buena idea que podía haber sido mucho mejor ejecutada.







Jim (Bryce Johnson) y su novia Kelly (Alexie Gilmore) viajan a Willow Creek, California, para seguir los pasos de un Bigfoot. Dos intrépidos aventureros, Patterson y Gimlin, grabaron en 1967 el vídeo más famoso del legendario monstruo, 45 años después, la pareja está dispuesta a ver las imágenes con sus propios ojos. Kelly es escéptica, no cree que la bestia exista, pero se ha unido a la aventura para pasar más tiempo junto a su novio. Jim, sin embargo, cree firmemente que va a capturar al Bigfoot, por eso no deja de grabar cada momento con su cámara de video.




16 de mayo de 2017

La Gran Muralla (2016)

Un cuento chino

Miedo, esa es la sensación que tenía antes de ponerme a ver esta película. Es que la combinación de esta cinta es la bomba: a un lugar emblemático como es la muralla china le sumamos un ejército de chinos con el bueno de Matt Damon a la cabeza de todos ellos defendiéndose del ataque de hordas de lagartos gigantes procedentes del espacio. Ufff... imaginaros. Y todo esto acompañado de unas críticas pésimas, por supuesto. Lleno de un valor resignado le di al Play.

Es curioso que este circo esté dirigido por uno de los mejores directores del cine oriental, Zhang Yimou, que firmó películas como las notables Hero y La casa de las dagas voladoras. Esta vez  mete la pata hasta el fondo arriesgándose con uno de los productos más estrafalarios y, sin duda, más desastroso de su carrera.

Y es que aquí poco se salva de la hoguera. La historia, escrita en su totalidad  por guionistas de Hollywood, es pobrísima, chirría por todos los costados. Está mal narrada pero es que hacerlo bien hubiese sido complicado, es absurda y con un desarrollo infantiloide, hasta el punto de llegar a la vergüenza ajena. Los enemigos, los bichos verdes, son excesivamente básicos y tópicos, no le han echado ni una pizca de imaginación. En resumidas cuentas, un desastre absoluto. Me ha costado seguirla, parándola para descansar en varias ocasiones porque mi cerebro no asimilaba correctamente semejante festival de chorradas. Esta película debería  advertir que puede llegar a ser perjudicial para la salud del espectador.

Los personaje no son nada carismáticos, con unos diálogos acartonados y unas actuaciones poco logradas. Matt Damon, capaz de lo mejor y de lo peor, se debería de avergonzar al ver su trabajo.

Un punto a favor se lo daré a su producción, que es fantástica. Los escenarios, decorados y maquillaje son del más alto nivel, y vienen acompañados de un derroche de efectos digitales y de una banda sonora épica.



Lo que es malo es malo, no merece que le déis más vueltas.  Estúpida y ridícula hasta decir basta. Pésima en todo menos en su factura técnica. El gran desafío es llegar a terminar de verla.






China, siglo XV. Un mercenario inglés (Matt Damon) y otro español (Pedro Pascal) son testigos del misterio que rodea a la construcción de la Gran Muralla China; ambos descubrirán que no se construyó para mantener alejados a los mongoles, sino para algo más peligroso: la mítica muralla ha sido edificada para detener la llegada de monstruos devoradores de carne humana.