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15 de marzo de 2017

Mad Max: Furia en la carretera (2015)

Obra maestra  del género

MAD MAX: furia en la carretera, es una propuesta abrumadora en todos los sentidos. Nos traslada a un mundo postapocalíptico, el Páramo, un escenario desértico en el que Inmortal Joe, un señor de la guerra despótico y cruel, impone su voluntad mediante el control del agua. Es el retorno al árido mundo con olor a gasolina, estruendo de motores y detonaciones de pólvora de sus tres predecesoras. Volvemos a encontrarnos con Max, el mismo guerrero solitario y callado, aunque en esta ocasión comparte andanzas con Furiosa, la verdadera protagonista, una mujer luchadora y capaz con una sola misión: llevar hasta una nueva tierra prometida a las esclavas personales de Inmortal Joe.

Aunque el guión de esta película, incluyendo todos sus diálogos, podría caber en una servilleta y aún así sobrar espacio, resulta envidiable en su sencillez y funcionalidad. Merece destacar aquí la labor del director  George Miller, que durante 10 años atesoró la idea de retomar la saga y darle el regreso que merecía. Y la espera ha merecido la pena.

Toda la película es una carrera, una  persecucion de dos horas de duración. Es una poesía de destrucción y violencia, de sacrificio y coraje, con un montaje de reminiscencias líricas. La recreación del mundo postapocalíptico es envidiable y para los nostálgicos de los viejos modos apenas hay efectos digitales, es una coreografía de especialistas, trapecistas y explosiones. Todo ello acompañado de un sonido abrumador y un vestuario y decorados que dejan sin aliento. Si tuviese que resumir con una frase esta producción, sería amor al detalle.

Quiero finalizar refiriéndome a la pareja protagonista. Mad Max, está interpretado por el magnífico Tom Hardy, un actor que todo lo que toca convierte en oro. Esta vez tenía por delante el desafío de hacernos olvidar el trabajo previo de Mel Gibson, y la verdad es que lo consigue. Furiosa, por su parte, es encarnada por Charlize Theron con gran intuición. Es capaz de transmitir con su mirada valentía, odio y, sobre todo, furia, logrando explicar el por qué del nombre de su personaje sin necesidad de palabras. Theron consigue una de las mejores interpretaciones de su carrera, exceptuando su gran trabajo en Monster, que le reportó el Oscar a mejor actriz principal.




Esta película es una obra maestra del cine de acción: ruidosa, rabiosa y brutal. Cuenta con una belleza audiovisual que se quedará grabada en nuestras retinas durante mucho tiempo.








Perseguido por su turbulento pasado, Mad Max cree que la mejor forma de sobrevivir es ir solo por el mundo. Sin embargo, se ve arrastrado a formar parte de un grupo que huye a través del desierto en un War Rig conducido por una Emperatriz de élite: Furiosa. Escapan de una Ciudadela tiranizada por Inmortal Joe, a quien han arrebatado algo irreemplazable. Enfurecido, el Señor de la Guerra moviliza a todas sus bandas y persigue implacablemente a los rebeldes en una "guerra de la carretera" de altas revoluciones... Cuarta entrega de la saga post-apocalíptica que resucita la trilogía que a principios de los ochenta protagonizó Mel Gibson.








7 de marzo de 2017

El Sicario de Dios (2011)

Neowestern vampirico

Estoy cansado, así que elijo una película para no pensar, un entretenimiento sencillo que me haga disfrutar durante la proyección sin tener que invertir un gran esfuerzo. Lamentablemente he vuelto a ser engañado por el señor de la taquilla, otra vez me he tragado un pastiche desastroso.

La historia arranca con una presentación interesante y atractiva, no especialmente original pero con indicios que apuntan en la buena dirección. Sin embargo, a los quince minutos el protagonista sale de la ciudad y la película se va a pique. Se convierte en una fallida mezcolanza de géneros, repleta de situaciones estúpidas y tonterías que hacen que el público pierda todo interés y quiera que se acabe cuanto antes (dura 80 minutos que se hacen e-ter-nos).

El personaje protagonista es lo más interesante de la película. No habla ni diez frases pero cumple con su cometido. Los secundarios que le acompañan son un verdadero pegote, malos a más no poder. Fijaos en la actuación del chaval que le acompaña... sencillamente da pena. Los efectos digitales tampoco son muy buenos y encima están muy entrecortados. El guión... bueno, qué guion si no hay.



En resumidas cuentas, estamos ante un fracaso en toda regla, una idea que podría haber sido bien explotada se va a pique y se convierte en un sin sentido aburrido y eterno.




Diréis que me cebo mucho con las películas que no me gustan pero, sinceramente: esto no le puede gustar a nadie.






En un mundo asolado por siglos de guerra entre el hombre y los vampiros, Paul Bettany encarna a un legendario guerrero que destacó durante la última Guerra del Vampiro pero que ahora es sólo un sacerdote que vive en compañía de otros hombres en las amuralladas ciudades distópicas controladas por la Iglesia. Sin embargo, cuando su joven sobrina es secuestrada por un grupo de vampiros asesinos que viven en los páramos desolados del exterior, el sacerdote rompe sus sagrados votos y emprende su búsqueda decidido a vengarse de los secuestradores, especialmente de su brutal líder (Karl Urban). En esta aventura le acompañan Hicks (Gigandet), el novio de la chica; un sheriff y una sacerdotisa (Maggie Q), miembro de la legión de asesinos de vampiros y poseedora de habilidades de combate sobrenaturales.